La historia de River con la AFA tiene varios capítulos pero en la última década fueron intensos. Desde el año previo a la asunción de Claudio Tapia, y durante los 9 años que lleva Chiqui al frente de la asociación que rige el fútbol argentino, hubo idas y vueltas hasta el comunicado del jueves pasado en el que la institución de Núñez anunció que dejará de participar en las reuniones de Comité Ejecutivo. Eso sí, durante este tiempo, ya sea de afuera o adentro, desde Udaondo y Figueroa Alcorta se remarcó, entre otras cosas, la postura de tener un torneo de 20 equipos.
Justamente, ese es uno de los pedidos que River pone arriba de la mesa según lo que se interpreta del escrito que hizo público para anunciar su salida del Comité Ejecutivo. Pero no es el único: también busca previsibilidad, cumplimiento de los reglamentos y que haya un orden del día en las reuniones para saber bien que es lo que se va a tratar y que después no aparezcan sorpresas con decisiones que se tramitan en la mesa chica y que luego se emiten con mensajes y comunicados de “votación unánime”, cuando en verdad últimamente no se somete nada al sufragio, según cuentan la mayoría de los dirigentes de los clubes que asistentes a las reuniones.
El portazo de River no le debe haber caído bien a Tapia y el propio presidente de la AFA así lo reflejó a la salida de su propio festival en Córdoba, donde se mostró junto a Pablo Toviggino y una gran cantidad de dirigentes del Interior que se reunieron el sábado por la tarde en Instituto, mientras la pelota descansaba por el paro impuesto por la cúpula de la AFA. “Ah, ¿son más equipos? No sabía”, ironizó Tapia cuando le preguntaron si más equipos podían sumarse a la postura de River. Y, desafiante, redobló: “Cuando asumimos, River no estaba en el Comité Ejecutivo. Ni River, ni San Lorenzo… había cinco equipos que no formaban parte”.
La situación es diferente a la de aquellos tiempos en los que Tapia y su principal ladero, Toviggino, aún no tenían causas judiciales ni citaciones a indagatorias por sus desempeños en la AFA. Asimismo, para enfrentarse a Marcelo Tinelli, y a pesar de su alta dosis de peronismo en sangre, Chiqui había hecho una sociedad con Daniel Angelici, ex titular de Boca y de estrecho vínculo con Mauricio Macri, entonces presidente de la Nación. Tinelli finalmente no presentó lista y en marzo de 2017 hubo solo una nómina, encabezada por Tapia. River votó en blanco.
Para ese momento, Rodolfo D’Onofrio ya había presentado la renuncia a la vicepresidencia de la AFA en 2016, después de pedir que se hiciera una “transformación profunda que no ocurre”. Y en la previa a las mencionadas elecciones de 2017, el ex mandatario riverplatense rechazó la oferta de Tapia de una vocalía por considerarla una “deshonra”.
Ungido presidente, Tapia condujo en sus primeros tiempos los destinos de la AFA sin River adentro hasta que en medio de la pandemia, el club de Núñez volvió. Y le devolvieron la vicepresidencia segunda. Al frente del club todavía estaba D’Onofrio quien equilibró las relaciones institucionales que se mantuvieron con la llegada de Brito al sillón rojo y blanco.
El titular del Banco Macro adoptó la postura de que River participara y apoyara activamente, pero marcando disidencias en caso de haberlas. Y con el torneo de 30 equipos siempre hubo distancia ya que River se opuso en todo momento. “No me gusta que cambien las reglas de juego, no me gusta el modelo de torneo que tenemos, deberíamos ir a uno de de 20 equipos. Lo planteamos en AFA pero ya es una batalla perdida. Cuando estábamos en la Superliga ya habíamos armado un esquema para bajar a 22 y eso se rompió todo”, cuestionó Brito durante su mandato.
Cuando todavía estaba la Superliga, previo a la pandemia, se había llegado a los 24 clubes. Es más, en esos tiempos, Tapia declaraba que “los torneos tiene que ser de 20 equipos como en casi todo el mundo y si hilamos fino, también pueden ser de 18”. Con el tiempo, se dio vuelta.
En el medio de estas idas y vueltas, Tapia evitó estar presente en algunas consagraciones de River ya que cuando lo hizo, quedó expuesto en el escenario a los insultos de los hinchas de River. Hasta los jugadores le dedicaron una canción tras el triunfo a Boca en la final de la Supercopa Argentina en Mendoza en marzo de 2018. Eran tiempos de “guardia alta”.
Por esta determinación, a River salieron a cruzarlo dirigentes subterráneos, como Daniel Ferreiro, ex vicepresidente de Chicago y vocero de Tapia, quien, de manera amenazante, en su cuenta de X escribió: “River pareciera que vuelve a seguir la senda y el legado que dejó Daniel Passarella como dirigente”.
Sin embargo, en esta nueva decisión de darle la espalda a la cúpula de la AFA, River aclara que su actitud no es “rupturista”, pero sí que busca alzar la voz para reclamar los cambios que considera necesarios para mejorar el fútbol argentino, con la firme convicción en su postura.








