Los nuevos reyes de Hollywood: así crearon su imperio los Ellison | Economía

Los nuevos reyes de Hollywood: así crearon su imperio los Ellison | Economía

El sueño de David Ellison era ser un actor de Hollywood, pero tuvo mala suerte. Así que se convirtió en el rey de la meca del cine. Está a un paso de hacerse con el centenario estudio Warner Bros. Discovery, tras haber doblegado a su rival, Netflix. El verano pasado ya se compró Paramount en una estrategia vertiginosa de adquisiciones para crear en apenas seis meses un imperio del entretenimiento y los medios.

Los Ellison han creado uno de los mayores grupos audiovisuales y de noticias del mundo. Dictan las reglas de Hollywood con Paramount y Warner, influyen en las noticias con CBS y CNN y tienen infinidad de canales de entretenimiento donde pueden imponer su visión del mundo. Además, controlan la filial estadounidense de TikTok, lo que dispara la capacidad de influencia de una familia favorecida por la égida de Donald Trump.

David Ellison, de 43 años, tiene un secreto para su éxito. Más allá de su audacia y ambición, tiene un padre multimillonario. Larry Ellison (81 años) es uno de los tres hombres más ricos del mundo. Su empresa Oracle, que durante décadas ha sido líder en la gestión de datos corporativos, se ha pasado al mundo de la inteligencia artificial, donde está teniendo éxito por las alianzas con OpenAI. Oracle está valorada en 420.000 millones de dólares. Larry Ellison es, además, amigo personal de Donald Trump, el presidente de Estados Unidos, al que ha donado dinero para sus campañas electorales desde que se presentó por primera vez en 2016.

Gracias a ese vínculo, Larry Ellison se ha convertido en uno de los grandes accionistas de la red social de videos cortos TikTok en Estados Unidos, con capacidad de gestión y para moderar comentarios, lo que le otorga una gran influencia. Pero la historia de los Ellison no ha estado siempre vinculada a los medios y la industria del celuloide. De hecho su fulgurante irrupción ha coincidido con el regreso de Trump a la Casa Blanca.

David Ellison hizo sus pinitos como actor en 2006. Entonces produjo la película Flyboys: Héroes del año, en la que participó como actor junto a James Franco. El proyecto resultó un fracaso, pero David no se dio por vencido y buscó la fórmula de seguir vinculado al mundo de Hollywood. Así que, con ayuda de su padre, montó una pequeña productora: Skydance. Durante los últimos 20 años ha producido algunas películas con cierto éxito como la franquicia de Misión Imposible y Top Gun, pero en el ecosistema de Hollywood seguía siendo una empresa pequeña.

Su hermana, Megan Ellison, también probó suerte en la industria del cine. Con la ayuda de su padre, fundó la productora Annapurna, con la que demostró tener más sensibilidad artística que su hermano, ya que facturó algunas películas galardonadas por la academia como Her o La noche más oscura.

Los dos hermanos crecieron con su madre, la tercera de las cuatro esposas de Larry Ellison, en una granja de caballos en Woodside, cerca de la Bahía de San Francisco. Su madre fue una figura esencial, que les inculcó el amor por el séptimo arte. Todos los domingos los llevaba al cine para disfrutar de los estrenos de la semana. En su casa tenían una colección de más de 2.000 cintas de VHS.

Si la influencia de la madre fue decisiva para que David se interesara por el cine, la de su padre lo fue aún más en su forma de entender los negocios. Durante la mayor parte del año, los dos hermanos estaban con su madre llevando una vida tranquila en Woolside, pero en verano viajaban con su padre por todo el mundo a bordo de un superyate bautizado como Ronin, empapándose de la forma agresiva y bélica de Larry Ellison de entender la vida. Cuentan las biografías que cuando David aún era menor de edad, su padre se compró un avión de combate de la Segunda Guerra Mundial para simular combates aéreos en medio del Pacífico junto a su hijo.

El padre es uno de los personajes más controvertidos de Silicon Valley. Aunque ha tenido éxito con una tecnológica es más reconocido por ser un empresario despiadado que un genio, como lo era su amigo Steve Jobs. Con 81 años sigue siendo un fiero competidor, archienemigo de Bill Gates, fundador de Microsoft, mujeriego empedernido, se ve como un samurái. Aseguran que le gusta emplear frases de Gengis Kan: “No basta con que ganemos; todos los demás deben perder”. Sus colaboradores recuerdan su gusto por metáforas violentas cuando habla de negocios. Fue acusado de hurgar en los cubos de basura de sus rivales para encontrar pruebas para destruirlos.

Ellison nació en Manhattan de una madre soltera de ascendencia judía y de origen ruso, que lo dejó a cargo de su tía con quien creció a orillas del lago Michigan. En los setenta se mudó a California para crear una empresa de informática. Uno de los primeros contratos fue con la CIA para gestionar las bases de datos en un momento embrionario para la tecnología. Allí fundó Oracle, que a la postre se convertiría en un gigante, que le ayudó a amasar una fortuna estimada en casi 200.000 millones de dólares, según el índice de multimillonarios de Bloomberg.

Eso le ha permitido financiar las aventuras de sus hijos. En 2024, Paramount se encontraba en dificultades financieras. Había perdido el paso en el competitivo mundo del streaming, sus películas no encadenaban suficientes éxitos y sus canales perdían audiencia y publicidad. En un movimiento audaz, David, aburrido porque su productora no despegaba, se lanzó a por ella. Skydance, mucho más pequeña, logró hacerse con el histórico estudio de Hollywood y los canales CBS, MTV, Nickelodeon o Comedy Central por unos 8.000 millones de dólares tras un año de negociación con las autoridades reguladoras. La llegada de Trump a la Casa Blanca desencalló el proceso.

No había transcurrido ni un mes y ya presentó una oferta a David Zaslav, consejero delegado de Warner Bros. Discovery, para hacerse con el centenario estudio de Hollywood, su canal de streaming HBO Max y el negocio de televisión de cable, que incluye la popular cadena de noticias CNN, entre otras. Las conversaciones no transcurrieron por buen camino. La oferta inicial de 19 dólares por acción fue recibida como un insulto en Burbank, sede de Warner. Así que la productora de películas como Casablanca o la franquicia de Harry Potter, abrió el proceso de venta al mejor postor.

Tras varias semanas de negociación, Netflix anunció a principios de diciembre un preacuerdo para comprar los estudios cinematográficos por 83.000 millones. David Ellison no daba crédito. Se sintió traicionado porque fue él el primero en interesarse, en presentar nueve ofertas para tratar de convencer al consejo de Warner. Así que enfurecido busco la fórmula de torpedear ese acuerdo para hacerse con la pieza que le permitiría construir su imperio. Durante semanas amagó con lanzar una opa hostil, mejoró las condiciones de financiación de su oferta. Larry Ellison comprometió 40.000 millones de su fortuna personal en garantizar la operación. Se reunió con Trump para tratar de recabar su apoyo y contrató a una docena de consultoras para que hicieran labores de lobby en su favor. Finalmente esta semana decidió elevar su oferta a los 31 dólares por acción o un total de 111.000 millones. Es el precio de un imperio. La fiesta la paga el padre.