Los fenicios o árabes himyaríes (del Yemen) llegaron al océano Atlántico aproximadamente hacia el año 1200 a. C. Hacia el 1110 a. C. fundaron Gadir (Cádiz) al suroeste de la Península Ibérica, y hacia el año 814 a. C. Kart-hadasht (Carta- go) en Túnez. El nombre de Túnez se asocia con la diosa fenicia Tanit (o Tunit). Entre los siglos III y I a. C. la región fue parte de Numidia, un antiguo reino bereber que se hizo famoso en la época de las Guerras Púnicas.
Los musulmanes llamaron a la región Ifriqiya. Según el historiador tunecino Ibn Jaldún (1332-1406) recibe este nombre de su primer conquistador, Ifricos, que vino con los himyaríes o fenicios al Mediterráneo occidental; este nombre, Ifriqiya, a su vez, daría origen a la denominación del continente: África. Los Aglabíes (800-909) fueron una dinastía musulmana que gobernó Ifriqiya (Argelia oriental, Túnez y Libia occidental), así como la Baja Italia y Sicilia.
La Mezquita Comunitaria de Qairuán es el monumento cumbre de la arquitectura aglabí. La ciudad de Qairuán se encuentra a 160 kilómetros al sur de la capital, Túnez. Se fundó sobre el emplazamiento de una pequeña mezquita fundada hacia 670 y fue completamente reedificada por Ziyadat Allah I (r. 817- 838), el tercer emir aglabí de Ifriqiya, en el año 836. La sala hipóstila posee arquerías realzadas por la característica forma de T y con dos cúpulas sobre la nave central. Esta sala ocupa el extremo de un gran rectángulo de muros provistos de contrafuertes que se abren a un patio al que se accede por ocho puertas.
El emir Abu Ibrahim Ahmad ibn Muhammad (r. 856-863) realizó ampliaciones en 862. Una fue añadir una cúpula sobre la ubicación del mihrab (el nicho en el muro que indica al orante musulmán la dirección a Meca). Las pequeñas ventanas en el tambor de la cúpula permiten la entrada de luz natural a lo que de otro modo sería un interior oscuro. Los rayos de luz inciden sobre la zona más significativa de la mezquita: el mihrab.
El tambor descansa sobre pechinas, pequeños arcos decorados con diseños de conchas sobre rosetas. La cúpula de piedra está construida con veinticuatro nervaduras, cada una con una pequeña ménsula en su base. La mezquita cuenta con un minbar del siglo IX, un estrecho púlpito de madera desde donde se pronunciaba el sermón semanal. Se dice que es el minbar de madera más antiguo que se conserva.
Un zirí, al-Mu‘izz Ibn Cadis (r. 1016-1062), estableció una maqsura de madera, el espacio cerrado dentro de una mezquita reservado para el gobernante y sus asociados. La maqsura está compuesta por celosías de madera calada rematadas con bandas de motivos vegetales abstractos tallados enmarcados en formas geométricas, inscripciones en escritura cúfica y almenas que recuerdan a las de una muralla de fortaleza.
La superficie de la mezquita es de 125 por 75 metros. La sala de oración tiene 17 naves perpendiculares al muro hacia Meca y 444 columnas.
El alminar de la Gran Mezquita de Qairuán, iniciado por el gobernador omeya Bishr Ibn Safuán hacia el año 725, y completado por los príncipes aglabíes en el siglo IX, es el más antiguo del mundo. El minarete cuadrado es una torre ligeramente apuntada de tres pisos. Su altura total es de 31,5 metros, y por su imponencia, domina toda la ciudad. El alminar está construido sobre una base cuadrada de 10,5 metros de costado y se encuentra en medio de la fachada norte de la mezquita. En el patio de la Mezquita de Qairuán encontramos un impluvium, o estanque diseñado para recoger agua de lluvia, y un reloj de sol horizontal.
La dinastía de los Hafsíes (1228- 1534) renovaron la Gran Mezquita y gracias a ellos llegó prácticamente intacta hasta nuestros días. Es la mezquita más hermosa de Túnez.
El autor es Ricardo Elía, secretario de Cultura del Centro islámico de la República Argentina
Arte en Túnez: un rico patrimonio
El país norteafricano posee un vasto y riquísimo legado artístico y arquitectónico que se inicia con la República Cartaginesa (814-146 a. C.) que fue república 3 siglos antes que Roma (509 a. C.) y Atenas (508 a. C.). Las dinastías musulmanas que gobernaron a lo largo de trece siglos (omeyas, abasíes, aglabíes, fatimíes, almohades, hafsíes y otomanos) construyeron numerosas mezquitas, madrasas (escuelas teológicas), palacios, ribats (recintos fortificados), obras hidráulicas. También fundaron las ciudades principales: Túnez (hoy la capital), Qairuán, Sfax, Mahdia, Susa y Monastir, entre otras. Monastir es la ciudad donde nació y murió el Dr. Habib Burguiba (1903-2000) que logró la Independencia de Francia (1956), estableció la República Tunecina (1957) y f EN ue su primer presidente (1957-1987).
Celebración del fin de Ramadán en el Centro Islámico
En la sede del Centro Islámico de la República Argentina, y con una muy numerosa asistencia de fieles, amigos e invitados especiales, se llevó a cabo la celebración de fin de Ramadán en un clima de alegría, fraternidad y hondo sentido espiritual. La ocasión reunió a representantes del cuerpo diplomático, autoridades nacionales, provinciales y de la Ciudad, así como a referentes religiosos, sociales y comunitarios, que acompañaron esta significativa festividad, culminación del mes sagra- do de ayuno, oración y reflexión para la comunidad musulmana.
Durante el encuentro, y luego de la entonación del Himno Nacional, el presidente de la institución, Omar Helal Massud, pronunció unas palabras en las que destacó la importancia de las fiestas religiosas como momentos de elevación espiritual, de encuentro humano y de fortalecimiento de los vínculos entre las personas y las comunidades. Asimismo, subrayó el valor de la paz y señaló que estas celebraciones, además de expresar la fe, constituyen una valiosa oportunidad para renovar los lazos de convivencia y solidaridad.
La celebración transcurrió en un marco de especial calidez y participación, reflejando no solo la relevancia espiritual del fin de Ramadán, sino también el aprecio y la cercanía que esta fecha suscita en amplios sectores de la sociedad.








