Durante casi medio siglo, Ana María Massochi hizo silencio. No hablaba sobre su paso por Montoneros como oficial segunda, ni sobre su secuestro en un campo clandestino de detención donde fue torturada y violada. Tampoco hablaba de cómo sobrevivió y consiguió exiliarse a Brasil. Su familia conocía fragmentos de esta historia. Su hijo, poco y nada. Por eso, cuando él le pidió que le contara los detalles, ella le encomendó a su amiga, la guionista Teresa Donato, que escribiera un libro. El fruto de ese pedido es Desaparecida dos veces (Seix Barral).
Antes del libro, Teresa Donato transformó parte de la biografía de Ana María en una obra de teatro titulada Mi vida anterior (con dirección y actuación de Dennis Smith), que por estos días se presenta en España.
Fueron varios años de conversaciones entre ellas, de preguntas y respuestas, de angustias y enojos y de dolor que implica revisar el pasado. Hasta ahora, ese intercambio sucedía a puertas cerradas, entre dos amigas, pero Clarín las reúne aquí, a 50 años del golpe de Estado de 1976, en un diálogo honesto sobre los años 70, la juventud, la lucha armada, los ideales y valores de la época y cómo mirar lo sucedido desde el presente.







