Las sucesivas borrascas que están azotando a Andalucía, con precipitaciones persistentes y fuertes temporales en zonas poco habituadas a los aguaceros, han provocado fenómenos poco frecuentes, como una inundación hidrogeológica —el agua del acuífero sube a las partes altas— en la zona de Grazalema (Cádiz), que mantienen en vilo a la ciudadanía. Con el subsuelo a rebosar de agua, los vecinos de las zonas más afectadas por el temporal han alertado de ruidos y “zumbidos raros” procedentes de la tierra. Y, coincidiendo con la aparición de un fenómeno de actividad sísmica en el sur de Andalucía, algunos expertos apuntan a que se podrían estar produciendo hidrosismos, que son movimientos sísmicos inducidos por la actividad de agua en el subsuelo.
Hay expertos en hidrogeología sobre el terreno de las zonas más afectadas por el temporal y se están reforzando también las pesquisas en las zonas con actividad sísmica, pero, por lo pronto, la Red Sísmica Nacional descarta que se estén produciendo hidrosismos. “La Red Sísmica Nacional no dispone de evidencias científicas contrastadas que permita afirmar que las lluvias recientes hayan generado o influido en estos terremotos. Por ello, en ningún caso los ha denominado hidrosismos”, escribe en redes el Instituto Geográfico Nacional.
Esto es lo que se sabe —y lo que no se sabe— sobre lo que ocurre en el subsuelo de algunos municipios andaluces azotados por el temporal.
¿Dónde se han escuchado esos “zumbidos” en la tierra?
Lo han contado vecinos de Grazalema, un pueblo gaditano de 1.500 habitantes que se levanta sobre un acuífero. “Desde el suelo sonaban zumbidos raros, como el que da un golpe contra una pared”, contaba una vecina a este diario. Con el acuífero colmado por las lluvias de las últimas semanas, el agua manaba por donde podía, por los suelos y hasta por las paredes de las casas. El pueblo ha sido desalojado por el riesgo de movimientos de tierra que puedan destruir calles o viviendas.
¿Qué son esos extraños ruidos y temblores procedentes del subsuelo?
Según explicó a EL PAÍS Nahúm Méndez, geólogo y divulgador científico, la causa exacta no se sabe. “Tenemos varias teorías y probablemente estemos viendo varios fenómenos superpuestos”, planteó el experto.
Por un lado, indicó, “el propio movimiento del agua por la superficie, en su roce contra el suelo, y con todas las cosas que lleva el agua (rocas y sedimentos), puede generar un ruido y una vibración en los entornos más cercanos”. También puede ser que dentro del propio acuífero, “el movimiento del agua junto al movimiento del aire que puede haber dentro, es posible que genere burbujas que golpeen las paredes, que estallen y que genere ruidos y vibraciones”.
Y a la vez, añadió, también pueden producirse movimientos locales, de poca magnitud, porque “cuando hay un volumen de agua tan grande en juego, las rocas sufren un aumento de presión en el interior, estas rocas se pueden fracturar y eso genera una liberación de energía” que los vecinos de la zona notan como una vibración.
¿Hay actividad sísmica en las zonas afectadas por el temporal?
Según informó el Instituto Geográfico Nacional, desde el 3 de febrero, la Red Sísmica Nacional ha registrado una serie de terremotos de pequeña magnitud en el sureste de la provincia de Málaga, a unos 30 kilómetros de profundidad. El último, de magnitud 3, se ha reportado este sábado de madrugada en Gaucín, un municipio de la comarca de la Serranía de Ronda.
Según ha confirmado a EL PAÍS el director de la Red Sísmica Nacional, Juan Vicente Cantavella, la aparición de terremotos en esta zona “no es algo sorprendente”. Estas series, ha apuntado, ocurren de vez en cuando y “no son preocupantes”. Con todo, ha indicado, han instalado más estaciones sísmicas en la zona para poder ampliar su investigación sobre el origen de los terremotos detectados.
¿Se están produciendo hidrosismos?
Cantavella ha asegurado que no hay evidencia científica que permita afirmar que las lluvias recientes hayan generado o influido en estos terremotos. Por eso no los puede denominar hidrosismos.
Desde el 3 de febrero, la #RedSísmicaNacional ha registrado una serie de terremotos al sureste de la provincia de #Málaga, con magnitudes entre 1,8 y 2,6 y, en muchos casos, a unos 30 km de profundidad. Hasta el momento, cuatro de estos eventos han sido levemente sentidos por la… pic.twitter.com/USTAbVXfcm
— Instituto Geográfico Nacional-O.A.CNIG (@IGNSpain) February 6, 2026
“Hay cierta confusión entre los terremotos y otros fenómenos hidrológicos”, ha avanzado Cantavella. El experto ha explicado que, con las lluvias, se llena el subsuelo de agua y se pueden producir fenómenos relacionados con esta situación, como deslizamientos u otros eventos hidrogeológicos. Pero eso no tiene nada que ver, al menos con la información de la que disponen ahora mismo, con los terremotos registrados recientemente en algunas zonas del sur de Cádiz y Málaga.
“La gente ve la coincidencia de acumulación de agua y terremotos e interpreta una causa-efecto. Pero nosotros no tenemos evidencia de que el agua haya facilitado la concurrencia de estos terremotos. De hecho, al ser movimientos sísmicos tan profundos [se han registrado a 30 kilómetros de profundidad], nos haría pensar lo contrario, que no tienen nada que ver”, aclara.







