Pasaron tres temporadas y la gloria no volvió a detenerse a orillas del Riachuelo. Ahí mismo, donde el escudo ostenta 74 estrellas que resultan un orgullo en doce décadas de historia, no hay vueltas olímpicas. El domingo, sin ir más lejos, se cumplieron 1096 días desde la última vez que Boca festejó un título. Fue la Supercopa 2023 que se conquistó ante Patronato. Juan Román Riquelme era el vice de Jorge Amor Ameal. Ganó las elecciones en diciembre de aquel año, un mes después de la final de la Libertadores que el equipo perdió ante Fluminense, y su gestión deportiva se hizo cada vez más deficitaria. A tal punto que ahora mismo, a 48 horas del duelo con Lanús, la crisis podría derivar en la salida de Claudio Ubeda.
Ya hay un nombre que aparece en la escena para reemplazar al entrenador que llegó con Miguel Ángel Russo y heredó el cargo tras su fallecimiento. Se trata de Cristian González, que conoce el paño azul y oro porque jugó 40 partidos en el club -y marcó 3 goles- entre 1995 y 1996. Dirigió Rosario Central, Unión y Platense, donde apenas duró 14 fechas al cabo de 2 victorias, 5 empates y 7 derrotas.
No obstante, el problema no parece ser el técnico. Sobre todo, si se tiene en cuenta que desde que Riquelme se hizo cargo del fútbol xeneize tras llegar al poder en 2019, pasaron siete entrenadores y cinco interinatos: Russo (dos veces), Sebastián Battaglia, Hugo Ibarra, Jorge Almirón, Diego Martínez, Fernando Gago y el propio Úbeda. Mariano Herrón se hizo cargo del equipo cuatro veces en la transición de un técnico a otro y Leandro Somoza, una. En 315 partidos desde que asumió el liderazgo del Consejo de Fútbol, tiene una media superior al 57% y 6 títulos locales, todos conseguidos previo a su asunción como presidente.
En este lapso, hubo más salidas que llegadas. Román recaudó 131,5 millones de dólares en operaciones de ventas y préstamos de 79 jugadores y gastó casi 90 millones en incorporaciones. El saldo es económico positivo, pero al tamizar los números, se puede observar que se invirtió más en incorporaciones -y también se vendió- durante el ciclo de Riquelme como presidente. A fin de cuentas, cuando ganó el primer campeonato de su gestión, la Superliga 2019/2020, el plantel había sido armado por Daniel Angelici. De aquel plantel ya no queda nadie. El último mohicano, Frank Fabra, se despidió en enero rumbo a Deportivo Independiente Medellín. La apuesta monetaria de los últimos tres mercados -por ahora- no se tradujo en títulos.
Los silbidos en la Bombonera cada vez son más usuales. Mientras La Doce -siempre oficialista- intenta tapar los abucheos con la percusión con la que animan cada partido, los hinchas genuinos se manifiestan con canciones que le apuntan a los jugadores y también, a la dirigencia. Cuando piden “que se vayan todos los h… de p… de la Comisión” es un mensaje a Riquelme, a quien no insultarán con nombre y apellido porque fue un ídolo en pantalones cortos pero lo apuntan por la conducción del fútbol. Ni hablar en las redes sociales, tribunas virtuales en las que no cesan las críticas.
Con 10 de los últimos 15 partidos de local, producto del formato de los playoffs, el interzonal y el choque postergado con Lanús -que estaba disputando la final de la Recopa Sudamericana-, la presión se acrecentó. Los últimos tres se jugaron en la Bombonera y terminaron en empates: Platense (0 a 0), Racing (0 a 0) y Gimnasia de Mendoza (1 a 1). Ni siquiera la victoria ante Gimnasia de Chivilcoy (2 a 0) en la Copa Argentina matizó el clima denso alrededor del equipo.
De visitante, el equipo tampoco tiene grandes resultados. Por el contrario, cada vez que sale de la Bombonera, sufre. Apenas ganó 12 de los últimos 43 partidos que disputó en condición de visitante. Justo ahora, tiene un desafío contra el campeón de América, ni más ni menos.
En ese sentido, y aunque los satélites de Riquelme aseguran que se respetará el contrato de Ubeda hasta junio, será otro choque decisivo. El técnico evalúa algunas variantes. Williams Alarcón o Tomás Belmonte en el medio y Tomás Aranda o Lucas Janson adelante. Leandro Paredes, que arrancó en el banco ante los mendocinos, será de la partida.
Edinson Cavani seguirá marginado. El uruguayo es otro de los puntos críticos para Román. A fines de 2024, le renovó el contrato hasta diciembre de este año y sus constantes problemas lumbares no le permiten jugar con normalidad. Sin ir más lejos, el sábado se observó una imagen del delantero con mucho dolor cuando estiró su espalda. Ahora, se sometió a un bloqueo y estará un mes ausente. En el palco lindero estaba Riquelme. Cuando terminó el partido, en el medio de los chiflidos, bajó las persianas. Pareció simbólico en este oscuro presente de Boca.








