Del entretenimiento infantil a la colección fetichista de los adultos, los juguetes obsesionan casi en la misma medida a niños y adultos. Del hiperconsumo a la memoria afectiva, ¿qué pasó estos últimos cien años, desde el primer osito Teddy hasta los Labubu que hoy causan desesperación? A continuación, ocho muñecos globales que se hicieron famosos por su condición de muñecos, sin historias de ficción que los antecedieran.
1. Teddy Bear (1901)
El término “Teddy bear” proviene del nombre de Theodore Roosevelt, un hombre que fue presidente de Estados Unidos de 1901 a 1909 y que, para muchos, era conocido como “Teddy”. Se dice que, durante una cacería, no quiso dispararle a un oso viejo y herido que había sido atado a un árbol para que él pudiera matarlo y llevarse el mérito.
El término “Teddy bear” proviene del nombre de Theodore Roosevelt y un oso que salvó de la caza.
La anécdota apareció en todos los diarios estadounidenses y se hizo famosa. El dibujante Clifford Berryman, que se dedicaba a caricaturizar acontecimientos políticos, retrató a Roosevelt junto al oso de la historia en un dibujo que salió publicado en el Washington Post de en noviembre de 1902. La ilustración, a su vez, inspiró a un vendedor de juguetes de Brooklyn llamado Morris Michton, que rápidamente creó un oso de peluche con botones en los ojos.
Según la mitología que rodea el origen de los osos de peluche, Michton colocó el peluche en la puerta de su negocio junto a un recorte del diario. Lo bautizó “Teddy’s bear” (el oso de Teddy). Fue un éxito rotundo.
2. Barbie (1959)
Barbie. La muñeca que refleja la belleza hegemónica y rosa de las últimas décadas.En 1959, la empresa Mattel lanzó la primera muñeca Barbie. Rubia, flaca, multifacética, le proponía a las niñas que podían ser lo que quisieran ser. Esa vino acompañada, con los años, de distintas versiones de la muñeca en las que encarnaba más de cien profesiones y personajes de fantasía distintos.
Es la muñeca polémica por excelencia, santificada y detestada por igual, siempre en nombre de las mujeres. Con la popularización de las ideas feministas de la segunda ola, llegaron las primeras críticas, que señalaban lo que hoy parece obvio: su cuerpo perfecto de proporciones imposibles y su feminidad tradicional podían ser elementos condicionantes y nocivos para las niñas que jugaban con ella.
El feminismo bimbo del siglo XXI, por otro lado, pone en discusión estas ideas y sostiene que la hiperfeminidad no es antagónica de la agudeza intelectual ni de la liberación de las mujeres (filosofía similar a la de la película Legalmente Rubia).
En 2023 se estrenó la película de Barbie dirigida por Greta Gerwig. Con una estética brillante y rosada, propone un mundo de plástico gobernado por las Barbies en el que los Ken son hombres débiles que viven a su merced. Todo cambia cuando Margot Robbie, en el papel de la Barbie protagonista, viaja al “mundo real” y descubre que las niñas ya no quieren jugar con ella por considerarla pasada de moda y demasiado tradicional.
Con cinismo, una estética impecable y buenas dosis de sentido del humor, la película logra traer nuevas reflexiones al mundo Barbie, aunque peca de enunciar con demasiada literalidad sus ideas “feministas” un tanto básicas (¿cuánto se le puede pedir a una empresa como Mattel y a un país como los Estados Unidos?). La película concluye con un deseo algo decepcionante por parte de Barbie, la reina de la fantasía: convertirse en una mujer “de verdad”. ¿Cómo lo logra? Yendo al ginecólogo.
