El secretario de Seguridad mexicano, Omar García Harfuch, ha asegurado que se ha puesto fin a todos los bloqueos en carreteras y puntos clave del país que se produjeron el domingo, tras el operativo militar que acabó con la vida de Nemesio Oseguera, El Mencho, líder del Cartel Jalisco Nuevo Generación (CJNG) hasta esta semana. El narco respondió con fuerza a la caída de su principal cabecilla, como es habitual, con ataques a gasolineras e instituciones bancarias, además de los cortes viales registrados. En total se habían contado 252 obstrucciones, 85 de ellas solo en Jalisco, de las que la mayoría fueron liberadas ayer por la tarde. El orden ha quedado instaurado totalmente este lunes por la mañana, según ha dicho el funcionario, que ha puntualizado que los Estados más afectados fueron Jalisco, con 18 cortes, donde tuvo lugar la operación policial, además de Baja California, el Estado de México, Michoacán, Guanajuato, Guerrero, Veracruz, Sinaloa y Tamaulipas. El hombre fuerte del Gabinete de de Claudia Sheinbaum ha anunciado también la detención de 70 criminales en siete Estados.
A lo largo de todo el despliegue durante la jornada del domingo se produjeron 27 agresiones contra la autoridad en Jalisco, que el secretario ha calificado de “cobardes”. En seis de esos ataques perdieron la vida 25 elementos de la Guardia Nacional, un custodio y otro elemento de la Fiscalía General, además de una mujer, el único fallecimiento de un civil reportado hasta el momento. Del lado del crimen organizado, perdieron la vida 30 personas. En Michoacán se contabilizaron 13 hechos delictivos que dejaron un saldo de cuatro criminales muertos y 15 elementos lesionados, ha agregado García Harfuch.
“Hacemos un llamado a la población a mantener la calma, a confiar en sus instituciones y a tener la certeza de que el Gobierno de México trabaja con todas las capacidades para restablecer la paz y proteger a la población”, ha dicho el zar de Seguridad al terminar la presentación, en la que ha puesto en valor el debilitamiento de la principal organización criminal de México, responsable de delitos como “homicidios, tráfico de personas, extorsión, secuestros y ataques armados contra las autoridades”. La desinformación agregó su propia dosis de inquietud a una jornada de tensión extrema por el caos vial desatado por el cartel tras la muerte del capo, la misma respuesta desafiante que dio el crimen tras los dos intentos de captura, el primero sin éxito, del hijo del Chapo, Ovidio Guzmán, alias El Ratón.
La caída del Mencho es el mayor golpe contra el narcotráfico dado hasta la fecha por el Gobierno de la presidenta, que se ha distanciado de su predecesor, Andrés Manuel López Obrador, y de su polémico emblema “abrazos, no balazos”, para hacer de las grandes detenciones y los extraordinarios decomisos una de las principales marcas de su sexenio. En la operación ha colaborado estrechamente la inteligencia estadounidense, con la que se ha fortalecido la comunicación desde la llegada de Sheinbaum a Palacio Nacional, favorecido por las presiones que el Gobierno del norte ejerce sobre México para obtener resultados en la materia. No ha habido, sin embargo, elementos de Estados Unidos en la operación militar, según ha recalcado la presidenta, que cada tanto debe espantar el fantasma de una injerencia del Ejército extranjero en el país.
Nemesio Oseguera era el criminal más buscado por las autoridades y llevaba en la mira del Estado desde los años 90, cuando emprendió su inicio en el mundo del narcotráfico dentro del Cartel del Milenio, también conocidos como Los Valencia. Es en 2010 cuando se consolida el CJNG y en 2012 cuando el capo asume el control de la organización, cuyos tentáculos llegan a casi 40 países. Cuatro años después, en 2016, entra en la lista de fugitivos más buscados de Estados Unidos.








