Todo surgió el pasado domingo en el vestuario del Milano Rho Arena, sede olímpica del hockey sobre hielo, a las afueras de Milán. Tras una final extenuante ante Canadá, resuelta por dos tantos a uno, los jugadores de Estados Unidos celebran cerveza en mano la primera medalla de oro masculina desde 1980. La exaltación escala por momentos en la fiesta estadounidense y es entonces cuando uno de los delegados advierte de una llamada: al otro lado del teléfono está el presidente de la nación, Donald Trump.
“Enhorabuena por lo que habéis logrado esta noche, muchachos”, arranca el mandatario, que a esa hora ya ha publicado varios mensajes grandilocuentes en referencia al partido en su perfil de Truth, la red social que, traducida como Verdad, creó en 2021 para sortear el control de Twitter y otras plataformas de comunicación masivas.
“Lo que estaría realmente bien ahora es que vinierais al acto que vamos a celebrar en la Casa Blanca esta semana [su discurso sobre el Estado de la Unión en el Capitolio de Washington]. Nos lo vamos a pasar muy bien y tenemos medallas para todos vosotros”, continúa Trump, radiante. “Eso sí, si venís voy a tener que invitar también al equipo femenino”, advierte entonces el presidente en tono jocoso, algo que despierta la carcajada general en el vestuario masculino. “Si no [las invito], ya sabéis, me van a acusar por ello”.
This is utterly disgusting and to speak about the women’s hockey team this way is Misogynistic and just shows how Trump and this Administration feels about women! These hockey players allowed Politics into their Celebration which is a disgrace! pic.twitter.com/HWGIJC3asC
— Suzie rizzio (@Suzierizzo1) February 23, 2026
El contenido de la llamada, grabado por uno de los jugadores de la selección estadounidense y difundido minutos después en redes sociales, sentó como una patada en el estómago en el combinado femenino, que solo tres días antes había conquistado la medalla de oro tras batir a Canadá, también por dos a uno, en la misma pista de hielo.
Horas después, una de las portavoces de la federación estadounidense de hockey anunció que el combinado femenino declinaba oficialmente la invitación de Trump para acudir al Capitolio: “Agradecemos profundamente la convocatoria del presidente, pero por razones de calendario escolar y profesional, nuestras jugadoras no podrán asistir a la cita en Washington”.
Lejos de minar el ánimo de Trump, el mensaje espoleó al presidente de Estados Unidos, que a los pocos minutos compartió en Truth un vídeo generado con inteligencia artificial en el que él mismo se deslizaba sobre el hielo de Milán esquivando con habilidad a varios jugadores canadienses, arreándoles puñetazos y anotando gol ante el júbilo del pabellón para levantar los brazos y, exitoso, fundirse en un abrazo con el combinado estadounidense.
La convulsa relación entre Trump y el deporte
La de hockey no es, sin embargo, la primera selección femenina que rechaza a su propio presidente. En verano de 2019, el combinado de fútbol descartó la opción de acudir a la Casa Blanca. “No voy a ir a la puta Casa Blanca”, sentenció entonces la capitana Megan Rapinoe, que ya había definido a Trump por entonces como “sexista”, “misógino”, “mezquino”, “estrecho de miras”, “racista” y “mala persona”. Su mensaje fue secundado por el resto de compañeras, algo que Trump aprovechó para atizar a Rapinoe: “Debería ganar antes de hablar”. Pocos minutos después, el presidente reculó, declarándose fan del equipo femenino de fútbol y abriéndole las puertas del Despacho Oval ganaran o perdieran.
En la NBA, los Golden State Warriors rompieron en 2017 la tradición por la cual el equipo campeón visitaba la Casa Blanca para ofrecerle el título al presidente de la nación. La franquicia liderada por Stephen Curry y Steve Kerr, quien llegó a participar en convenciones demócratas en 2024, inició un patrón que más adelante siguieron los Toronto Raptors y Los Ángeles Lakers, campeones en 2019 y 2020. Con el demócrata Joe Biden al frente de la Casa Blanca, los Milwaukee Bucks de Giannis Antetokounmpo recuperaron la tradición en 2021. No obstante, desde el retorno de Trump al Despacho Oval en enero de 2025, solo ha habido un campeón de la NBA, los Oklahoma City Thunder, franquicia que, ocho meses después de alcanzar la gloria, no parece por la labor de ofrecerle el título al presidente de Estados Unidos.








