por qué los felinos les están pisando los talones al perro en la batalla por la mascota preferida

por qué los felinos les están pisando los talones al perro en la batalla por la mascota preferida


Pancha es una gata tricolor del barrio de Caballito. Hace ocho años que Jimena, Sergio y sus hijos, Simón (17) y Julia (14), decidieron tenerla, con solo dos meses de vida.

“Juli insistía en tener una mascota, y como vivimos en un departamento chico, un gato pintaba mejor que un perro. Yo estoy feliz, porque les hace muy bien a los chicos y a mi marido, que siempre fue muy perrero, aunque con Pancha se encariñó. Es un gran afecto para todos en casa”, dice Jimena.

Normalmente, la gatita rota de un cuarto a otro durante el día y, cuando hace calor, le gusta meterse en los placares para estar más fresca. “También tiene una maceta alargada en la ventana del living, donde se queda cuando quiere estar afuera. Nosotros decimos que es “una gata de maceta”, en vez de “gata de departamento”.

Por lo visto, la fascinación por los gatos crece. Hoy, en tiempos en que la gente pasa mucho tiempo fuera de casa, hay alrededor de 600 millones a mil millones en el mundo.

Unos 373 millones de ellos, mascotas. En los Estados Unidos, existen más de 88 millones, mientras que en China hay 71 millones y, en Rusia, casi 50, según consigna el sitio Worldanimalfoundation.org/

De acuerdo con la Encuesta Anual de Hogares (EAH) 2022, en Capital habría 493.676 perros y 368.176 gatos. Si bien, la presencia de perros ha sido sostenida desde 2003 (20,1% ese año; 22,,4% en 2018, con una leve merma: 22,2%, en la última medición), la velocidad de crecimiento de los gatos supera a la de los perros (pasaron de 7,6 en 2003, a 11 en 2018, y 12,8% en 2022). Además, el número de animales domésticos ya superaría al de niños menores de diez años.

Reyes de la casa, los gatos pueden pasar tiempo solos y eso no los afecta. No precisan que los saquen a pasear. Foto: Shutterstock

“Nuestra percepción es que los felinos son cada vez más elegidos por las personas como animal de compañía”, dicen desde el Instituto de Zoonosis Luis Pasteur. Esto, por el “número creciente de consultas por parte de tenedores responsables con respecto a servicios ofrecidos, como atención clínica, contacto con murciélagos, vacunación antirrábica” que observan.

¿Es el gato la mascota del siglo XXI? Según Claudio Gerzovich Lis, médico veterinario especializado en comportamiento canino y felino, sí. “Estamos en una sociedad que está más conectada con la individualidad que con el grupo y los gatos representan eso, requieren menos tiempo de atención que un perro, se adaptan a estar tiempo solos mucho más fácilmente, eliminan las deposiciones en una bandeja sanitaria y suelen ser muy minuciosos con ello y no requieren peluquería ni hay que bañarlos”, enumera.

Hace unos años, ya se hablaba del gato como “la mascota del futuro”, porque, aparte de ser meticuloso con su higiene, es de tamaño pequeño y no necesita que lo saquen a pasear, aunque corre el riesgo de caerse y lesionarse. Una nota de diario El País, de España, planteaba, hace poco: “¿Es acaso la criatura sagrada de nuestro tiempo?”, aun cuando en el Antiguo Egipto ya le rendían pleitesía.

Era adornado con joyas y venerado más que cualquier otro animal, pues se le consideraba una manifestación de Bastet, la diosa protectora con cabeza gatuna, que estaba asociada con Ra, el dios del sol.

En las redes sociales, los gatos son un éxito, con grabaciones que reflejan sus conductas dulces, indiferentes o perspicaces, dependiendo de la situación. “Es muy difícil que a alguien no le guste un video de un gato robando una lata de atún”, ha dicho el comediante Pablo Bruschi, a propósito de los Bruschimichis, su espacio que protagonizan gatos argentinizados, cancheros y guarros, desde 2023, en TikTok y YouTube, y que cuenta con millones de seguidores.

Autores como Jorge Luis Borges, Charles Bukowski, Truman Capote, Julio Cortázar, Ernest Hemingway y Doris Lessing eran aficionados a estas pequeñas criaturas de uñas afiladas, naturaleza curiosa y gestos huraños. “Un gato es un auténtico lujo. Lo ves caminar por tu habitación y en su andar solitario descubres un leopardo, incluso una pantera. La chispa amarilla de esos ojos te recuerda todo el exotismo escondido en ese animalito que maúlla de placer cuando le acaricias”.

Jorge Luis Borges con su gato Beppo, en 1978. Se llamaba así en honor a un poema de Lord Byron. Foto: Archivo Clarín.

Así describía la Nobel británica a esos seres (Gatos ilustres, Lumen, 2016) que “en las tapias, en los tejados y en los jardines siempre llevan una vida secreta y complicada”.

El año pasado, un estudio de la consultora KANTAR realizado en todo el país, concluyó que ocho de cada diez argentinos tiene al menos un animalito en su hogar y que, para el 75 por ciento de las personas, su mascota es como un hijo. Gerzovich Lis dice que hay gente que trata a sus animales como humanos (basta ver los atuendos que les ponen) y se les pasa la mano.

En el caso de los gatos, “jamás lo permitirían”, subraya, aunque por ahí hay quienes los sacan a pasear con correa. De hecho, hace un tiempo, los medios celebraban a Coco, un gato bengalí que se creía perro y andaba con collar, en Palermo.

Julio Cortázar con su gato Teodoro M. Adorno, que era callejero y el escritor adoptó mientras vivía en París en los años '60. Foto: Archivo Clarín.

“Sacarlos a pasear así no es lo que los gatos necesitan. En general, se estresan mucho al obligarlos a salir de su territorio. Ellos lo hacen por cuenta propia y saben cómo regresar. Cuando viven en lugares cerrados, lo más adecuado es enriquecer el ambiente con elementos acordes a sus necesidades, por ejemplo, estantes para que puedan trepar u objetos para que puedan jugar”, afirma este profesional, que brinda conocimientos en Instagram (@dogfulness.argentina).

“Los felinos son los mamíferos carnívoros más desarrollados. Y, a excepción del león, que vive en grupo, han evolucionado como animales solitarios, que cazan y se valen por sí mismos”, se lee en un artículo de International Cat Care (icatcare.org), una organización benéfica con sede en el condado inglés de Wiltshire que busca mejorar el bienestar de los gatos en el mundo.

En el reporte precisan que, “por los hallazgos arqueológicos, es sabido que han convivido con los humanos por un largo tiempo, aunque es probable que al comienzo se tratara de gatos salvajes”.

La domesticación propiamente tal habría ocurrido en Egipto, unos 3600 a 4700 años atrás, debido a la capacidad gatuna de cazar y controlar plagas. Como ahí no había gatos nativos, registros que se remontan a Oriente Medio datan al félido más antiguo (enterrado con su dueño), hace 9500 años, en Chipre, por lo tanto, el amaestramiento habría comenzado incluso antes. Felis silvestris lybica, un gato montés, sería el antepasado del “feliz catus”, o sea, el gato actual, que aún es muy similar a sus ancestros.

Quizá, como formulan en la página, parte del atractivo de tener un gato hoy sea que, a pesar de que se trata de una criatura domesticada, sus características silvestres resuenan en la naturaleza indómita de cada ser humano.