La Premier League reformula su apoyo al colectivo LGTBQ+ para evitar polémicas

La Premier League reformula su apoyo al colectivo LGTBQ+ para evitar polémicas

La Premier League, la liga de fútbol más vista del mundo, decidió modificar su histórica campaña de apoyo al colectivo LGTBQ+ con el objetivo de bajar el nivel de conflictos internos y evitar nuevas controversias públicas. El cambio fue anunciado oficialmente el 7 de agosto de 2025, tras una reunión con los capitanes de los 20 clubes que integran la primera división del fútbol inglés.

La iniciativa se llevará a cabo entre el 6 y el 12 de febrero. Esto supone un giro respecto de la estrategia desarrollada desde 2017 con la campaña “Rainbow Laces”, que había convertido a los brazaletes y cordones arcoíris en símbolos visibles del compromiso del fútbol inglés con la diversidad.

El principal cambio anunciado por la Premier League es la eliminación del uso obligatorio de gestos individuales. A partir de esta temporada, los capitanes ya no deberán portar el brazalete arcoíris, ni los futbolistas recibirán cordones multicolores para sus botines; dos de los elementos que habían generado mayor exposición mediática y resistencia interna.

En su lugar, todos los partidos disputados durante esa semana estarán bajo el paraguas de la campaña “With Pride” (Con orgullo), con presencia visual en vallas publicitarias, banderas de los asistentes, la tabla de cambios y el podium del balón oficial.

Además, entrenadores, árbitros y empleados de los clubes recibirán pines con los colores del arcoíris, cuyo uso será voluntario. Desde la organización explicaron que el objetivo es “celebrar y destacar a la comunidad LGTBQ+ en el fútbol” sin colocar a los jugadores en el centro de debates personales o religiosos.

La decisión también marca el final del vínculo con Stonewall, la organización que impulsó “Rainbow Laces” durante casi una década. Según la liga, el cambio responde a la necesidad de desarrollar una estrategia inclusiva propia, diseñada y ejecutada internamente, con acciones formativas, materiales de sensibilización y eventos en conjunto con clubes y futbolistas.

La reformulación de la campaña no es casual. En las últimas temporadas, la Premier League enfrentó situaciones de alto impacto mediático vinculadas a la negativa de algunos jugadores a participar.

En 2024, el capitán del Ipswich Town, Sam Morsy, se negó a usar el brazalete LGTBQ+ durante la semana de “Rainbow Laces” por motivos religiosos. El club respaldó públicamente la campaña, pero aclaró que respetaba la postura personal de su futbolista, internacional con Egipto.

Ese mismo año, Marc Guéhi, entonces capitán del Crystal Palace y hoy jugador del Manchester City, sí utilizó el brazalete, pero escribió encima el mensaje “I love Jesus” (“Amo a Jesús”). La acción generó polémica y abrió la puerta a una posible sanción de la Federación Inglesa (FA), ya que el reglamento prohíbe consignas religiosas, políticas o personales en los accesorios oficiales.

También el Manchester United quedó involucrado cuando decidió no usar una campera con los colores del arcoíris antes de un partido ante Everton. En el año 2024, el defensor Noussair Mazraoui se negó a vestirla por razones de fe musulmana. Para evitar que fuera el único en no hacerlo, el club optó por que ningún jugador la utilizara, una decisión tomada horas antes del encuentro y que no contó con consenso pleno dentro del plantel.

El debate trasciende al fútbol inglés y se replica en el plano internacional. Para el próximo mundial de fútbol 2026, se había designado el partido entre Egipto e Irán, del 26 de junio, como evento conmemorativo del Pride. Ante esto, se encendieron las alarmas; y las selecciones de Egipto e Irán elevaron una queja formal ante la FIFA por la programación de su partido en Seattle.

Ambas federaciones rechazaron que el encuentro sea promovido como un evento vinculado a la celebración del orgullo LGTBIQ+, argumentando que contradice valores culturales y religiosos de sus países. En Irán, donde la homosexualidad está criminalizada, el presidente federativo Mehdi Taj calificó la decisión como “ilógica e irrazonable” y anunció que no declinará en el reclamo, en un contexto además marcado por tensiones diplomáticas con Estados Unidos.