El ministro de Energía de Qatar, Saad al-Kaabi, lanzó una advertencia que volvió a sacudir a los mercados globales: si la guerra en Medio Oriente continúa, los principales productores del Golfo podrían tener que detener sus exportaciones energéticas en pocas semanas, con el consiguiente riesgo de que el precio del petróleo trepe hasta los US$ 150 por barril. La señal llegó en una entrevista con el Financial Times reproducida por Reuters, en un momento en que el crudo ya atraviesa su mayor rally semanal desde 2020 por el bloqueo del tránsito marítimo y la interrupción de suministros en la región.
Según Reuters, Al-Kaabi sostuvo que una prolongación del conflicto podría llevar a que la mayoría de los exportadores del Golfo declaren fuerza mayor, una figura contractual que se activa cuando un evento extraordinario impide cumplir con entregas pactadas. En paralelo, advirtió que el shock no se limitaría al petróleo: también podría dispararse el precio del gas natural, profundizarse los problemas de abastecimiento y resentirse el crecimiento global. Qatar tiene un peso central en ese tablero, ya que explica alrededor del 20% del suministro mundial de gas natural licuado (GNL), un insumo clave para Europa y Asia.
La advertencia del funcionario qatarí se produjo mientras el mercado energético sigue incorporando el riesgo geopolítico. Reuters informó que el Brent acumulaba una suba cercana al 22% semanal y el WTI casi del 27%, en ambos casos en camino a registrar su mayor alza desde 2020. El trasfondo es el freno al tránsito por el estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca de una quinta parte del suministro mundial de petróleo. Para la economía global, el mensaje es directo: si el conflicto escala y el shock energético se prolonga, la presión sobre la inflación podría complicar los planes de baja de tasas de los bancos centrales y volver a enfriar la actividad.
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