Nick Reiner se declara no culpable del asesinato de sus padres, Michelle y Rob Reiner | Gente

Nick Reiner se declara no culpable del asesinato de sus padres, Michelle y Rob Reiner | Gente


Por tercera vez desde que los cadaveres de sus padres fueron hallados en su casa de Los Ángeles, y desde que se le considerara el principal sospechoso de su asesinato, Nick Reiner, ha comparecido ante la corte. Y esta vez sí que se le ha podido ver y, además, se ha pronunciado: se ha declarado no culpable de los cargos por asesinato de Michelle y Rob Reiner. El hombre, de 32 años, ha aparecido junto a su actual abogada, Kimberly Greene, que ha pedido que pueda salir de la cárcel donde está a la espera de juicio previo pago de una fianza. La jueza, Theresa McGonigle, le ha denegado ese privilegio.

El hijo del cineasta, de 78 años, y la fotógrafa, de 68, ha decidido renunciar a un juicio rápido. Por tanto, su próxima cita ante la corte tendrá lugar a finales de abril, el día 29; ahí se sabrá cuándo tendrá lugar su primera declaración formal. Los fiscales han leído los cargos durante la vista: son dos, ambos de asesinato en primer grado bajo especiales circunstancias, entre ellos el uso de un cuchillo. Además, durante su comparecencia, los fiscales también han explicado que aún están a la espera del resultado final de las autopsias de Rob y Michelle, brutalmente asesinados en su casa de Brentwood (Los Ángeles, California) el pasado 14 de diciembre.

Reiner permanece bajo custodia policial desde entonces; la policía le detuvo el día siguiente de las muertes y desde el principio el fiscal le vinculó con los asesinatos. Nick pasó por la corte el pasado 17 de diciembre, muy brevemente, para fijar otra vista para el 7 de enero; donde no se declaró ni culpable ni inocente. En ninguna de las dos fue fotografiado, sino únicamente retratado en bocetos. Esta vez sí, y es la primera vez que se le ve públicamente desde la muerte de sus padres. Sus otros dos hermanos, Jake y Romy (que fue quien descubrió los cadáveres) sí han sido visto en público por las calles de Los Ángeles, pero no han dado declaraciones más allá de su comunicado inicial lamentando la terrible pérdida de sus padres.

Fue después de esa vista del 7 de enero cuando Alan Jackson, que era el abogado de Nick Reiner (y lo fue de Harvey Weinstein o Kevin Spacey), decidió retirarse del caso por “circunstancias más allá del caso” y asegurando que “Nick Reiner no es culpable de asesinato”. Kimberly Greene, abogada de oficio, tomó las riendas del mismo. No le espera una tarea fácil, por la enorme repercusión mediática que ha tenido el asesinato de los Reiner y por la pena que puede llegar a afrontar Nick Reiner, que puede ser de cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional, o incluso de pena de muerte. El fiscal del condado de Los Ángeles, Nathan Hochman, ha explicado este lunes que están revisando el caso a fondo, también por petición de la propia familia, y que más adelante harán pública cuál será su petición de condena.

El asesinato del matrimonio Reiner fue un duro golpe para el mundo del cine y de la cultura, y especialmente para la sociedad angelina, donde eran especialmente queridos por su calidez y cercanía. El sábado 13 de diciembre el director de Cuando Harry encontró a Sally o La princesa prometida y su esposa, fotógrafa y camarógrafa, acudió, junto a Nick, a una fiesta de Navidad ofrecida por el cómico Conan O’Brien, donde padre e hijo discutieron acaloradamente. Después, se marcharon. El domingo a primera hora de la tarde, y tras horas sin dar con ellos, su hija Romy acudió a su vivienda de Brentwood —que compartían con Nick— y descubrió los cadáveres. La policía y la investigación determinó que habían sido asesinados con un cuchillo. No había signos de violencia en puertas y ventanas. Después, se supo que esa noche Nick se había registrado en un hotel en Santa Mónica, cercana a Brentwood, donde había pasado unas horas muy alterado y dejando un rastro de sangre. Finalmente, fue detenido unas cinco horas después de la aparición de los cadáveres en la zona de Exposition Park, a unos 30 kilómetros de la casa familiar.

Nick Reiner arrastra un largo historial de problemas de salud mental y de adicciones, desde la adolescencia. Con apenas 15 años entró en un programa de rehabilitación; de hecho, pasó por ella hasta en 17 ocasiones. Siendo muy joven se marchó de su casa y llegó a vivir en la calle en Nueva Jersey o Texas. Con el tiempo, logró ir recuperándose y escribió un libro sobre sus problemas, que su padre transformó en una película semiautobiográfica llamada Being Charlie en 2015. Cuando fue detenido, las autoridades le impusieron una fianza de cuatro millones de dólares (3,4 millones de euros), pero horas después decidieron retirarla. Durante semanas estuvo en un programa especial de vigilancia antisuicidios y separado del resto de presos.