River sufrió una durísima derrota ante Tigre, que capitalizó una noche calamitosa del equipo de Marcelo Gallardo y lo goleó por 4-1 con gritos de Tiago Serrago, David Romero y Nacho Russo, por duplicado. Descontó Lautaro Rivero para sobre el final, cuando ya jugaba con diez jugadores por la expulsión de Fausto Vera. Con este resultado, el equipo de Diego Dabove trepa a la cima de la zona, mientras que el Millonario perdió su doble invicto -en partidos y en el arco- en el Apertura 2026.
A continuación, el boletín de calificaciones de los jugadores del club de Núñez con lluvia de aplazos y el mejor, Tomás Galván, con un desaprobado.
Hasta este sábado no le habían convertido al juvenil arquero. Tuvo flojas respuestas en la mayoría de los goles. Atajó un par buenas en la primera etapa.
Fue aceptable su nivel en la etapa inicial, pero se acopló al desconcierto en el complemento. No pesó en ataque.
Sufrió la potencia de los atacantes de Tigre, aunque es cierto que en algunas le pudo ganar. Sufrió cuando lo hicieron correr a los costados.
Falló en el primer gol y jamás se recuperó. Tanto Russo como Romero lo volvieron loco. Maquilló apenas su actuación con el golazo en el último minuto. Su peor partido justo cuando Paulo Díaz había jugado muy bien contra Rosario Central en la fecha pasada.
Fue un espanto el juego del uruguayo. Erró todos los pases y en su espalda Tigre se hizo un festival. Fue reemplazado en el entretiempo.
Su actuación se empaño con la polémica expulsión. Estuvo errático, pero fue el que más metió en el local. Probó un par de veces desde afuera y se ganó algunos aplausos.
Partido para el olvido. Estuvo siempre mal parado y no pudo ser rueda de auxilio de los centrales. En el inicio del segundo tiempo le regaló el gol a Russo.
El mejor. Encaró en el primer tiempo, se movió. Casi hace un golazo a pura gambeta y estrelló un derechazo en el travesaño. Se apagó en el segundo tiempo.
Jugó de enganche. Un mal pase suyo provocó el segundo gol de la visita. Las pidió todas y alternó buenas con malas. No pudo imponer su pegada.
Es tan cierto que no le sale una como que las pide y se muestra. Poco a poco fue bajando su juego conforme pasaban los minutos y el malestar de los hinchas. No pateó al arco. Hace 22 partidos que no hace goles. Se fue muy silbado.
Sigue luchando mucho y jugando poco. Recibió varios murmullos. Hasta se lo nota disminuido físicamente. Tampoco tuvo chances de gol.
Entró con pocas ganas. Se peleó con alguno de sus compañeros. Caminó de manera llamativa en el último de los goles de la visita







