Nueva York declara el estado de emergencia ante la peor tormenta de nieve en una década | Internacional

Nueva York declara el estado de emergencia ante la peor tormenta de nieve en una década | Internacional

El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, ha declarado este domingo el estado de emergencia en toda la ciudad ante la previsión meteorológica de una copiosa tormenta de nieve que se prolongará al menos 36 horas a partir de la noche de hoy. Entre las medidas adoptadas se prohíbe la circulación de camiones, automóviles, motocicletas e incluso bicicletas, para dejar libres las calles a los servicios esenciales, como, por ejemplo, las 700 máquinas de sal ya preparadas. La prohibición del tráfico rodado afectará también, a partir de las seis de la tarde de este domingo, a las conexiones de transporte público con el Estado vecino de Nueva Jersey.

“Las calles de la ciudad estarán cerradas al tráfico de vehículos para garantizar el desplazamiento rápido de los servicios de emergencia y los trabajadores esenciales entre las 21 horas del domingo y las 12 horas del lunes”, aunque seguirá nevando, con menor intensidad, durante el resto del lunes, ha informado el Ayuntamiento en un comunicado. Un total de 5.200 trabajadores de los servicios de limpieza y saneamiento municipales se encuentran en alerta, en turnos especiales de 12 horas.

El cierre del tráfico afecta también a puentes, intercambiadores y autopistas de circunvalación de la ciudad, ha recordado en la red social X Mark Levine, presidente del distrito de Manhattan. “Se prevé que esta sea la peor tormenta de nieve que azote Nueva York en una década, con condiciones extremadamente peligrosas. Por favor, tómenselo muy en serio”, concluye Levine.

“La seguridad de los neoyorquinos es mi máxima prioridad”, ha abundado Mamdani en un vídeo colgado en redes sociales, uno de sus medios de comunicación favoritos. “La Administración está movilizando todas las herramientas a nuestra disposición, sin descanso, para que los barrios estén a salvo”. Para ello, se han habilitado cientos de refugios con calefacción en edificios públicos repartidos por los cinco distritos de la ciudad, para cobijar a los miles de neoyorquinos sin hogar. Estos centros servirán para que “nadie se quede fuera”, a la intemperie, con temperaturas bajo cero y rachas de viento que multiplicarán la sensación térmica de frío.

“Pido a todos los neoyorquinos que se queden en casa. Comprobad cómo están vuestros vecinos, en especial las personas mayores y quienes necesitan apoyo adicional (…). Cuidemos unos de los otros”, ha instado Mamdani. Las compañías de electricidad han redoblado sus mensajes de alerta a los usuarios ante los previsibles cortes de energía.

El Ayuntamiento también ha ordenado el cierre de todas las escuelas este lunes, sin posibilidad siquiera de impartir clases telemáticas. Fue el propio Mamdani el que anunció esta medida, durante una llamada de FaceTime, a una niña llamada Victoria, que cursa octavo en un colegio público del Bronx.

La tormenta afecta a todo el noroeste de Estados Unidos, con una previsión de ventiscas que dejarán hasta 50 centímetros de nieve y vientos de hasta 112 kilómetros por hora. Sólo en la tarde del domingo se han cancelado 7.000 vuelos en la región.

En la Gran Manzana, una tormenta de nieve en enero seguida de una ola de frío intenso y un par de nevadas posteriores provocó que las marquesinas de autobús quedaran bloqueadas durante días, tapiadas por montones de basura congelados. Al menos 19 personas murieron a causa del frío extremo que asoló la ciudad. Pero este domingo la nieve aún no había desaparecido de las calles desde la última gran nevada, durante el fin de semana del 7 y 8 de febrero, después de otra muy copiosa el primer día de febrero.

Definida por muchos como snowicane (contracción de snow y hurricane), la tormenta, que todos califican de histórica —porque superará la registrada en 2017, la última de gran intensidad—, ha provocado escenas propias de una economía de guerra (o de los días de la pandemia): largas colas ante los supermercados para aprovisionarse de víveres, y muchos lineales, vacíos, por acaparamiento de los compradores. A primera hora de la tarde de este domingo, cuando ya había empezado a nevar aunque de manera ligera, la fila para entrar en un popular supermercado de Manhattan daba la vuelta a la manzana. Imágenes publicadas en las redes sociales confirmaban la masiva afluencia de neoyorquinos a supermercados y sitios de comida para llevar.