La increíble vida de Giuseppe Garibaldi, el héroe italiano forjado en tierras sudamericanas

La increíble vida de Giuseppe Garibaldi, el héroe italiano forjado en tierras sudamericanas

Las personas que transitan por Plaza Italia verán un imponente monumento a uno de los máximos héroes de la unidad italiana, Giuseppe Garibaldi. ¿Quién era este personaje y qué tuvo que ver con nuestra historia?

Nacido en Niza el 4 de julio de 1807, Garibaldi fue marinero y se unió a la Joven Italia de Mazzini, lo que lo llevó a una condena de muerte en 1834 por un fallido motín en Piamonte.

Escapó a Sudamérica en 1835, llegando a Río de Janeiro, donde luchó en la Revolución Farrapa en Brasil (1836-1839) a favor de la República Riograndense. Allí conoció a su amada Anita Ribeiro.

En 1841 se instaló en Montevideo con su familia durante la llamada Guerra Grande (1839-1851), el conflicto entre los colorados de Fructuoso Rivera y los blancos de Manuel Oribe, aliados de Juan Manuel de Rosas.

En Montevideo fue iniciado en la masonería en la logia Les Amis de la Patrie en 1844. Usaba flotillas livianas para incursiones rápidas por los ríos Paraná y Uruguay, desembarcando tropas para atacar posiciones enemigas de forma imprevista, como en Itapebí en 1845 y San Antonio en 1846.

También desembarcaba tiradores para frenar avances enemigos con fuego de guerrilla o cubriendo retaguardias en salidas de Montevideo.

Lideraba asaltos directos, combinando infantería irregular con caballería ligera gaucha.

Aprendió de los uruguayos a montar, usar boleadoras y lanza, integrando lanceros en su Legión Italiana para cargas móviles. Empleó brulotes (barcos incendiarios) en ríos y fortificaciones improvisadas.

Lideró victorias como la de Itapebí en noviembre 1845, derrotando a Manuel Lavalleja y la Batalla de San Antonio el 8 febrero 1846, donde con 400 legionarios resistió 13 horas a más de 1.000 soldados de Servando Gómez, perdiendo un tercio de sus hombres, pero deteniendo la incursión.

En territorio argentino, remontó el Paraná en 1842, pero fue derrotado por la flota de la Confederación Argentina liderada por el almirante Guillermo Brown en Costa Brava. En septiembre de 1845 ocupó y saqueó Colonia, la Isla Martín García y Gualeguaychú, donde sus legionarios robaron casas guiados por locales, fusilando autoridades.

Garibaldi admitió en sus memorias los saqueos como práctica mercenaria.

En 1848, regresó a Italia y comandó las campañas militares que con el tiempo conducirían a la unificación italiana. El gobierno provisional de Milán lo designó general y Ministro de Guerra, reconociéndolo en 1849 como General de la Republica Romana.

Ese primer intento sería un fracaso y Garibaldi volvió a sus aventuras. Huyó a Marruecos y de allí marchó a Nueva York, donde trabajó como capitán de la marina mercante.

En uno de esos viajes quiso conocer a Manuela Sáenz, la “Libertadora del Libertador”, la mítica compañera de Bolívar, que residía en Paita, Perú. Fundó en el puerto del Callao el primer destacamento de bomberos del Perú. Regresó a Nueva York y tras un breve paso por Inglaterra, volvió a Italia.

Fue el gran protagonista de la llamada Guerra de Independencia con sus Cazadores de los Alpes logrando importantes victorias en las tomas de Lombardía, Varese y Como, usando incursiones fluviales y terrestres similares a las que había usado en el Río de la Plata: avances rápidos por el interior, evitando batallas frontales y aprovechando el descontento local contra los borbones.

En 1860 bajo las órdenes del rey de Cerdeña, Víctor Manuel II, lanzó la expedición de los mil y logró la anexión de Sicilia, paso previo a la proclamación del Reino Unificado de Italia el 17 de marzo de 1861 y la toma de Roma en 1870. Asumió una banca en el Parlamento, pero terminó por retirarse de la política.

Murió en Caprera, norte de Cerdeña, el 2 de junio de 1882.