La purga militar de Xi Jinping y la “autosuficiencia” tecnológica marcan la cita política más importante del año en China | Internacional

La purga militar de Xi Jinping y la “autosuficiencia” tecnológica marcan la cita política más importante del año en China | Internacional


La purga militar del presidente chino, Xi Jinping, parece no tener fin. El pasado jueves, la máxima autoridad legislativa de China eliminó a nueve altos mandos del Ejército Popular de Liberación (EPL, el Ejército chino) de su lista de diputados apenas unos días antes del arranque esta semana de la mayor cita política anual de Pekín. Las nuevas expulsiones, que incluyen a cinco generales de división, un teniente general y tres generales de brigada, se suman a los anteriores zarpazos que han dejado tiritando a la cúpula militar china, y fijan de este modo un tono severo para las llamadas Dos Sesiones.

La agenda política reúne desde este miércoles a la Asamblea Nacional Popular (el legislativo chino, sin verdadero poder fiscalizador) y a la Conferencia Consultiva, un colorido y multitudinario órgano asesor donde destacan figuras como el mítico exjugador de la NBA Yao Ming, y del que el lunes fueron relevados otros tres generales, en un nuevo golpe de lo que China justifica como una campaña “anticorrupción”.

La reunión de las Dos Sesiones cobra este año especial relevancia: la Asamblea tiene previsto aprobar el 15º plan quinquenal, la hoja de ruta política, económica y militar de la República Popular hasta 2030. El programa, una rémora de la era soviética del que aún no se han publicado más que esbozos generales, ha seguido un largo proceso de deliberaciones a puerta cerrada bajo la batuta de Xi Jinping.

Con el foco puesto especialmente sobre medidas económicas, es poco probable que el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán acapare las sesiones, pero sí podría emerger en algunos debates: la nueva situación obliga a Pekín a reevaluar su estrategia en Oriente Próximo y a replantearse, también tras la operación relámpago en Venezuela, cómo salvaguardar sus crecientes intereses en el extranjero. Con toda probabilidad, el asunto se colará en la comparecencia ante la prensa del ministro chino de Exteriores, Wang Yi, otro de los hitos tradicionales del gran evento político.

Del plan quinquenal se conoce su apuesta por la “autosuficiencia” en tecnología punta, por las manufacturas de alto valor añadido para afrontar una fase de ralentización económica, y por su giro hacia la seguridad ante un entorno internacional que Pekín considera más turbulento, marcado por la competición entre potencias. En los documentos preparatorios, el Comité Central, uno de los principales órganos de poder del Partido Comunista, pidió a la nación estar preparada para afrontar posibles “tormentas violentas”.

“Las Dos Sesiones y el nuevo Plan Quinquenal reforzarán la visión de Xi de una China más segura y autosuficiente, preparada para una competencia geopolítica y económica prolongada”, señala Neil Thomas, analista del Asia Society Policy Institute’s Center. Thomas cree que Xi está reorientando la economía, alejándola del antiguo modelo de crecimiento impulsado por el sector inmobiliario y orientándola hacia la fortaleza tecnológica e industrial.

“Se espera que se siga dando prioridad a la inteligencia artificial, los chips, la seguridad energética y la fabricación avanzada”. También cree que incluirá medidas para abordar retos estructurales, como el bajo consumo de los hogares y el exceso de capacidad industrial.

Algunos observadores consideran que se trata del plan quinquenal más importante desde que Xi llegó al poder en 2012. Es el tercero que promueve. Este será ejecutado bajo la creciente concentración de poder del presidente desde que renovó por un tercer mandato en 2022. Y también bajo el influjo de una recrudecida campaña de investigaciones a altos cargos, con especial foco en el estamento castrense.

Aunque los nombramientos, promociones y ceses de personal no suelen ser un asunto a deliberar durante las Dos Sesiones, la cita será como caminar por un paisaje tras la batalla en busca de señales.

“Ofrecerán una demostración cuidadosamente coreografiada de unidad política, pero la verdadera historia se esconde bajo la superficie”, agrega Thomas por correo electrónico. “Las purgas radicales de Xi han reforzado la idea de que la lealtad personal hacia él es ahora el requisito imprescindible para sobrevivir”.

