por qué en los colegios piden cada vez más tareas escritas a mano

por qué en los colegios piden cada vez más tareas escritas a mano

Al parecer, los rumores de la muerte de la escritura a mano han sido exagerados: la proliferación de teclados, primero, y de pantallas táctiles después no logró derrotar a la lapicera sino que, gracias a la irrupción de la inteligencia artificial en las aulas, revivió como el método más eficaz para evitar el plagio… ¿será que esto nos volverá más inteligentes?

La escritura nació como una tecnología cultural que permitió fijar el pensamiento y transmitirlo a otros sin necesidad de la voz y de forma permanente. Desde tablillas de arcilla hasta el papel, la capacidad de escribir con la mano fue la base de la alfabetización y la escuela moderna.

Los más jóvenes no lo sospechan pero muchos de nosotros tuvimos clases de caligrafía en el secundario, una materia que nos dio mucha disciplina y motricidad fina.

Sin embargo, la llegada primero de la máquina de escribir y luego de la computadora personal sellaron la suerte de la materia en favor de la mecanografía y con la explosión digital de los teléfonos celulares y las tabletas táctiles, la letra manuscrita pareció destinada a volverse pronto un hábito de museo.

Pero la historia nunca es tan lineal y el iPad, ícono absoluto de la digitalización, revalorizó la escritura manual gracias al lápiz óptico que trajo como accesorio y una serie de populares aplicaciones que simulan la escritura con birome o incluso con tinta.

Así, estudiantes y profesionales redescubrieron el valor de tomar apuntes en clase y en reuniones, un método tan eficaz como personal y productivo.

La reivindicación definitiva llegó, de forma sorpresiva, con el ingreso de ChatGPT en nuestras vidas. Los chatbots y modelos de lenguaje masivo volvieron a todos los exámenes y ensayos escritos en computadora sospechosos.

Así, desde hace un par de meses, profesores universitarios y docentes de secundaria empezaron a pedir tareas escritas a mano para asegurarse de que no hubiera plagio.

La reivindicación definitiva de la escritura a mano llegó, de forma sorpresiva, con el ingreso de ChatGPT en nuestras vidas.

“Por supuesto que existe una posibilidad real de que la escritura a mano desaparezca en la era de los teclados y el dictado por voz pero hay algo que siempre nos hace volver a ella. Escribir a mano es más lento, sí, pero también nos obliga a pensar de manera diferente”, escribió esta semana en la revista Wired la periodista estadounidense Angela Watercutter.

Lo cierto es que la ciencia respalda este regreso. Entre otros beneficios, escribir a mano fortalece la memoria, mejora la concentración y activa zonas cerebrales que no se encienden al teclear.

Además, la caligrafía aporta una dimensión afectiva y muy personal, porque es una huella que ninguna tipografía puede replicar.

Así que, aunque sea prematuro sacar conclusiones, es interesante ser testigos de la paradoja de que aquello que se creyó obsoleto regresa con fuerza gracias a la tecnología que supuestamente estaba destinada a matarla.

La inteligencia artificial no eliminó la escritura manual, sino que le devolvió su valor estratégico y cognitivo.

Tal vez en un futuro cercano escribir a mano sea lo propio de lo humano, una herramienta crítica para pensar, aprender y demostrar que las palabras aún valen algo.