El blindaje antilavado entre el sistema financiero mexicano y estadounidense dará un paso más este año. Tras las sanciones impuestas por el Departamento del Tesoro de EE UU a tres entidades financieras de México, dos de ellas bancos: Intercam y CIBanco por supuestas prácticas de narcolavado, el sector ha elevado sus medidas de control. La Asociación de Bancos de México (ABM) pondrá en marcha un sistema de alertas para que los bancos mexicanos puedan identificar posibles clientes y transacciones irregulares. “Será un sistema que conecte a los bancos y emita alertas sobre la información de clientes que han representado un problema o presentado alguna duda, de forma que, cuando los bancos abran nuevas cuentas o realicen pagos a algunas de estas cuentas, el banco que lo está haciendo tenga información de lo ocurrido en otras instituciones financieras”, explicó Mauricio Naranjo, vicepresidente de la ABM.
La meta es que este año se logre la primera generación de seis bancos conectados al sistema de alertas, los más grandes en el país, y seguir en escala hasta conseguir que las 54 entidades que operan en México intercambien información para esquivar posibles riesgos de blanqueo. Sin entrar en más detalles, el vicepresidente de la ABM indicó que la tecnología será implementada por una firma mexicana y requerirá una inversión de decenas de miles de dólares. “El beneficio de la red es mayor cuando hay más bancos conectados. Hay un diálogo fluido con las autoridades americanas, con los bancos, y estamos intercambiando puntos de vista y viendo cómo mejoramos todo esto”, reconoció Naranjo.
Durante el mayor cónclave financiero, celebrado esta semana en las playas de Cancún, las autoridades bancarias recibieron a una comitiva de EE UU para hacer un balance sobre estas medidas. En la reunión se dio a conocer el avance de otros compromisos como el mayor control en los pagos transfronterizos y el cumplimiento de la banca mexicana con los estándares americanos contra el lavado de dinero. De manera oficial, la ABM informó de que estas reuniones de carácter bilateral se realizan de manera periódica y tienen como propósito compartir los avances en el fortalecimiento del régimen de Prevención de Lavado de Dinero y Financiamiento al Terrorismo en el sector bancario mexicano.
Con estos esfuerzos, México desea conjurar los señalamientos de supuestas prácticas de narcolavado que lanzó el Gobierno de Donald Trump en junio pasado al sancionar a la casa de bolsa Vector y a los bancos Intercam y CIBanco. El Departamento del Tesoro de EE UU acusó que dichas instituciones facilitaron por años el lavado de dinero de cárteles mexicanos y así pudieran comprar insumos en China para producir fentanilo. Las entidades manejaban, en suma, activos por 22.000 millones de dólares. El bloqueo financiero que ordenó el Departamento del Tesoro en Estados Unidos orilló al cierre de las señaladas y encendió las alertas de todo el sistema financiero mexicano.
A meses del cisma que ocasionó el Gobierno de Donald Trump en la banca mexicana y con la escalada de tensión de EE UU contra México por las finanzas de los carteles del narcotráfico, los principales bancos han debido hacer un examen minucioso, puertas adentro, sobre su blindaje. “Como gremio, estamos muy enfocados en cumplir con el reglamento e ir más allá. Hay una fuerte conexión binacional”, indicó Jorge Arce, director general de HSBC en México. Desde la ABM, una de las peticiones a Washington es que también se vigile el origen del problema, es decir, el efectivo generado por la venta de narcóticos y que ingresa a su sistema financiero.
El mensaje de los bancos en México, que esta semana celebraron su mayor cumbre anual en el Caribe mexicano, es cerrar filas y coadyuvar en el intercambio de información binacional. El asunto no es menor, dos bancos y una casa de bolsa se extinguieron en menos de un año y, de paso, está en juego la reputación de un sector que otorga créditos a 36 millones de personas y más de 280.000 empresas en el país.