3. Bebés Reborn (1990)
¿Siniestros o tiernos? Tal la cuestión: para algunos son adorables, para otros, no aptos para niños.Reborn Babies (bebés renacidos), es el nombre con el que son conocidos los bebitos hechos de vinilo que pretenden camuflarse entre los humanos. Aunque la pretensión de crear muñecos similares a los niños es histórica (en el siglo XIX, por ejemplo, proliferaron las muñecas de porcelana), el movimiento de las Reborn Dolls tiene su origen en la Estados Unidos de los noventa, cuando los primeros “reborners” descubrieron el placer de comprar bebés fabricados en serie y dotarlos de aptitudes “humanas”.
Como dioses de los bebotes, se dedicaban a pintarlos meticulosamente agregándoles detalles para darle vida a la carne de vinilo. Aún hoy se pueden encontrar sitios web donde cada artista (así se los considera en su nicho) ofrece sus propios bebés renacidos. La clave es que no se venden en masa, tienen que estar confeccionados a mano, uno por uno, para que se conserve la mística.
Mirarlos produce una sensación descripta como uncanny valley o, en español, “valle inquietante”: es el rechazo que generan las réplicas antropomórficas -por ejemplo, un robot- cuando se parecen demasiado a los humanos. Nos perturban.
Cuando los Bebés Reborn se parecen demasiado a los humanos, nos perturban.
4. Tamagotchi
Un recuerdo de los ’90: la mascota con forma de llavero que comía y todo.En 1996, en un Japón que aún sufría los efectos de la crisis económica posterior a su década de especulación financiera, la compañía Bandai se propuso inventar un juguete en formato simple que se pudiera vender incluso en tiempos de escasez. Se habían popularizado las mascotas digitales entre los niños, y las niñas necesitaban su equivalente cute. Así fue como inventaron el Tamagotchi, que no es ni una consola de alta gama, ni un muñeco tradicional: se trata de un llavero con forma ovalada que contiene una pequeña pantalla en la que se mueve el Tamagotchi, una criatura alienígena nacida de un huevo que pide afecto, comida, cuidado y diversión.
Abanderado del apego emocional, el juguete nació con una demanda clara: atención diaria y casi permanente. Sus dueños deben esforzarse si quieren verlo crecer, como si se tratara de un bebé recién nacido o de una mascota. Hay que alimentarlo, pero no demasiado: en algunas de sus versiones, el atracón puede producir en esta criatura un estado similar a la depresión y aparecer rodeado de heces en su ventanita digital. En modelos más recientes, los dueños del Tamagotchi deben proteger a la criatura de una lluvia de meteoritos para probar su amor. Tales las advertencias de que, si no recibe los cuidados pertinentes, la mascota morirá o volverá amargamente a su planeta.
5. Furby (1998)
Amenazadoras presencias: eran unos pájaros robóticos que hablaban solos y entre sí, y hasta se movían. Dos ojos se mueven en la oscuridad. Una voz repite frases incompresibles. En el mundo de los muñecos, los Furbys ocupan un rol liminal entre la ternura y lo siniestro. Similares a pájaros robóticos o elfos peludos que hablan y se mueven solos, desde su creación han sido protagonistas de leyendas urbanas y teorías conspirativas.
El terror que puede producir este muñeco se debe, fundamentalmente, a sus ojos enormes y a su capacidad de comunicarse por sí mismo. Un Furby recién comprado sólo puede hablar en su propio idioma inventado. Pero con el pasar del tiempo “aprenderá” el lenguaje con el que fue programado (español, inglés, etc) y podrá empezar a repetir oraciones comprensibles para sus dueños. No solo eso sino que, al encontrarse uno frente al otro, dos muñecos Furby pueden reconocerse y tener conversaciones enteras.
Precursores de los robots domésticos que hoy barren los pisos de hogares primermundistas, los furbys funcionan a pila y son considerados muñecos “animatrónicos”: emulan a los seres vivos a partir de mecanismos electrónicos. El primer modelo apareció en 1998. Un año más tarde, la Agencia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos los prohibiría bajo la sospecha de que contenían cámaras y grabadoras ocultas para vigilar a sus compradores.
Para muchos de sus coleccionistas es una imagen cristalizada de los años noventa, una época más ingenua en la que los robots no estaban condenados a servir a los humanos y podían limitarse a ser pájaros aterradores.
