“Me hicieron el tipo más feliz”

“Me hicieron el tipo más feliz”


Mira el regalo con emoción e incredulidad. Son dos uniformes de árbitro que los tiene prolijamente doblados sobre su cama… Ni una mancha tienen las camisas amarilla y celeste flúor que muestra orgulloso. “La celeste es para el día a día, la amarilla para ocasiones especiales”, aclara.

Conocido como “el árbitro de Villa Urquiza”, que se hizo viral hace diez días dirigiendo el tránsito en Álvarez Thomas y Monroe, Fernando Ruiz (39) vuelve a estar en la vidriera luego del soñado encuentro con su ídolo Nicolás Lamolina, de quien expresó su admiración en una nota con Clarín.

Este jueves por la noche jugaron por el cierre de la fecha 12da. de la Liga Profesional de Fútbol (LPF) Argentinos Juniors versus Lanús, que fue dirigido por Lamolina, acompañado, como cuarto árbitro, por Pablo Giménez, vecino de Villa Urquiza y amigo de Ruiz, quien anda todo el día vestido con el uniforme negro, recorriendo las calles y buscando picaditos a los que se mete para impartir justicia. El barrio lo conoce, lo adopta como celebrity y todo los pibes lo quieren en las plazas haciendo de las suyas con el silbato y las tarjetas.

Con vasto recorrido en el fútbol de ascenso, Giménez, quien le regaló la pilcha arbitral que Fernando nunca se sacaba hasta ahora, tuvo la gran idea e iniciativa de armar en su casa un encuentro sorpresa previo al partido en La Paternal. “Yo había leído la nota en Clarín y se lo comenté a Nicolás (Lamolina). A Fernando no le dije nada, obvio, sólo le pedí que pasara por casa tipo seis de la tarde, porque tenía que darle algo… Supongo que creyó que se llevaría alguna tarjeta o un silbato”, explica Giménez.

“Estábamos en la vereda de casa, sobre Álvarez Thomas, con Fernando, que llegó puntual y charlábamos de la vida cuando llegó un auto que se acercó al cordón donde estábamos nosotros. Desde adentro bajó la ventanilla y la reacción de Fernando cuando lo vio fue maravillosa. Vimos a un muchacho feliz. ‘¡Uy, es Lamolina! ¿Qué hacés acá, querido?’, fue lo primero que le dijo. Y entramos a casa”, cuenta Giménez, que motorizó el encuentro. “La cara de Fernandito y su reacción no me las olvido más”, describe.

Clarín se puso en contacto con Lamolina, que ya había visto los videos de Fernandito, en los que expresaba el deseo de conocer al hijo de Pancho, famoso en los años noventa con su clásico siga, siga. “Cuando vi las imágenes en las que Fernando me menciona y elogia, debo reconocer que me sorprendió, no lo esperaba la verdad”, fue la primera reacción -formal y respetuosa- de Lamolina hijo y destacó: “Me impresionó la cantidad de visualizaciones que tuvo y a mi me llegó la noticia por primera vez a través del árbitro Mauro Vigliano”.

Desde su comercio, tapado de trabajo y haciendo doble turno el viernes, Lamolina se disculpa por las sucesivas interrupciones. “No lo llamaría idolatría, no sé… Los protagonistas y los ídolos son los jugadores, no los árbitros. Pero fue una alegría, me desconcertó para bien, pero entendiendo la mirada de Fernando, que le gusta mucho el referato y quizás encontró en mí alguna referencia positiva, algo para tomar, para aprender y seguir adelante -se despacha con modestia-. Y en lo personal es sumamente agradable y motivador para seguir adelante”, dice.

El emotivo abrazo entre Fernandito y su ídolo.

