Por las mañanas Adrián Silva mirá a Montevideo desde arriba. A 75 o 90 metros de altura, según el piso, las calles son líneas por las que pasan autitos de colección. El paisaje ya no lo sorprende tanto, ni cuando experimenta la crudeza de una brisa, con los arneses y mosquetones para trabajar del lado del vacío. Se enfoca dejar límpidos como cristales los ventanales de los edificios en los que trabaja. También carga aires acondicionados: “de casa o de autos”, cuenta. Nada extraordinario para un laburante de 54 años en un lado u otro del Río de la Plata. Pero Silva es Vitamina y tiene otra faceta que no lo convierte en un tipo común.
Después de Robert Carmona, -el futbolista más longevo del mundo, actualmente en la Organización del Fútbol del Interior (OFI)-, Vitamina Silva, que el 19 de abril cumple 55 años, es el que mayor edad tiene en fútbol organizado por la Asociación Uruguaya de Fútbol (UAF): jugó el último tramo de la temporada pasada en Parque del Plata de la Primera C y, con un nuevo entrenador, se prepara para esta. El caso más parecido –y con más prensa- es el de Kazuyoshi Miura, que a los 58 juega en el Fukushima United de la tercera división japonesa. A la FIFA le gusta más reconocer a King Kazu, que a los viejos uruguayos.
Después del trabajo, Silva entrena. Montó un gimnasio en su casa y trabaja el físico. La técnica, dice, es propia. La fortaleza, la trabaja. No quiere dar ventaja con los botijas que todavía no habían nacido cuando él ya tenía la edad en la que los futbolistas empiezan a rumiar la idea de colgar los botines. Entre la limpieza de vidrios, los aires acondicionados y el ascenso uruguayo, Silva completa sus ingresos como laburante. Pero cada vez que entra a la cancha, como hace más de 30 años, cumple el sueño que de casi todos y que pocos logran. De yapa, juega la Copa Libertadores de fútbol playa, variante a la que accedió gracias a sus entrenamientos en arena, “para no dar ventaja”, como se jacta en una conversación con Clarín.
-¿Por qué seguís jugando al fútbol?
-Porque ando bien, porque tengo condiciones para jugar al fútbol. Hoy por hoy se juega poquito, entonces yo ando muy bien. Estoy a la par de cualquier jugador de fútbol. La agilidad nunca la perdí y juego muy bien en el puesto que tengo y perfectamente en la división. No me gusta pasar vergüenza, juego porque ando bien, si no ni jugaría.
-¿No te dicen nada los rivales o los hinchas contrarios?
-Los futbolistas no, no. Los hinchas tampoco. En las redes sociales son bravos, sí.
-¿Te afecta lo que leés que ponen sobre vos?
-Antes me afectaba mucho pero ahora, yendo al psicólogo, no. Yo voy al psicólogo personal, no por el fútbol. Entendí que los que escriben (en redes) no me conocen, que nunca me vieron jugar, no saben cómo estoy físicamente. No me tiene que afectar eso porque si estoy en un plantel es por algo. El psicólogo me ha ayudado mucho en todo este tiempo por el tema deportivo y para estar fuerte yo, mi trabajo, para estar bien. Es bueno decir las cosas a un profesional para que te ayude y te de buenos consejos para poder seguir, en todo sentido.
-No empezaste terapia por el fútbol ¿qué motivó la primera consulta?
-Y… cuando murió mi papá. A mi papá lo agarró un omnibus, lo pasó por arriba. A los dos meses, murió mi mamá porque se quedó sola. Al año murió mi hermano, mi hermano mayor, después murió otro hermano… Se me murió toda mi familia en poco tiempo ¿Entendés?
Con el otro uniforme: Silva trabaja por las mañanas y entrena por las tardes.De pronto, el fútbol es un detalle estúpido junto a esa noción de soledad. Silva repite que está sano, que esa es una de las principales razones que le permiten jugar el fútbol como siempre lo hizo. Este año las luces de la tercera categoría del fútbol uruguayo estarán orientadas al equipo de Luis Suárez y Lionel Messi –Deportivo LSM-, una SAD como muchas de las nutren el fútbol del país vecino. Diego Forlán tiene la suya –Durazno- y el arquero de Estudiantes Fernando Muslera se anota con Sportivo Bella Italia.
La temporada pasada, llegó para los últimos tres partidos de Parque del Plata, un equipo muchas veces goleado. Pagó su ficha sin acuerdo económico y aunque el equipo no repuntó, él se terminó destacando y durante el verano llegó otra oferta.
-¿Por qué no te pagaban el año pasado?