Los furbys funcionan a pila y son considerados muñecos “animatrónicos”.
6. Funko Pop (1998)
Para coleccionistas: cualquier personaje o famoso podía tener esa cara grande y esos ojos negros.Sobre el estante de la habitación de algún hombre millenial aficionado a las películas de superhéroes descansa una hilera de muñecos con cabezas agigantadas. Pero no son libres, viven condenados al encierro de sus cajas de plástico. Los Funko Pops son conocidos como el fetiche de los adultos geeks.
Creados en 1998 por Mike Becker y Claudia Becker, los funkos tenían el propósito de retratar personajes clásicos para evocar la nostalgia con un diseño simple y fácil de replicar con sutiles variaciones. Hoy existen más de trece mil modelos disponibles, personajes icónicos de la cultura pop, del mundo nerd y más allá: Mickey Mouse, Darth Vader, Harley Quinn, Freddy Krueger.
En Argentina, como siempre, también triunfa el mercado de las copias falsas. Los funkos industria nacional retratan en tono burlón o con fanatismo a figuras políticas como Javier Milei o Cristina Kirchner. El furor de estos juguetes no tiene que ver con su atractivo estético. Más bien, es la simpleza de su diseño que, como si fuera un meme, se alimenta de la repetición.
7. Las Monster High (2010)
Las Monster High también fueron fabricadas por la empresa de Barbie, Mattel. Pero representaron lo contrario.Si Barbie retrata distintas facetas de la feminidad hegemónica, las Monster High, que aparecieron en 2010, son referentes de la belleza alternativa. Las protagonistas de la colección (que, al igual que Barbie, pertenece a Mattel) son cinco muñecas basadas en la estética de una serie de monstruos famosos.
Nepo babies del terror clásico, sus padres son Frankenstein, Drácula, El Hombre Lobo, La Momia, Medusa y un monstruo indefinido del océano. Combinan características de cada uno con un vestuario maximalista y glam: pelos de colores, botas altas con corazones incrustados, peluche, brillo y strass. Auténticas mostras del mundo del juguete,
su estética recuerda más a la puesta en escena de una una drag queen que al intento de emular a “una mujer” en el sentido clásico.
La estética de las Monster High recuerda más a la puesta en escena de una una drag queen que al intento de emular a “una mujer” en el sentido clásico.
8. Labubu (2019)
La moda del momento. Pueden ser parte de un outfit o colgar como llavero. Este 2025 siguen siendo un boom.Pop Mart, una empresa china de juguetes, eligió las “cajas misteriosas”, idea que funcionó bien con las muñequitas LOL surprise! que venían en huevos. Es un empaquetado que revela el juguete que el comprador se llevará, pero no permite elegir entre las múltiples variaciones de atuendo, color o expresión facial. Eso alimenta el consumo y el coleccionismo… infinito.
Aunque empezaron a vender sus muñecos en 2010, una nueva especie los acaba de propulsar al éxito internacional: el Labubu. Un juguete peludo en forma de llavero que se caracteriza por los ojos amenazantes, la boca de dientes afilados y unas orejas puntiagudas que en cierto sentido recuerdan a predecesores como el Furby.
Aunque en 2015, Pop Mart le compró los derechos al ilustrador Kasing Lung, fue en este año que, gracias a posteos de estrellas del K-pop y del pop occidental, los Labubus se apoderaron del mercado. Están en todas partes: en bolsos de marca más caras y en los mercados más baratos.
En las aduanas aparecen valijas llenas de copias falsas (“Lafufus”) para vender. La dificultad de obtenerlos duplica los precios de reventa. Los modelos especiales se subastan a precios similares a los que maneja el mercado de coleccionismo de arte. Es un símbolo de status para niños adictos a Tiktok y para adultos influencers que quieren estar al día. Ya pronto será destronado por un nuevo muñeco y así sucesivamente…








