“Los espectadores de Sex me tiran onda”

“Los espectadores de Sex me tiran onda”


Romina Richi está en un gran momento laboral y personal. Volvió a Sex, donde disfruta del contacto con el público y se divierte. Además, revela que está terminando un duelo por amor y disfrutando de la soledad. Una tarde soleada, respondió el cuestionario de VIVA.

– ¿Cómo definirías este momento de tu vida?

Como un momento de despegue, a raíz de diferentes situaciones que fui viviendo en los últimos años y que me habían dejado medio estancada.

– Te encantan los aviones…

– Sí, mi abuelo era técnico de aviación, y tengo primos y tíos pilotos. Quizás en algún momento me anime y haga el curso de piloto de avión.

– Volviste a Sex, ¿por qué?

-Porque es un espectáculo súper divertido y alegre. La primera vez estuve casi tres años y me fui porque salieron otras propuestas de teatro. Hice Porteñas, Exit y Fitz Roy. Me propusieron volver y me dieron ganas. Como digo en escena: “Sex tiene textos, pero no es una obra de teatro. Tiene humor, pero no es una comedia. Tiene desnudos, pero no es un cabaret. No es una performance, no es un musical. Es una experiencia”.

Romina Richi en Sex, la obra de Muscari.

Me gustaría ser un poco más tolerante y tener un poco más de paciencia.

Romina RichiActriz y directora

-Sí, actualmente hago una vez por mes. Antes, hacía semanal. Me ayuda a pensar.

-La electricidad. Quizás me quedó un trauma por haber metido el dedo en el enchufe de chica. A veces, en la calle, me da miedo ligar un macetazo. Cuando era chiquita se cayó una maceta delante de mí. Así que quedé asustada.

– ¿Qué te gustaría cambiar de vos?

-Por ahí, ser un poco más tolerante. Y en algunas situaciones me gustaría tener un poco más de paciencia.

-¿Fuiste fan de alguien?

– Sex es una propuesta caliente y hay interacción con el público. ¿Espectadores te tiran onda?

-(Risas) Siempre. La verdad es que tengo muchos candidatos. Yo prefiero vincularme desde un lugar más profundo en las relaciones. No me divierte tener sexo por tenerlo. Nunca me gustó y menos ahora. Tengo muchos amigos, muchas propuestas y eso me divierte. Me río mucho de la situacion de que aparezcan candidatos y de todo eso. Siempre lo llevo a un lugar de buena onda, como si pusiera una cámara afuera. Pero cuando yo me enamoro, lo doy todo.

– Empezaste a trabajar de chica, ¿influyó en lo escolar?

-Sí. No tenía tanto tiempo para el estudio. Empecé a los 12 (en la comedia televisiva El Gordo y el Flaco, con Juan Carlos Mesa y Gianni Lunadei). Igual terminé el secundario, estudié teatro con Norman Briski, que sigue siendo mi maestro, y dirección de ópera en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón.

-No, estoy sola y estoy bien. Todavía cerrando un duelo. Ya en el final, por suerte. Ahora empiezo a disfrutar de estar sola, en serio. Más allá de que esos momentos se disfrutan por ser necesarios. Pero cuando estás en una relación muy pegada, como me pasó con mi última pareja, es otro proceso el de soltar.

– ¿Frase o lema que repetís?

-Algo que siempre le digo a mis hijas y en general: “La verdad siempre, aunque duela”.

Romina Richi posa en Ocampo Club. Foto: Pedro Lázaro Fernández. Romina Richi posa en Ocampo Club. Foto: Pedro Lázaro Fernández.

Siempre soy la que dejo. Y por más que ame, también dejo.

Romina RichiActriz y directora

-¿Por qué estás agradecida?

-Primero que todo, por la salud. Por la mía, la de mi familia y de las personas que amo. Eso me parece que es realmente lo más importante, porque uno no se da cuenta de que la tiene y se preocupa por otras cosas. Y es posible que esa preocupación te traiga alguna enfermedad o algo que no está bueno. Y ahí decís: ”Ah”. Por eso la salud me parece lo más importante.

– ¿Cón qué conectás fuera del trabajo?

-Con muchas cosas. Me gusta entrenar el cuerpo, algo con lo que volví a reconectar hace poco. Tiene que ver también con lo que te contaba del despegue y de volver a hacer las cosas que me apasionaban. Hacer taekwondo, por ejemplo, me encanta. También ver despegar aviones. Suelo hacerle fotos o filmarlos. También me apasiona leer un libro al lado del río o que vengan mis hijas a casa el domingo. Suelo hacerles pasta porque tengo sangre italiana: fucciles o ravioles. Y hacerles el budín que a ellas les gusta como hacía mi abuela. Mi abuela Rosa nos hacía la pasta el domingo, el budincito. Era el domingo interminable de morfi. Y también me apasiona actuar y ver teatro.

– ¿Cuánto tiempo duró la relación con Fito Páez?

-Yendo y viniendo, pasaron como diez años. Lo que pasa es que con él no me despego nunca. En realidad con todos, porque son papás de mis tres hijas y con cada uno de los tres tengo contacto y un vínculo diferente. Y por suerte, la relación con ellos es muy buena.

Romina Richi volvió a entrenar y practica taekwondo. Foto: Pedro Lazaro Fernandez. Romina Richi volvió a entrenar y practica taekwondo. Foto: Pedro Lazaro Fernandez.

– ¿Para qué usás las redes sociales?

-Me gusta mostrar cosas random, como pajaritos o un avión volando. Nada tiene que ver con lo inmediato o con problemas personales. No entiendo las personas que lloran y lo muestran. No me parece tan real tampoco. ¿Cómo hacés para sacar una cámara en los momentos de tristeza? Si sacaste una cámara ya es ficción. Estás ficcionando la situación. Me parece muy enroscado, demasiado.

-¿Algún libro que te marcó?

-Los de García Márquez que me hacían leer en el colegio, quizás. Pero no es que me marcaron.

– ¿Lo que más te costó de la maternidad?

-Lo que más me costó también es lo mejor que tenía que pasar. Quizás me quitó cierta libertad de poder hacer mis cosas. Pero tengo responsabilidades desde mis 19 años, cuando nació Valentina, mi hija más grande. Hoy tiene 26, vive en Barcelona, pero estamos conectadas todo el tiempo. Después tengo a Margarita, de 21, y a Bethania, de 12. Así que es una constante llevar y traer, los colegios, médicos. Me encanta ser madre. Y materno a mis parejas, a mis hijas, a mis amigos. La maternidad está en mi esencia.

– En el amor, ¿te han dejado o fuiste más de dejar vos?

-Más bien, siempre dejo. Y por más que ame, también dejo. Porque hay otras cosas que a veces están en juego y que te hacen mal por más que ames. Y esas son las que más duelen.

gradecimientos: Peluquería Staff Cerini y Complot.