Nuevos ataques en Oriente Próximo muestran la fragilidad del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán | Internacional

Nuevos ataques en Oriente Próximo muestran la fragilidad del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán | Internacional


El frágil alto el fuego de dos semanas alcanzado en la madrugada del miércoles entre Estados Unidos e Irán está en vigor, aunque de forma inestable. En medio de la profunda desconfianza mutua, cada parte proclama una victoria absoluta y atribuye al adversario una derrota abyecta. El fin de las hostilidades ha aliviado la tensión en la economía global mientras se desploma el precio del petróleo, que se había disparado un 50% en más de cinco semanas de conflicto. Pero la tregua se tambalea en medio de nuevos ataques en Oriente Próximo. Israel, que acata el acuerdo alcanzado por el presidente de EE UU, ha lanzado este mismo miércoles la mayor oleada de bombardeos sobre Líbano en más de un mes de contienda paralela con la milicia proiraní Hezbolá. Teherán también ha vuelto a golpear las infraestructuras de energía de los países del Golfo aliados de Washington.

El secretario de Defensa de EE UU, Pete Hegseth, ha proclamado “una victoria abrumadora”, mientras el régimen de los ayatolás, por su parte, anuncia triunfalmente “la era de Irán”. Pero siguen sin estar claros los términos precisos de la tregua que ambos han pactado a través de la mediación de Pakistán. Con versiones contradictorias: en su anuncio inicial, Donald Trump había parecido dar como base de la negociación la propuesta iraní de 10 puntos, que mantiene el enriquecimiento de uranio de su programa nuclear. Este miércoles, el mandatario volvía a enfatizar el plan estadounidense, de 15 apartados, y que exige la desnuclearización del país para evitar que se dote del arma atómica.

La primera gran puesta a prueba de la consistencia del alto el fuego llegará el próximo viernes, cuando las delegaciones de los dos países inauguren la primera ronda de negociación en Islamabad, la capital paquistaní, para abordar un pacto que ponga fin definitivamente a la guerra en un plazo de dos semanas.

Mientras tanto, los ojos están puestos en lo que ocurre en el estrecho de Ormuz, pieza clave del acuerdo. Irán se ha comprometido a reabrirlo a la navegación durante el cese de hostilidades, bajo un protocolo de tránsito seguro supervisado y regulado por Teherán, que pretende que implique el pago de una tasa.

Varios buques mercantes han denunciado haber recibido mensajes que les comunican que el paso sigue clausurado, y aseguran que la directiva procede de las autoridades iraníes. El Pentágono, por su parte, sostiene que el estratégico cuello de botella está despejado.

“Lo que sabemos es que Irán va a decir muchas cosas. Mucha gente va a decir muchas cosas. Lo que se ha acordado, lo que se ha declarado, es que el estrecho está abierto”, ha sostenido el secretario de Defensa Hegseth en una rueda de prensa este miércoles para analizar la situación militar tras la entrada en vigor de la tregua.

El jefe del Pentágono esquivó contestar a las preguntas sobre posibles escoltas militares a los petroleros y otros buques mercantes que intenten atravesar Ormuz. También puntualizó que el despliegue militar estadounidense en la zona se mantendrá para asegurarse de que Irán cumple el alto el fuego, mantiene el estrecho abierto y respeta lo pactado durante las negociaciones.

Hegseth ha hecho referencia, además, a uno de los grandes puntos por resolver en las negociaciones: el programa nuclear iraní. Al igual que Trump, ha exigido a Irán que entregue sus reservas de más de 450 kilos de uranio altamente enriquecido, con las que podría acabar desarrollando bombas nucleares.

Según el jefe del Pentágono, Trump aún puede dar órdenes de lanzar una incursión en territorio iraní para hacerse con ese material, enterrado a muchos metros bajo tierra y cuyo acceso está bloqueado por los escombros dejados en el ataque estadounidense de junio pasado. Los expertos consideran que ese tipo de misión sería excesivamente arriesgada, debido a su complicación técnica y el tiempo necesario para completarla, que expondría a los participantes a una represalia iraní.

160 bombas en 10 minutos

El alto el fuego no ha traído la paz. Israel ha lanzado este miércoles el mayor ataque de su campaña contra Líbano, con 160 bombas en apenas 10 minutos sobre un centenar de posiciones de Hezbolá. Puede ser el inicio de una ofensiva a gran escala o la oleada final tras más de un mes de bombardeos sobre el país vecino. La comunidad internacional reclama al Gobierno israelí que extienda el cese de hostilidades al territorio libanés, pero Trump se ha limitado a replicar desde las redes sociales que Líbano no forma parte del acuerdo.

El jefe del Ejército israelí, el general Eyal Zamir, ha advertido de que sus fuerzas seguirán atacando “con determinación” en Líbano al grupo chií Hezbolá. Según las autoridades libanesas, los bombardeos han causado “decenas de muertos y cientos de heridos”.

Pese a que el alto el fuego con Irán también aplica a Líbano, según el mediador paquistaní, el ministro israelí de Defensa, Israel Katz, ha insistido este miércoles en la “separación de los ámbitos de acción entre Irán y Líbano”.

Desde Teherán se ha celebrado la tregua como una victoria que subraya la “impotencia histórica” del enemigo. Kuwait y Emiratos Árabes Unidos, por su parte, han denunciado nuevos ataques con misiles y drones en infraestructuras críticas de energía.

Arabia Saudí también asegura haber interceptado y destruido nueve drones en su territorio. El oleoducto Este-Oeste, la única vía de exportación del petróleo saudí fuera del estrecho de Ormuz, ha sido alcanzado en un ataque iraní, según ha informado a la agencia Reuters una fuente de la industria, que añade que otras infraestructuras petrolíferas han sido asimismo atacadas.