Rafael Nadal, vestido completamente de negro. La Philippe Chatrier, completamente de naranja, en las tribunas y en la pista. Esa paleta de colores fue el contraste perfecto de un espectacular homenaje que Roland Garros le brindó a su máximo exponente. No sólo ganó 14 veces la Copa de los Mosqueteros, sino que lo hizo a un ritmo arrollador y casi sin pausas desde su debut hace 20 años. Ganó 112 de 116 partidos disputados y sólo en tres de todos esos triunfos necesitó llegar hasta el quinto set. Estos números extraordinarios, combinados con su carisma y la caballerosidad que siempre demostró dentro y fuera de la pista, provocaron una emocionante ovación de pie de todos los presentes. unánime.
¿Listos para lagrimear? 🥹
¡GRACIAS, RAFA! #RolandGarros pic.twitter.com/n9nFbcghMn
— ESPN Tenis (@ESPNtenis) May 25, 2025
Parado en el centro del court que dominó hasta casi el final de su carrera el año pasado, miró un video que recorrió sus conquistas, con su familia en las tribunas (llevó unos 150 invitados especiales) y muchos de sus grandes amigos y rivales. Desconsolada su mujer Mery Perelló -y su hijo Rafa en brazos-, los aplausos y vítores no frenaron durante casi cinco minutos… antes de que pueda tomar el micrófono y hablar.
“Merci, Rafa”, se leía en las remeras de todos los presentes en la Chatrier, que hizo una marquesina con el nombre de Nadal más en lo alto acompañado de un corazón y del otro lado en espejo un “14 RG”.
Al momento de los agradecimientos, no se olvidó de nadie. Su tío Toni y primer entrenador, su familia y los fanáticos de París, donde recordó cuando lo eligieron para llevar la antorcha olímpica y recibirla de manos del ex futbolista Zinedine Zidane.
Y ahí, después de un gran momento que incluyó recibir a cada uno de los responsables de área (incluso su histórico chofer), llegó el momento que más disfrutaron los presentes: el Big Four se reunió otra vez, con Roger Federer, Novak Djokovic y Andy Murray pisando el polvo de ladrillo parisino.
“Después de todos estos años peleando por todo, es increíble como el tiempo cambia la perspectiva. Novak no lo sabés, Andy capaz vos sí. Pero con Roger lo hablamos todo el tiempo. La presión que sentís cuando somo rivales, cambia cuando terminás la carrera. Como tenistas jugamos en las instancias más importantes de nuestras carreras, pero les mostramos al mundo que podemos pelear pero ser también buenos colegas y respetarnos mutuamente”, empezó.
Y agregó: “Para mí significa mucho que están acá. Disfruté empujándome al límite todos los días apra competir con ustedes. Al final, el tenis es un juego. Es un buen mensaje de que podemos ser buenos amigos, aún siendo grandes rivlaes. Gracias por todo lo que vivimos estos años, espero que podamos seguir haciendo cosas por nuestro deporte“.