El último golpe contra los miembros de la Asamblea profundiza la sensación de desconcierto ante lo que numerosos analistas consideran una purga del estamento militar sin precedentes desde los años setenta, un periodo caótico bajo el mandato del entonces máximo líder, Mao Zedong.

En enero, Pekín anunció una investigación por “graves violaciones de la disciplina y de la ley” contra Zhang Youxia, el general de mayor rango de China, considerado un hombre próximo al presidente chino. Hasta la fecha, han sido destituidos o colocados bajo investigación todos menos uno de los seis generales designados por Xi para formar parte de la poderosa Comisión Militar Central (CMC, el máximo órgano militar chino), que preside el propio Xi.

En un reciente informe, Thomas (junto al académico Lobsang Tsering) da cifras contundentes de la magnitud de la operación en marcha: 48 de los 205 miembros titulares originales del Comité Central —el 23,4 %, casi uno de cada cuatro— han sido purgados o han desaparecido. Su conclusión es devastadora: “Con un jefe como Xi, ascender puede ser peligroso”.

El peso de las campañas anticorrupción en el órgano legislativo, aun tras los nueve ceses anunciados la pasada semana, no es tan significativo. Pero los militares han sufrido un manotazo desproporcionado. De los 2.977 delegados que arrancaron la legislatura, han sido cesados o han renunciado 99. Más de un tercio de los que ya no están (38 para ser exactos) pertenecían a la delegación del EPL y la Policía Armada Popular, según cálculos de este diario.

Conviene recordar que los diputados serán los encargados de votar el nuevo plan quinquenal y, más adelante, de implementarlo. No se espera demasiado disenso. “Xi considera que el control político es la base de la fortaleza nacional”, subraya Neil Thomas. “Al purgar a los funcionarios que considera corruptos, desleales o ineficaces, está tratando de construir un aparato de gobierno más disciplinado y fiable, capaz de sostener el continuo auge económico y geopolítico de China”.

Cory Combs, analista de Trivium China, vincula las medidas disciplinarias con la relevancia que le confiere Pekín al programa político y económico para los próximos cinco años. “Cada plan quinquenal es importante, obviamente”, dice. Pero la forma en que el Gobierno habla del 15º deja “muy claro” que este se encuentra en el “corazón” de su apuesta de futuro para el país: “¿Puede China alcanzar un nuevo modelo de desarrollo?”, resume Combs la cuestión central del nuevo plan.

En la carrera hacia su aprobación, el Gobierno ha multiplicado las llamadas a filas de los altos funcionarios. El 23 de febrero, el Comité Central anunció una nueva campaña de estudio del “pensamiento” de Xi Jinping en la que les reclama aplicar una “correcta visión de los logros políticos”, y les pide “prevenir y corregir las desviaciones” de las indicaciones del líder. “Es esencial adherirse al pensamiento de Xi Jinping sobre el socialismo con características chinas para una nueva era como guía”, reitera.

Aunque este tipo de textos son habituales en el alambicado lenguaje de la política china, Combs llama la atención sobre el hecho de que en esta ocasión está directamente vinculado a la promulgación del plan quinquenal. “Es evidente que se está haciendo un esfuerzo para garantizar que todos estén en sintonía”. O lo que es lo mismo: “Hay una única interpretación correcta de lo que estamos diciendo. Y más vale que todo el mundo esté de acuerdo con ella”.

Es relevante hacer notar en este punto que entre las acusaciones a Zhang Youxia, el general de mayor rango cuya investigación fue anunciada en enero, está la de “socavar” la autoridad de Xi en la Comisión Militar Central.

Combs asegura que lo que busca Pekín es que los gobiernos locales no lleven por su cuenta campañas demasiado lejos, que sigan las guías del Partido, que cumplan y no pisen fuera de la línea, que no derrochen fondos tratando de alcanzar las cifras de crecimiento financiando sin criterio o de forma caótica.

En los últimos años, los ecosistemas de investigación y desarrollo y las inversiones en tecnología se han vuelto cada vez más centralizadas. “Es para asegurarse de que todos se enfocan realmente en las industrias del futuro, la comercialización de materiales avanzados y cosas así, tratando de avanzar hacia este nuevo modelo de crecimiento”. Es la obsesión de Pekín. Algo “demasiado importante como para estropearlo o dejarlo pasar”, concluye Combs.