Polémica gigante en los Juegos Paralímpicos de Invierno por la admisión sin límite de los atletas rusos y bielorrusos

Polémica gigante en los Juegos Paralímpicos de Invierno por la admisión sin límite de los atletas rusos y bielorrusos

Los Juegos Paralímpicos de Invierno Milán-Cortina d’Ampezzo 2026 comenzarán oficialmente este viernes (aunque ya hay competencias en disputa) con el inevitable e ineludible telón de fondo del conflicto militar en Medio Oriente y también con un fuerte contrapunto generado por la decisión del Comité Paralímpico Internacional (CPI) de permitir que los atletas paralímpicos rusos y bielorrusos fuesen admitidos sin limitaciones y no como “neutrales”, como venía sucediendo en las distintas citas olímpicas y paralímpicas desde el inicio de la operación militar rusa en territorio de Ucrania en febrero de 2022.

El conflicto en Medio Oriente tendrá un impacto directo sobre el desarrollo de la 14ª edición de estos Juegos. Primero, por la dificultad que experimentarán algunos de los participantes para llegar a Italia, debido a que gran parte del espacio aéreo está cerrado en la zona del conflicto; segundo, por el refuerzo de seguridad en un evento deportivo internacional de alta visibilidad.

“Las delegaciones de muchos países de fuera de Europa ya estaban por aquí en sus lugares de entrenamiento. A ellos no les afectará tanto, pero hay mucha gente que necesita pasar por Oriente Medio para llegar a Europa y a ellos es a los que estamos siguiendo”, contó el brasileño Andrew Parsons, presidente del Comité Paralímpico Internacional (CPI), en una entrevista publicada por la agencia española EFE.

“Nuestros pensamientos están con todos los afectados por la situación, sobre todo los muertos y heridos. Si hablamos de los Juegos, estamos monitoreando cómo evoluciona la situación y cómo afecta a los deportistas y entrenadores. Hay impacto, sí, aunque no quiero entrar en detalles específicos de quién porque es tema de seguridad”, sostuvo el dirigente, quien remarcó: “El deporte no es una isla, estamos en un contexto mundial, pero me gustaría que pudiésemos preservar la oportunidad de competir de los atletas al máximo nivel y promocionar los valores paralímpicos”.

En paralelo con la preocupación que genera la inestable situación en Medio Oriente, estos Juegos también estarán marcados por la discusión que se generó a raíz de la decisión que la Asamblea General del CPI adoptó en septiembre pasado: el levantamiento de las suspensiones parciales a los Comités Paralímpicos de Rusia y Bielorrusia, que estaban vigentes desde 2023, y que permitirá a los atletas de esos países participar sin restricciones en Milán-Cortina d’Ampezzo.

“Esto se aprobó en la última Asamblea por mayoría. Es importante decir que el hecho de que un país esté en guerra no va en contra de la constitución del CPI. Hay muchos países en el mundo, en este momento, en conflicto. Lo que pasó con Rusia y Bielorrusia es que ellos utilizaron el movimiento paralímpico para promocionar la guerra. Sus atletas utilizaron sus símbolos y eso no se puede permitir, por eso la suspensión. Esta Asamblea se ha reunido tres veces y tomó decisiones distintas. Primero suspensión total, luego parcial y después no suspensión”, explicó Parsons.

Como respuesta a esta medida adoptada por la Asamblea General del CPI, el Comité Paralímpico de Ucrania convocó a un boicot contra la ceremonia inaugural que se celebrará el viernes en Verona. A ese llamado respondieron los Comités Paralímpicos de República Checa, Finlandia, Polonia, Estonia y Letonia, que anunciaron que se sumarían a la iniciativa.

Rápido de reflejos, el CPI decidió que la ceremonia de apertura contará con un desfile en el que las delegaciones marcharán sin abanderados. Al momento de justificar la decisión, las autoridades alegaron que se debía a la lejanía entre el estadio Arena de Verona y las sedes de las competencias que se disputarán al día siguiente. Sin embargo, sobrevuela la sospecha de que la decisión se tomó para desactivar el boicot impulsado por Ucrania.

“Entendemos que esta decisión (el levantamiento de las suspensiones a Rusia y Ucrania) no gusta y se va a manifestar. Es un derecho que la gente tiene y nosotros estamos tranquilos con eso, en el sentido de que la democracia está ahí para que la gente opine lo que quiera. Sabemos que algunos comités nacionales han anunciado a la prensa que no estarán en la inauguración. No hay obligación aunque todos están invitados. Vamos a respetar su decisión, pero pensamos que hay otras maneras de expresarlo, precisamente la presencia fuerte sería una manera de mostrar fortaleza”, afirmó Parsons.

La readmisión sin limitaciones de los deportistas rusos y bielorrusos generó profundo malestar no solo en las autoridades deportivas, sino también políticas de Ucrania. El ministro de Relaciones Exteriores de ese país, Andrii Sybiha, cuestionó duramente a “los burócratas” del CPI por ello y también por la decisión de prohibir al equipo ucraniano exhibir en su uniforme un mapa del país que incluía los territorios ocupados por Rusia. El CPI consideró que el mapa violaba la prohibición, según las reglas de los Juegos, de eslóganes relacionados con la identidad nacional, versos de himnos nacionales o “mensajes políticos” en los uniformes de los participantes.

“Los burócratas no pueden caer más bajo. Están dispuestos a arruinar lo que queda de la reputación del Comité actuando contra resoluciones de la Asamblea General de Naciones Unidas, contra la unidad territorial de Ucrania y contra la ley internacional simplemente para complacer a los criminales de guerra rusos”, escribió Sybiha en su cuenta de Twitter.

El jefe de la diplomacia ucraniana también pidió a “todos los países y Comités Paralímpicos nacionales” que condenen “las acciones inmorales del Comité Paralímpico Internacional” y que boicoteen la ceremonia de apertura de los Juegos Paralímpicos de Invierno. Entre estas “acciones inmorales”, Sybiha mencionó la decisión del Comité de permitir a deportistas rusos y bielorrusos volver a competir en estos Juegos con sus “banderas manchadas de sangre”.

Ucrania ya había condenado con dureza al Comité Olímpico Internacional por descalificar de la prueba de skeleton de los Juegos Olímpicos de Invierno al atleta ucraniano Vladislav Heraskevich, que había insistido en competir con un casco con imágenes de deportistas muertos en la guerra pese a la prohibición de los organizadores.

Marcados por estas situaciones comenzarán oficialmente el viernes estos Juegos de Milán-Cortina d’Ampezzo, que serán especiales porque se cumplen 50 años de la primera edición en la ciudad sueca de Örnsköldsvik en 1976. En aquella ocasión participaron 198 deportistas de 16 países. Esta vez competirán 665 atletas de 50 países, entre ellos Portugal, Haití, El Salvador, Montenegro y Macedonia del Norte, que debutan en unos Juegos Paralímpicos de invierno.