El Centro Espacial Kennedy se ha quedado como cuando el circo abandona la ciudad. Después de un despegue modélico a bordo del cohete tripulado más potente jamás construido, los cuatro astronautas de la misión Artemis 2 están ya en el espacio. En estos momentos, orbitan la Tierra y preparan la nave para salir disparados hacia la Luna en la madrugada del jueves al viernes. Durante los próximos días, el comandante Reid Wiseman, el piloto Victor Glover y los especialistas Christina Koch y Jeremy Hansen harán un viaje de ida y vuelta al satélite sin aterrizaje. Si todo sale bien, durante unas preciosas horas sobrevolarán la cara oculta de la Luna viendo con sus propios ojos accidentes que nunca han sido observados por humanos. Y se convertirán probablemente en los astronautas que más lejos de la Tierra han viajado en toda la historia.
Durante todo el despegue, el centro de control activo estaba aquí, en el Centro Kennedy. Una vez alcanzado el espacio, el mando pasa al centro de control central de la NASA en Houston, Texas. La gran explanada de césped donde ayer había cientos de periodistas con sus furgones, carpas, trípodes y cámaras, hoy se está vaciando. Y muchos vuelven ya a casa después de varios días de larga cobertura. El espectáculo continúa, pero ya en el espacio.
Tras unas horas consagradas al sueño tras el despegue de ayer, los cuatro de Artemis 2 se despertaron con la canción Sleepyhead (dormilón en inglés) de Young and Sick.
La nave encendió el motor principal del módulo de servicio europeo durante 43 segundos, elevando el punto más bajo de su órbita y refinando la trayectoria mientras continúa rodeando la Tierra. Este encendido crítico situó la nave Orion —bautizada como Integridad por la tripulación de Artemis 2— en una órbita terrestre alta y estable que se alinea con su ruta hacia la Luna. Después de esta maniobra crucial, los astronautas volvieron a descansar cuatro horas y media antes de ser despertados nuevamente para comenzar su primer día completo en el espacio.
Este jueves se reúne el equipo de gestión de la misión para evaluar los sistemas de la nave y dará su aprobación para la próxima maniobra de inyección translunar. Este encendido enviará a los astronautas fuera de la órbita terrestre y hacia la Luna por primera vez desde 1972.
Durante la inyección translunar, Orion encenderá sus motores durante algo menos de seis minutos, acelerando la nave para escapar de la fuerza gravitatoria de la Tierra. Los controladores de vuelo supervisarán de cerca el rendimiento del motor, la guía y los datos de navegación durante toda la maniobra para garantizar que Orion se mantenga alineada con precisión en su viaje de ida.
Los motores le darán a la nave Orion un empuje equivalente a acelerar un coche de cero a 100 kilómetros por hora en menos de tres segundos. Ese impulso llevará a los tripulantes de la Artemis 2 en vuelo directo hasta la Luna, por cuya gravedad quedarán atrapados, lo que les permitirá circunnavegar su cara oculta. Cuando el centro de control diga “permiso para la inyección en órbita translunar”, significará que los astronautas se estarán yendo a otro mundo por primera vez en más de medio siglo.
Los cohetes responsables de este viaje histórico son parte del módulo de servicio, cuya construcción ha coordinado la Agencia Espacial Europea y cuyo contratista principal es Airbus. Es la primera vez en la historia de la exploración espacial que Estados Unidos encarga piezas claves de sus misiones tripuladas a compañías no estadounidenses. Y por ahora, el módulo europeo ha realizado una labor impecable.
Unas horas antes ha sucedido otra anécdota que ya es historia. La NASA publicó una nota en la que aseguraba que un problema con el retrete de la nave se ha solucionado. El fallo se había anunciado en la primera rueda de prensa posterior al despegue. Una válvula que conecta dos tanques de agua tuvo que ser reajustada tras descubrirse que estaba cerrada cuando debería estar abierta. La avería se debió probablemente a las potentes sacudidas durante el lanzamiento. Amit Kshatriya, administrador asociado de la NASA, restó importancia al problema y auguró que probablemente habrá muchos más en los próximos días: “Tan solo hemos empezado”.
Justo antes, el jefe de la NASA, Jared Isaacman, reconoció que el centro de control había perdido la comunicación con los tripulantes de la Orion. El problema sucedió unos 50 minutos después del despegue, en el momento en que las comunicaciones debían pasar de un satélite de comunicaciones a otro. Fue una pérdida “parcial”, en la que los astronautas podían escuchar al centro de control, pero el control de la misión en Houston no podía escuchar sus respuestas. Las causas del fallo se están investigando, pero al igual que el problema del retrete, este fallo se ha solucionado y la conexión con la nave es fluida.
Durante su vuelta alrededor de la Tierra, los tripulantes de la Artemis 2 batieron el récord histórico de ser los humanos que más lejos han estado orbitando la Tierra, dejando la nueva plusmarca en casi 70.400 kilómetros. Desde que, en 1972, concluyeron las misiones lunares Apolo, todos los astronautas que han viajado al espacio se habían quedado en una órbita terrestre baja, normalmente sin alejarse más de unos cientos de kilómetros. El anterior récord lo tenía, desde 2024, la tripulación de la Polaris Dawn, una misión privada en la que voló el actual administrador de la NASA, Jared Isaacman.
A preguntas de los periodistas, Isaacman habló de otro objetivo no científico ni técnico que puede darle a esta misión y a Estados Unidos una buena prensa que necesita desesperadamente. Hace 58 años, en medio del peor año de la guerra de Vietnam, con miles de soldados estadounidenses muertos en combate, los tripulantes de la misión Apolo 8, la primera que orbitó la Luna, se saltaron las normas fijadas por la NASA. Uno de los tripulantes, el novato Bill Anders, dejó de sacar fotos de la Luna y apuntó su objetivo justo hacia el otro lado. Capturó así el llamado amanecer de la Tierra, la primera vista de nuestro planeta saliendo por el horizonte de otro mundo, la Luna. La foto se convirtió en un símbolo reconciliador: la humanidad había tenido que irse hasta la Luna para poder admirar su propio planeta en la oscuridad del espacio.
Isaacman ha dicho que los tripulantes de Artemis 2 llevan cámaras especiales para volver a retratar ese amanecer, probablemente con una calidad y detalle muy superiores, lo que puede darle a esta misión la visibilidad que busca, tanto dentro como fuera del país.
Isaacman dijo que el lanzamiento exitoso del miércoles es “un paso enorme” en la carrera a la Luna que se disputa con China. El responsable se apresuró a añadir que no es solo un logro de Estados Unidos, sino también de sus aliados y colaboradores más cercanos, Europa entre ellos.