Después de leer la nota y ver los videos, dice Lamolina que se comprometió a visitar y sorprender a Fernando. Así fue que le dijo a Giménez que “ante la primera posibilidad que surja, armemos un encuentro entre los tres”. Dicho y hecho. El destino quiso que, a menos de una semana de la entrevista publicada en Clarín, Lamolina fuera designado árbitro principal y Giménez, como cuarto, del match del último jueves entre Argentinos y Lanús. Los profesionales se contactaron y dieron rienda suelta al plan: “Vos vení por casa, que yo me encargo que Fernando esté conmigo a las seis de la tarde”, le dijo Giménez a Lamolina.

La cara de felicidad y asombro de Fernando cuando me vio no tiene desperdicio. Yo me bajé del auto y nos dimos un abrazo muy cálido y nos pusimos a charlar como si fuéramos amigos de toda la vida. Me contó su historia, que es un árbitro querido y reconocido en el barrio y, además, cómo ayuda con su actividad solidaria a los vecinos. Me encantó conocerlo y quería retribuirle su gentileza dejándole algún presente de recuerdo, así que se llevó dos uniformes de árbitro internacional, tarjetas nuevas, medias y una mochila de la liga”, cuenta Lamolina.

Lamolina le entrega los regalos a Fernandito.

En su relato sobre el conmovedor encuentro, Lamolina subraya “los sólidos conocimientos” que tiene Fernando cómo árbitro: “Se nota que está al tanto de los detalles, estudia los movimientos y tiene conceptos claros sobre la historia del arbitraje. Me habló con autoridad sobre Héctor Baldassi y sobre mi viejo (Francisco Lamolina), que también quiso enviarle a través mío algún detalle. En lo personal, me gusta cómo es Fernando, su calidez, su manera de ser y su integridad como persona”.

Fernandito suena eufórico por teléfono: “No lo puedo creer, le estoy eternamente agradecido a los dos. A Lamolina, porque es mi ídolo y demostró ser generoso y una gran persona. Y no quiero dejar de mencionar a mi amigo Pablo Giménez, que después me enteré que fue el que organizó todo el encuentro y siempre estuvo cerca mío, apoyándome”.

"Lo feliz que me hizo Lamolina, no te das una idea", expresó el árbitro barrial.

Tampoco se olvida de Clarín, que publicó cuál era mi sueño. “Todos me hicieron el tipo más feliz y el protagonista de una película de la que no quiere salir”. Vuelve al flechazo que tuvo cuando vio a Lamolina en el auto. “Te juro que se me paralizó el corazón. no te das una idea, me sentía en un sueño… Le tocaba la cara, el pelo, no podía creer que fuera verdad, que era Lamolina de carne y hueso. Fue la alegría de mi vida”.

Siempre se dice que la de arbitraje es la profesión más desdichada del mundo del fútbol, “pero esta vez hubo una excepción”, enfatiza Lamolina, que sonrió como un chico al ser testigo de la felicidad de Fernandito. “¿Viste la cara de felicidad que puso en el video? -consulta-. Me enterneció. Además, lo que parecía que sería un encuentro de cinco minutos, terminó siendo de media hora, yo no me quería ir, pero tuvimos que salir a los piques porque tenía que dirigir en la cancha de Argentinos. Y te confieso que llegué a la cancha estimulado, con otra energía por lo vivido“.

De estreno. Ruíz luce su flamante atuendo, regalo de Lamolina.

Fernandito ya contó la anécdota de su vida a todos los que se cruzó en el barrio. “Vamooo Gacela, sos un grande, campeón, me dijo el del kiosco”, reproduce impostando la voz. “Gacela, sos un grande, te nos vas para arriba, hasta no dirigir en la Bombonera no parás”, ahora agrava la voz para interpretar al del bar de la esquina de la casa.

Se pone serio “la Gacela”, su autoproclamado apodo: “Creo que lo que me está pasando en estos días es un premio justo y merecido a mi trayectoria en Villa Urquiza -dice sin el menor atisbo de broma-. Como árbitro de raza, Dios también sabe impartir justicia. Soy el tipo más feliz, te dejo, me están esperando mis padres para cenar”.