El reconocido y premiado narrador Pablo de Santis (1963) tiene cuatro supersticiones a la hora de escribir. La primera. De la mitad del cuento o de la novela hasta el final no sumar personajes ni conflictos nuevos. Hay que desarrollar lo que ya está. La segunda. Evitar las palabras que no suenen naturales y de uso cotidiano. No usar términos “envueltos en nylon”. La tercera. Ser preciso, no caer en ambigüedades. La cuarta. Pensar siempre en la memoria del lector porque contar una historia, según De Santis, significa instalar un recuerdo. Con estas ideas personales sobre el backstage de la escritura comienza el libro Contar un secreto. Ideas y consignas para empezar a escribir (Tilde Editora). Una suerte de manual donde el escritor corre el velo del truco para mostrar cómo llegar a la magia que implica crear historias desde cero. Porque, en definitiva, se trata de un oficio donde la práctica constante se vincula con lo artesanal y ciertos saberes a los que hay que prestarle la debida atención.
Desde lo más elemental como la estructura de una historia hasta pensar el último paso, la corrección de los borradores, De Santis construye un viaje para que los futuros escritores tengan cuenta que se trata de una dificultad, sí, pero llena de placer Y también de una búsqueda y una investigación.
Escribe De Santis: “Escribir es encontrar una forma secreta. Al narrar una historia, incesantemente intentamos descubrir reglas universales, mientras el mundo de lo particular sigue mostrándonos su catálogo de excepciones. No tenemos ante nosotros el cuento o la nouvelle o la novela como arquetipos, sino apenas ese cuento, esa nouvelle, esa novela. A pesar de las vacilaciones y penumbras de lo particular, no dejamos de soñar con brújulas, manuales de instrucciones, principios universales. Como en la vida”.
Un encuentro con Pablo de Santis para charlar sobre el arte de transmitir conocimiento y experiencia sobre algo tan eterno y humano y actual como la invención de historias.
–Hay muchos libros sobre escritura. ¿Cómo fue el impulso inicial para encarar Contar un secreto?
–El libro surgió de una propuesta conjunta de la escuela de escritura Entrepalabras y de la editorial Tilde. La primera versión del libro fueron mis clases.
–El libro funciona como un manual muy completo. ¿Cuál te parece que es el tema más difícil de abordar para un escritor que empieza ahora?
–Lo más difícil en una narración es lo más enigmático: que al lector le importe aquello que estás contando. Dar clases sobre escritura no es igual a dar clases sobre otros temas, porque en la narrativa siempre estamos dudando y parte de la enseñanza consiste en aprender a convivir con las dudas. Todos somos un poco como aquel personaje de La peste de Camus, que quería escribir una gran novela pero no podía terminar la primera frase, que cambiaba una y otra vez.
–Te llevo a tus comienzos con la escritura. ¿De dónde te llegaron los mejores consejos e ideas que recibiste para tu escritura?
–Cuando tenía 15 años mis padres se enteraron de que escribía porque salí seleccionado en un concurso de cuentos organizado por la Universidad de Belgrano. Entonces mi madre le mostró mis relatos a una amiga, María Elena Molina, médica como ella, y poeta. Ella leyó mis textos y luego me recomendó que no usara palabras ajenas a mi vocabulario, que prefiriera siempre lo sencillo. Todavía le sigo haciendo caso. En la dedicatoria de un libro me dio este otro consejo, más enigmático: “Golpea siempre en el mismo yunque”. Y no está mal, porque escribir es insistir.
–¿Todos estas ideas que das en este libros los llevás a tu propia escritura?
–Siempre hice todo por intuición, y soy naturalmente ajeno a las teorías; pero al dar clases de escritura uno debe convertir esas intuiciones en ideas que se puedan transmitir. Una parte de Contar un secreto apunta a las consignas de escritura, para estimular la imaginación. Yo tengo en realidad el problema opuesto, una especie de manía por inventar argumentos, que me lleva a comenzar historias que luego abandono.
–Hay dos cuestiones que no se tratan en el libro. Una es el círculo de confianza (amigos lectores, etc.) y los modos de subsistencia de un escritor. ¿Cómo te llevás con esas cuestiones?
–Puedo vivir gracias a la escritura, pero cuando alguien joven quiere dejar un trabajo para dedicarse a escribir, lo disuado: me parece que es un camino que lleva a la desesperación. La escritura es algo muy frágil como para cargarlo, además, con obligaciones, expensas, la cuenta de la luz.
–Escribiste diversos géneros y llevaste tu escritura a muchos espacios distintos. ¿De qué forma se puede pensar esa plasticidad y disposición a lo nuevo?
–Aunque varían los géneros que escribí (cuentos, novelas para jóvenes, para adultos, guiones, historietas), siento que he estado siempre dentro del mismo mundo ficcional: fui fiel a los géneros, a la imaginación y a la idea de que la literatura es más un escondite que una exhibición.
–¿Qué hace que algunos escritores abandonen y otros sigan insistiendo a lo largo de todo lo que dura una vida?
–Es difícil saber si un escritor dejó de escribir o solo dejó de publicar. Tengo un amigo escritor, Gonzalo Carranza, autor de unos libros increíbles (El sistema de huida de la cucaracha, Profesor cobarde), y que no se molesta en publicar, pero que sigue escribiendo siempre.
Entrevista a Pablo De Santis, escritor. Foto: Andres D’Elia.–El taller literario, ¿forma o deforma a los escritores? ¿Cómo es tu experiencia con los talleres literarios?
–No asistí de joven a talleres literarios; mi escuela, además de la lectura, fue el periodismo, ya que a los 19 ya estaba en una redacción. Pero me tocó coordinar grupos y dar clases en una maestría, y creo que los talleres ayudan a formar una pequeña comunidad de lectura y a plantear cuestiones técnicas específicas. Gran parte de la escritura proviene de la experiencia personal y del inconsciente, y eso es inmodificable. Pero se puede trabajar sobre todo en dos aspectos: en la claridad de la prosa y en la estructura narrativa. Quienes dan clase de escritura no forman un escritor; más bien construyen un lector en la cabeza del que escribe.
Pablo de Santis básico
- Nació en Buenos Aires, en 1963. Se graduó como licenciado en Letras en la Universidad de Buenos Aires. Trabajó como periodista y guionista de historietas.
- Ha publicado, entre otros libros, las novelas La traducción (1998), Filosofía y Letras (1999), El teatro de la memoria (2001), El calígrafo de Voltaire (2002), La sexta lámpara (2005), El enigma de París (2007), Los anticuarios (2010), Crímenes y jardines (2013), La hija del criptógrafo (2017), Academia Belladonna (2021) y La cabalgata de las Valquirias (2024).
- Entre sus libros para jóvenes están Lucas Lenz y el Museo del Universo (1992), Enciclopedia en la hoguera (1995), El inventor de juegos (2003), El buscador de finales (2011), Leyra (2018) y Hotel Acantilado (2021). Ha escrito también los álbumes de historieta El hipnotizador (ilustrado por Juan Sáenz Valiente), La cazadora de libros (Max Cachimba), Justicia poética (Frank Arbelo) y El castillo rojo (Matías San Juan).
- Ha recibido el Premio Kónex de Platino 2004, el Premio Planeta-Casamérica 2007, el Premio de novela de la Academia Argentina de Letras 2008 y el Premio Nacional de Cultura 2012, otorgado por el Ministerio de Cultura de la Nación.
Contar un secreto, Ideas y consignas para empezar a escribir, de Pablo de Santis (Tilde Editora).








