Qué santo se recuerda hoy, 27 de marzo

Qué santo se recuerda hoy, 27 de marzo

Este viernes 27 de marzo, el santoral católico celebra la fiesta de San Ruperto, obispo de Worms y primer abad-obispo de Salzburgo. De linaje real franco, Ruperto dejó las comodidades de su sede original para adentrarse en las tierras paganas del este. Su figura es recordada no solo por su celo misionero, sino por su visión integral de la evangelización, que unía la predicación del Evangelio con el progreso económico y social de las regiones que visitaba.

San Ruperto y el renacimiento de la “Ciudad de la Sal”

La hagiografía italiana destaca su papel como refundador de la antigua ciudad romana de Juvavum, a la que rebautizó como Salzburgo (Ciudad de la Sal). Fuentes relatan cómo Ruperto redescubrió y explotó las ricas minas de sal de la región, utilizando los beneficios para construir iglesias, monasterios y escuelas. Bajo su guía, la sal se convirtió en el motor económico que permitió sostener las misiones y ayudar a los pobres, demostrando que la fe puede transformar tanto el alma como el entorno material de un pueblo.

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Los milagros atribuidos a su intercesión se vinculan frecuentemente con la prosperidad de las industrias locales y la protección de los mineros. Los registros históricos mencionan que tenía el don de encontrar recursos donde otros solo veían escasez. Tras su muerte en el año 718, su tumba en la Catedral de Salzburgo se convirtió en un lugar de milagros físicos, especialmente relacionados con enfermedades óseas y articulares. Es invocado también por quienes buscan éxito en emprendimientos honestos que beneficien a su comunidad.

La devoción actual a San Ruperto lo posiciona como el patrono de los mineros de sal, de los fabricantes de sal y de la ciudad de Salzburgo. En la liturgia, se resalta su espíritu de servicio y su capacidad para organizar la Iglesia en territorios difíciles. Los fieles recurren a él para pedir por el desarrollo económico justo, por la fortaleza de los misioneros y para obtener la gracia de saber administrar los bienes temporales con la mirada puesta en la eternidad, siguiendo el ejemplo del obispo que convirtió la sal de la tierra en luz del mundo.

La oración dedicada a este santo suele pedir la bendición sobre el trabajo diario. Los devotos suelen rezar: “Señor, que por la intercesión de San Ruperto de Salzburgo, sepamos ser sal de la tierra y luz del mundo a través de nuestro esfuerzo cotidiano”. Es común invocarlo para pedir por la prosperidad de las regiones industriales y para que el trabajo sea siempre un camino de santificación personal, recordando que Ruperto no separaba su oración de su labor administrativa y social.

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Junto a este gran evangelizador, el santoral católico recuerda hoy a San Juan de Egipto (el ermitaño) y a San Alejandro de Drizipara. Durante esta semana hemos transitado por la sabiduría de San Braulio ayer y nos encaminamos hacia el Domingo de Ramos (mañana 29 de marzo), que dará inicio a la Semana Santa 2026. El próximo lunes 30 de marzo se recordará a San Juan Clímaco, manteniendo una secuencia de figuras que nos invitan a la conversión profunda antes de la Pascua.

En la Ciudad de Buenos Aires, se puede honrar su memoria y pedir su intercesión en la Iglesia de San Ignacio de Loyola, en el barrio de Montserrat (calle Bolívar 225). En este templo, el más antiguo de la ciudad y cargado de historia misionera, los fieles pueden meditar sobre el legado de San Ruperto y pedir por el desarrollo y la paz social de la Argentina. Es un lugar ideal para elevar una plegaria por quienes trabajan en condiciones difíciles y para buscar en el santo bávaro la inspiración para construir una sociedad más justa y solidaria.