Cada vez que se apagan las luces del semáforo en un Gran Premio, los corazones argentinos se detienen a la par que el auto de Franco Colapinto empieza a moverse. Durante los últimos dos años, el piloto de Alpine fue el único motivo por el que millones de compatriotas volvieron a conectarse con el automovilismo, pero desde esta temporada habrá dos más. En la Fórmula 3, quien representará al país será Mattia Colnaghi, y en la Fórmula 2, Nicolás Varrone, con una historia distinta a la de sus colegas. A sus 25 años, viniendo de las carreras de resistencia (corrió las 24 Horas de Le Mans en un Hypercar) y sin hacer el camino más común hacia la Máxima, consiguió un asiento en el paso previo, hizo su debut -no sumó pero llegó a liderar la carrera- y le dijo a Olé que está ilusionado con la posibilidad de ascender a la categoría reina: “Hay muchas vías”.
El argentino que corre en Fórmula 2 habló con Olé tras su debut en Australia
-Tenemos el gusto de engancharte en Buenos Aires. ¿Dónde estás haciendo base durante la temporada?
-Me estoy quedando en Madrid y de ahí me muevo a todos lados. Pero después de Melbourne, y antes de viajar a Estados Unidos para correr con Corvette en IMSA, me quedaba cómoda esta fecha para hacer una pasada.
-Qué desafío te pusiste. No es tan común ver a un piloto haciendo carreras de fórmula y de resistencia en la misma temporada…
-Son cambios y desafíos muy grandes . Es muy difícil, pero los retos me gustan, me potencian y me llevan a exigirme más. Eso es lo que pasó con esta posibilidad, sabía lo que me iba a traer y le di para adelante. Voy a tratar de adaptarme lo mejor posible y de llevar bien los dos mundos.
-Cuando llegó el llamado de Van Amersfoort, ¿estabas preparadísimo para subirte al Fórmula 2 o lo hiciste porque podía no haber otra oportunidad?
-Nunca vas a estar preparado para un cambio como ese. En mi caso, venía haciendo resistencia y estaba muy bien en ese mundo, para esto estaba cero preparado. No hice la escalera típica de F4, F3, F2, así que fue un cambio total. Todo este año va a ser un curso acelerado al 100% para estar competitivo y pelear lo más adelante posible.
-Así y todo, se te vio bien. En la carrera principal llegaste a estar puntero largando 19°. ¿Cómo se gestó?
-Como largábamos atrás, uno de los objetivos era ir por una estrategia alternativa; yo estaba en contra porque me tenía mucha fe en la largada y creía que podía avanzar, pero el equipo me dijo que era mejor invertir la estrategia y terminamos haciendo eso. En la primera vuelta pasé siete autos, y al ratito salió el safety car y me puse primero. No me quedó otra que montar superblandos, algo que sabía que iba a ser muy difícil de sostener, y encima me penalizaron en boxes por un error en la configuración del limitador…
-¿Qué balance hacés? ¿Se puede competir arriba?
-Sí, creo que estoy para lograrlo. Hay cosas por mejorar, como la clasificación, que es un punto clave. Todo lo demás fue muy positivo y hay margen para mejorar; las largadas fueron buenas, pero pueden ser mejores; el ritmo fue bueno, pero también puede ser mejor… Al venir del mundo de endurance, el que más margen de mejora tiene en esta categoría soy yo.
-Se habló de una rivalidad con Colton Herta, que al igual que vos está ligado a General Motors y también sueña con la Fórmula 1. ¿Vos lo vivís de esa forma?
-Cada uno hace su camino. Él viene con mucha experiencia en IndyCar, que son autos más similares a un Fórmula 2 en algunos sentidos. Mi caso es diferente. Eso de la rivalidad lo mira más la gente, ja. Si yo hago las cosas bien y estoy adelante, lo demás va a venir solo.
-No te quiero apurar porque el año recién empieza, ¿pero Cadillac es la vía más cercana a la Fórmula 1?
-Es una de las vías. Creo que hay muchas, muchas chances… Pero depende de cómo me vaya en la Fórmula 2 y de cómo se desenvuelva todo. Ni pienso en eso ahora, pero sí que sería una de las vías probables.
-Te saco de las carreras y te llevó al detrás de escena. ¿Cómo fue pasear por el paddock y cruzarte a bestias como Hamilton?
-Me volví muy fan de lo que fue el evento en sí. Una cosa de locos. Es un parque, como si fuera correr en los bosques de Palermo pero con todo armado. El paddock no me sorprendió tanto como pensaba, comparado con Le Mans es muy similar… Eso sí, en un momento pasó caminando Hamilton y fue impresionante, nunca lo había visto en persona. No le pedí una foto porque no soy muy farandulero, ja. Después lo vi a Russell.
-No lo llegué a ver porque estuve muy poco tiempo en el sector de la Fórmula 1. A Mattia (Colnaghi) sí porque compartimos paddock.
-Matti dijo que siente que pueden llegar a tener una muy buena relación…
-Sí, nos llevamos muy bien. De hecho, un día salimos del circuito juntos, cada uno en su auto, y fuimos hasta el hotel a la par. Nos cagamos de risa.
-¿No salió una picada en el primer semáforo?
-¡No! Sí que nos gritamos cosas de auto a auto, pero carrerita no hicimos porque habría llegado la multa, ja. Tenemos una muy buena relación. Ya le podés hablar bien argento y te la devuelve.
-Dame tu opinión de la maniobra de Franco esquivando a Lawson, que la habrás visto muy de cerca.
-Si te soy sincero, esas maniobras uno no las piensa. Pasan tan rápido que el cerebro reacciona por instinto y después te preguntás qué acabás de hacer. Son reflejos del cuerpo. Habría sido un accidente bárbaro, fue increíble ver desde afuera cómo lo salvó y ni me quiero imaginar desde adentro. Son años de estar corriendo y de prepararse.
-Y son años junto a Franco. El otro día, Alessandro de Tullio (Indy NXT) nos mostró una foto de ustedes de chiquitos corriendo en Europa.
-Compartimos mucho en la etapa del karting. Éramos del mismo equipo, viajamos un montón de veces juntos, corrimos afuera… Me acuerdo de esa carrera, que éramos una banda de argentinos y que íbamos con la bandera para representarla. Fue muy gracioso, tenemos muchas anécdotas y muchos viajes juntos a él, Alessandro, Mati Fernández…
-Nos decían que los más quilomberos eran Nacho Montenegro y Mati Fernández.
-Yo te diría que Franco era recontra quilombero. Mati Fernández era más un cago de risa… Franco era el más quilombero por lejos. De esa época, el peor.














