Roberto Velasco: Trump, el TMEC y las diferencias con la ONU marcan la agenda del nuevo canciller de México

Roberto Velasco: Trump, el TMEC y las diferencias con la ONU marcan la agenda del nuevo canciller de México

La agenda del nuevo canciller de México, Roberto Velasco Álvarez, está plagada de temas urgentes. La negociación del tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC), la compleja relación con el Gobierno de Donald Trump, el crimen organizado internacional, la seguridad fronteriza, la migración, la crisis en Cuba, la guerra en Medio Oriente, las diferencias con Perú, las carencias en la red consular, las denuncias por presuntas irregularidades ocurridas en la embajada de México en Reino Unido, y hasta el próximo Mundial de Fútbol esperan en el nuevo despacho del secretario de Relaciones Exteriores. Temas de los que empezó a dar explicaciones el funcionario en una comparecencia ante senadores antes de ser ratificado. Su día 1, sin embargo, ha quedado marcado por la coyuntura: el pulso que mantiene el Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum con la Organización de las Naciones Unidas por la crisis de los desaparecidos en México.

Velasco sorteó con relativa facilidad el trámite legislativo para convertirse en el nuevo secretario de Relaciones Exteriores, quizás el más joven en la historia de la diplomacia mexicana. Sus pocas canas las compensa con un corto pero intenso recorrido en la Cancillería: director de Comunicación Social, de 2018 a 2020, y subsecretario para América del Norte desde hace seis años. Formado con el excanciller Marcelo Ebrard, el abogado de 38 años ejerció ya como encargado de despacho durante la ausencia de su predecesor, Juan Ramón de la Fuente, quien dejó temporalmente el cargo en diciembre del año pasado y el 1 de abril anunció su retiro definitivo.

Son muchas las voces dentro del Gobierno federal y el mundo diplomático que colocan a Velasco como protagonista principal de la estrategia del Gobierno mexicano para lidiar con el presidente Trump, el tema que ha marcado el arranque del sexenio. Su experiencia quedó patente durante la entrevista que sostuvo con la Comisión de Relaciones Exteriores, horas antes de que el pleno del Senado aprobara el nombramiento hecho por la presidenta Claudia Sheinbaum. “Donde hay soberanía auténtica, existen perspectivas propias, y donde hay perspectivas propias habrá coincidencias, pero también diferencias, tanto en lo bilateral como en lo regional y en lo global. La frontera compartida marca dónde empiezan y terminan nuestros territorios, pero entrelaza economías y sociedades”, dijo en su primera intervención de la mañana.

En lo urgente, Velasco tiene frente a sí el reto de concluir la negociación del TMEC, que hará de la mano de su mentor, el hoy secretario de Economía, Marcelo Ebrard. “El TMEC representa el acuerdo comercial de mayor relevancia para México. En consecuencia, respaldaremos desde la perspectiva política su proceso de revisión”, anunció. En paralelo, deberá fortalecer la colaboración con el Gobierno norteamericano en el combate al narcotráfico y, según ha anunciado este miércoles, mantendrá la presión para frenar el tráfico de armas, incluidas las demandas judiciales interpuestas por México contra fabricantes y distribuidores.

Las redadas contra migrantes del ICE en Estados Unidos, la operación de centros de detención y otras medidas del Gobierno de Trump que afectan a los residentes mexicanos en el extranjero también son prioridad. Esta choca con las carencias sufridas por los Consulados mexicanos, que han padecido recortes presupuestarios constantes desde 2019. Cuestionado por los senadores, Velasco condenó el fallecimiento de mexicanos y las detenciones ilegales en esos operativos, y aseguró que desde la SRE se da apoyo económico y jurídico a las familias y se hacen gestiones ante autoridades y congresistas para denunciar los abusos, específicamente, acerca de lo ocurrido en un centro de detención en California, donde murieron 14 mexicanos. Pese a todo, tuvo que reconocer la precariedad laboral de los funcionarios de menor rango en el Servicio Exterior Mexicano, cuyas condiciones salariales no se han revisado en más de 25 años.