-Llegué tarde, jugué los últimos tres partidos. Había una SAD ahí en el Parque de Plata. Había empresarios y todo, pero el club empezó a perder todos los partidos y bueno, a la mitad del campeonato la SAD se retiró. ¿Vos sabés que Bellavista le hizo 20 goles? Le hicieron 75 goles en 12 partidos. Yo jugué los últimos tres, no estuve en esas goleadas. Yo jugué contra Salto y perdimos 2 a 0. Jugué el segundo tiempo y no recibimos ningún gol. Ordené todo atrás, jugué muy bien. Después, contra Terremoto, perdimos 6 a 0 y me pusieron también en el segundo tiempo, 20 minutos, y no recibí ningún gol.
¿A vos te parece que en tres partidos con 54 años recibí solo dos goles? No quieren nada los botijas, pierden 10 a 0 y les da lo mismo se miran los zapatos futbol, se ríen. Esto no era así, en la vieja C vos perdías y te ibas triste, caliente.
-¿Y por qué no te ponían de titular?
-Porque ahí está la discriminación por los 54 años. Vos sos técnico, yo tengo 54 años y ando mejor que un pibe de 20 ¿A quién vas a poner por negocio? Al de 20 porque después querés venderlo. Es todo negocio. Entonces, apuestan a la gente joven y pierden por goleada. Ya no se apuesta a la gente experiencia. Yo tengo que luchar contra un cuerpo técnico. Si un cuerpo técnico no me quiere porque tengo 54 años, no voy a jugar. Ellos ven el número: tenés 54 y piensan que no podés jugar. Si tenés 20, que podés jugar 90 minutos, si tenés 30, 15 minutos… como tabulado.
-¿Con qué soñás hoy, con poder seguir jugando o con ascender?
-Con ascender. Pero mi sueño con jugar en España. Si consigo un trabajo de lo mío, de aire acondicionado que soy profesional también y hay una posibilidad de ir a practicar en algún cuadro español, sea la D, sea la C o sea regional, voy.
-¿Te ves jugando acá en Argentina?
-Me encantaría. Yo soy un tipo realista y no me gusta ser fanfarrón ni me gusta mentir. Sé que en Boca Juniors o en Racing no voy a jugar, pero capaz que una C o una D argentina pueda.
-¿Cómo convencés a un cuerpo técnico de que te necesita?
-Con los minutos que me pongan. Si puedo jugar 10-15 minutos pueden ver que hay funcionamiento para salir jugando por abajo. Yo doy buenos pases, no erro. Ahora salen todos jugando de abajo y a mi eso me favorece. Antes, el golero la mandaba arriba y había que ir a buscarla. No, ahora se sale jugando por abajo.
Mirá, en enero yo ya empecé a correr en la arena en la playa. Hay botijas de 20 años que todavía no hicieron nada. Empiezan a entrenar en mayo, porque el campeonato es en junio. Yo no paro nunca, hago pesas, de todo, a mi edad trabajo la fuerza.
–¿Con qué jugador te identificás, jugás como quién?
-Diría que Cafú, que le gusta jugar por abajo, como los brasileros que salen tocando de abajo. O el uruguayo Godín, que le gusta salir jugando. Pegador no soy, pero si tengo que ir fuerte voy.
-¿Tuviste contacto alguna vez con el japonés Miura?
-No, con el japonés nunca estuve en contacto. Todo el mundo dice que el japonés es el jugador más viejo del mundo, pero no, Carmona es el jugador más viejo del mundo, no es el japonés. Es un amigo Carmona, siempre me dio buenos consejos: es el más viejo del mundo, el es el máximo de los máximos. En Uruguay, primero Carmona, después estoy yo. Ahora yo estoy en la AUF y él en OFI, pero no se sabe las vueltas de las vida donde seguiremos.
Con Carmona, frente a frente, los dos futbolistas en actividad más viejos del fútbol uruguayo.-¿No pensás en el retiro?
-No. Mientras los médicos me den el okay para seguir participando y siga con las mismas ganas, con la misma energía y siga jugando de la misma manera, voy a seguir jugando.
-Carmona, vos, el Pelado Santiago Silva que se resiste al retiro, el Loco Abreu que lo estiró bastante ¿Que tienen los uruguayos que quieren seguir jugando sin que importe la edad?
-Es la garra, las ganas, la rebeldía, la lucha de seguir, de sentirse vivo. El físico es como la memoria. Vos dejas de jugar, pero seguís entrenando y después te vienen las ganas de seguir jugando, te viene una garra tremenda de estar otra vez en la cancha.








