En El mal en el pensamiento moderno (Debate) la filósofa estadounidense Susan Neiman aborda una historia de la filosofía alternativa desde la cuestión del mal. Es importante remarcar que el texto original, publicado en 2002, estaba escrito al calor de los atentados a las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001, luego es reeditado y ampliado con un epílogo en la edición de Princeton Classics en 2015.
La hipótesis de Neiman será que la filosofía desde el siglo XVIII estuvo orientada al problema del mal, tanto en términos teológicos como seculares, así se traten de males naturales (terremotos, por ejemplo) como de males morales (genocidios, exterminios).
Según la propia autora, el marco de referencia de su estudio tiene fecha de inicio el año 1697 con la publicación del Diccionario de Pierre Bayle, de modo que el recorrido histórico comienza con la Ilustración.
Neiman atraviesa las perspectivas de una diversidad de autores a fin de contraponer y analizar posiciones antagónicas o que expanden lo previamente planteado. Así es que para Rousseau, de acuerdo a nuestra autora, “tanto el problema del mal como su solución dependen de la idea de que el mal ha evolucionado con el tiempo”.
La mirada rousseauniana propone una conexión natural entre el pecado y el sufrimiento a fin de explicar que la miseria de los hombres en el plano terrenal no es gratuita sino consecuencia de los pecados cometidos.
Por su parte Kant, desde una posición deontológica, es decir, que hace del deber el motor de la acción moralmente correcta, postula la universalidad en el plano ético a partir de la forma del imperativo categórico que nos obliga a actuar contra nuestras propias inclinaciones (de simpatía o antipatía, de bondad o de maldad) en función del cumplimiento de la ley moral racional.
En el caso de Hegel, Neiman se pregunta: “¿Por qué Hegel cree que demostrar que el sufrimiento es necesario es manera de evitarlo? Decirle a una persona que un acontecimiento horrible no podía haber sido diferente ofrece la más desnuda forma de consuelo. A lo sumo, le ahorra la angustia de autoatormentarse acerca de lo que podría haber cambiado”.
Vencer el sufrimiento obrero
En este sentido, Marx justificará el sufrimiento presente como condición para vencer el sufrimiento obrero en el futuro revolucionario. Por ello, como dice Neiman es “fácil comprender la atracción de Marx por Prometeo, pues no fue cualquier cosa lo que el titán robó. El siglo XIX no encontró una mejor imagen para traer el cielo a la tierra”.
Susan Neiman es autora del libro El mal en el pensamiento moderno (Debate). Foto: redes sociales.Las reflexiones más interesantes de Neiman sin duda se posan sobre tres autores que hicieron de la analítica del mal su eje conceptual: el marqués de Sade, Schopenhauer y Nietzsche.
En el caso del novelista y filósofo libertino su obra, según la ensayista, sostiene la posición de que el mal natural y el mal moral se entrelazan porque Dios mismo es un genio totalmente malévolo. Para Sade todo está atravesado por el prodigio del horror desde la Naturaleza hasta el artificio más sofisticado.
Citando a Robert Darnton, Neiman se sirve de la hipótesis del historiador para sostener que la filosofía y la pornografía eran vistas ambas como disciplinas subversivas del siglo XVIII, prohibidas por los censores del Ancien Régime, ya que estos tipos de textos buscaban cuestionar y desenmascarar la autoridad y degradar lo sagrado como actos políticos.
De hecho, el elogio continuo de la sodomía por parte de los personajes de Sade se debe a un festejo de la esterilidad y en el fondo a una búsqueda consciente de que la humanidad vaya gradualmente extinguiéndose. Dice Neiman: “La obra de Sade se convirtió en un sinónimo del mal moral radical llevado más allá de límites que nadie había imaginado. Su ataque contra Dios fue temerario por encima de toda medida”.
Schopenhauer planteará que nuestras vidas oscilan entre el sufrimiento y el aburrimiento, nos vemos encerrados en un mundo que nos lleva de un estado a otro, condenados de algún modo a habitar dos males y buscando analgésicos provisorios (el arte, la filosofía, la mística oriental).
El autor de El mundo como voluntad y representación comparte con Sade que la destrucción era la única meta deseable y que el imperativo categórico kantiano poco y nada puede hacer en el marco nihilista que habitamos.
En el caso de Nietzsche, dice Neiman que el filósofo que escribió La genealogía de la moral, “pensaba que el problema del mal no era algo dado, sino creado -por quienes estaban en contra de la vida-. Ellos habían creado un mundo ideal para oponerlo al real. Los valores acabaron por invertirse”.
Atributos de lo bueno y lo malo
De esta manera, la cuestión del mal en la óptica nietzscheana se circunscribirá a que la interpretación hegemónica judeocristiana que determina los atributos de lo bueno y lo malo en términos morales será producto de una lógica del resentimiento, propia de una moral de esclavos que Nietzsche denominó “platonismo para el pueblo”.
Susan Neiman es autora del libro El mal en el pensamiento moderno (Debate). Foto: redes sociales.Para Nietzsche el problema del mal será la cuestión del mal mismo, es decir, la creación de ideales inexistentes que debilitan la vida corporal convirtiéndola en un valle de lágrimas.
Finalmente, Neiman aborda tres eventos que simbolizan el mal, sea en el plano natural como moral, a saber: el terremoto de Lisboa en 1755, los campos de exterminios nazis simbolizados en la palabra “Auschwitz” (dice Neiman: “Auschwitz fue devastador desde un punto de vista conceptual porque reveló una posibilidad en la naturaleza humana que esperábamos no ver”; en este sentido, es interesante el debate que mantiene la autora con la perspectiva de Hannah Arendt en Eichmann en Jerusalem) y, por último, el terror del 11-S en New York que, según su mirada, “constituyó una muestra de mal que estaba pasada de moda en su estructura. El mal banal surge de la trama de la vida cotidiana que el 11-S desgarró”.
El mal en el pensamiento moderno es un aporte no menor que tiene la finalidad de dar cuenta de un linaje oculto de la filosofía moderna a través de una analítica del mal como problema a abordar, en este aspecto, como dice Susan Neiman: “el mal no es un problema religioso. Más bien, la religión es una clase de respuesta al problema del mal”.
El mal en el pensamiento moderno, de Susan Neiman (Debate).