La integración con América Latina y el Caribe, y en particular con Centroamérica en materia de migración y seguridad, ocuparon el segundo lugar en la exposición del nuevo canciller, quien también se refirió particularmente a Cuba, para anunciar que se mantendrá el apoyo humanitario. “México continuará manifestando su desacuerdo con que las diferencias políticas deriven en la imposición de medidas que afecten a la gente”, aseguró. Sin embargo, a pregunta expresa de senadores y de la prensa, Velasco evitó comprometerse a reestablecer el envío de petróleo a la isla, detenido hace dos meses luego de que Trump anunciara sanciones arancelarias contra los países que siguieran suministrándolo.

La crisis en Irán y el alto al fuego temporal anunciado por Trump también figuran en el panorama del nuevo canciller, quien saludó la tregua de dos semanas anunciada por el republicano, pero advirtió que México seguirá insistiendo en que se restablezca la paz en la región. De manera general, Velasco habló sobre la crisis del multilateralismo, que marca un contexto para su gestión como canciller. Y, en sintonía con los pronunciamientos de Sheinbaum en casos como el de la incursión de Estados Unidos a Venezuela, confirmó el apego a los principios de la política exterior mexicana: no intervención y respeto a la soberanía de los países. “El orden internacional dejó de responder a las demandas del mundo moderno. Podemos verlo en las respuestas insuficientes ante retos como la pandemia, los conflictos armados y el cambio climático. Hoy ese orden se está reconfigurando”, advirtió.

La llegada de Velasco al cargo coincide con el pulso que mantiene el Gobierno de Sheinbaum con la Organización de las Naciones Unidas por el reciente informe del Comité para la Desaparición Forzada, que cuestiona al Estado mexicano. También tuvo que dar explicaciones el nuevo canciller, quien dijo que México respeta a la ONU, pero defenderá su derecho a exigirle mayor rigor en sus informes. “Ser críticos o exigentes de una mayor calidad no es desconocer su legitimidad, al contrario, refleja el mayor interés del Gobierno de México en ofrecer, como no se hacía desde hace mucho tiempo, información oportuna y fidedigna para elaborar sus reportes”. Velasco no logró convencer a los senadores de oposición, quienes votaron en contra de su ratificación.

Los legisladores del PAN y del PRI reconocieron su trayectoria y experiencia, a pesar de su juventud. Elogiaron su profesionalismo y formación, pero argumentaron que no podían acompañar el nombramiento luego de las posturas oficiales que cuestionan a la ONU. “Ratificar este nombramiento en las condiciones actuales implicaría avalar una política exterior que evade responsabilidades, que minimiza señalamientos internacionales y que no actúa a la altura de los desafíos globales que hoy enfrenta México”, defendió el panista Francisco Ramírez Acuña.

Velasco también tiene frente a sí el campeonato mundial de fútbol, que ve como “una oportunidad extraordinaria” para proyectar la imagen de México ante el mundo. El funcionario anunció que la Cancillería reforzará una estrategia integral para ofrecer una atención “ágil y digna” a los visitantes y convertirá a las sedes consulares de México en Estados Unidos y Canadá en centros de asistencia para los mexicanos que viajen a presenciar los partidos que se disputan en esos países.

En su primer día como canciller, Velasco tuvo que referirse a todos los temas que podrían estallarle en los próximos meses y años. Su ratificación fue aprobada con 81 votos, de Morena, Verde, PT y MC. En contra, PAN y PRI sumaron 30 votos. Luego de rendir protesta, se dio tiempo para atender una breve conferencia de prensa, en la que confirmó sus pronunciamientos iniciales ante senadores y en la que tuvo que hacer frente a un caso reciente, el de las presuntas irregularidades cometidas por la exembajadora de México ante el Reino Unido, Josefa González Blanco, reveladas por EL PAÍS en enero. Velasco minimizó el caso, asegurando que el Comité de Ética de la Secretaría ya revisa el caso y, en caso necesario, también será analizado por el Órgano Interno de Control.

En su día 1, además, Velasco hizo algo inusual en el gabinete de Sheinbaum: dialogar con todos los partidos políticos, incluidos los de oposición.