Netflix estrenó El último gigante, una nueva película argentina que rápidamente escaló entre lo más visto de la plataforma en el país. El film, dirigido y escrito por Marcos Carnevale, tiene como protagonistas a Oscar Martínez y Matías Mayer, y fue rodada casi en su totalidad en las Cataratas del Iguazú.
La película llegó al catálogo global este miércoles 1° de abril y forma parte de la estrategia de Netflix de seguir impulsando producciones nacionales con alcance internacional. Tras el buen rendimiento de otros títulos argentinos recientes, la plataforma vuelve a apostar por una historia de tono adulto, centrada en vínculos familiares y conflictos no resueltos.
El primer eje del relato es la recomposición de una relación atravesada por décadas de distancia. Aunque el tema del reencuentro entre padre e hijo fue explorado en múltiples oportunidades por el cine, El último gigante propone una mirada realista, sin golpes bajos, sostenida en actuaciones contenidas y un conflicto emocional progresivo.
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El paisaje misionero no funciona solo como fondo visual. La magnitud de las cataratas y de la selva se integra al clima del relato y refuerza el contraste entre lo inmenso del entorno y lo íntimo del conflicto. Esa combinación es uno de los factores que explican el impacto del film entre los suscriptores.
Una historia íntima en un escenario natural imponente
La sinopsis oficial de la película señala: “El último gigante narra la historia de Boris, un carismático guía en las Cataratas del Iguazú, que ve tambalear su mundo cuando el padre que nunca estuvo regresa a su vida. Lo que comienza como un reencuentro incómodo, se convierte en un viaje íntimo de sanación, donde ambos deberán enfrentar el pasado para descubrir si es posible reconstruir el vínculo y darse una segunda oportunidad como padre e hijo”.
Boris, interpretado por Matías Mayer, conoce cada sendero del Parque Nacional Iguazú, pero carga con una historia personal marcada por el abandono. La irrupción de Julián, su padre, encarnado por Oscar Martínez, desata un proceso de confrontación emocional que atraviesa a todos los personajes del entorno familiar.
El regreso del padre no se presenta como una instancia reparadora automática. La película trabaja la incomodidad, los silencios y las contradicciones, evitando resoluciones fáciles. En ese marco, una enfermedad terminal de Julián funciona como detonante del conflicto, pero no como su centro narrativo.
La trama incorpora también la mirada de otros personajes clave, como la madre de Boris y la nueva pareja del padre, lo que amplía el abanico de tensiones y evita reducir la historia a un duelo estrictamente binario.
Desde lo visual, la dirección de fotografía aprovecha la fuerza de la selva, el río y las cataratas para reforzar el clima emocional. El agua, el calor y la humedad se integran como elementos simbólicos de un proceso interno que avanza de manera irregular.
El rodaje comenzó el 17 de mayo de 2025 e incluyó locaciones como el Parque Nacional Iguazú y Puerto Libertad, consolidando a Misiones como un polo audiovisual cada vez más activo.
El elenco, la producción y el impacto del estreno
Además de Martínez y Mayer, el elenco está integrado por Inés Estévez, Silvia Kutika, Yoyi Francella, Alexia Moyano y cuenta con la participación especial de Luis Luque.
La película fue producida por Leyenda Films y Kuarzo International Films, con un fuerte trabajo articulado con técnicos y extras locales, convocados a través de Misiones Casting y con apoyo del Instituto de Artes Audiovisuales de Misiones.
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El productor Ignacio Rey destacó la experiencia del rodaje en la provincia y afirmó: “La experiencia de haber filmado en Misiones fue espectacular. Era un desafío adentrarnos por el río hasta las cataratas e incluso filmar debajo de ellas. Contamos con un apoyo total de la provincia, de Parques Nacionales y del sector privado. Encontramos una mano de obra espectacular y gente sumamente amable”.
Desde Netflix, el líder de políticas públicas para América del Sur, Juanjo Méndez, remarcó el impacto que este tipo de producciones genera más allá de la pantalla.“Es una gran oportunidad para mostrarle al mundo lo maravillosas que son las Cataratas del Iguazú. Esta producción utilizó una gran cantidad de recursos locales: hoteles, gastronomía, logística y talento”, sostuvo.
El último gigante tuvo además una exhibición anticipada en salas seleccionadas desde el 26 de marzo, antes de su estreno global en Netflix, y se perfila como uno de los títulos argentinos más relevantes del año dentro de la plataforma.








