“Eran ahorros destinados a sostener futuras jubilaciones”, explica Juan Felipe Orta, actual presidente de la Caja de Seguridad Social de Kinesiólogos de Buenos Aires a Clarín. Entre 2018 y 2019, la gestión anterior de la Caja destinó entre 11 y 12 millones de dólares a desarrollos inmobiliarios de la constructora Abes.
Una empresa de La Plata que había generado cierta reputación y que hoy acumula seis denuncias penales por presuntas estafas y administración fraudulenta vinculadas a la compra de departamentos “en pozo” que no nunca fueron entregados. Entre ellas, la de Pedro Troglio, actual DT de Banfield. Los apuntados son los administradores de la constructora, con el abogado Diego Lacki a la cabeza.
Hace pocos días se anunció que la desarrolladora Yacoub compró Abes, aun cuando la empresa está atravesando procesos judiciales.
“Para hablar de damnificados tiene que haber una denuncia y hoy en total hay seis. Hay una realidad y es que Abes no entregó los departamentos que mucha gente había comprado”, explicaron fuentes judiciales a Clarín.
No son cientos, como se dice extraoficialmente, porque “hay mucha gente que no denuncia porque no puede justificar los montos”. Pero sí involucran montos millonarios y ahorros de toda una vida.
A lo largo de los años, Abes construyó edificios de buena calidad y cumplió entregas. “Era una empresa muy seria en La Plata. Han construido muchísimo en la ciudad, cosas muy lindas”, señalaron frente a las consultas sobre la empresa.
El quiebre se produjo tras la muerte de su fundador, Gustavo Tejada Ibáñez, el 24 de agosto de 2020 a los 51 años. Tras su muerte, la empresa quedó a manos de Lucrecia Soledad Villar Loos (35), quien era pareja de Tejada y pasó a ser socia mayoritaria con el 57%, Diego Elías Lacki (55) y Macarena Núñez (37).
“Para nosotros fue demoledor”
César, que prefiere no publicar su apellido por seguridad, tiene 66 años y es jubilado. Invirtió junto a su esposa de 70 años una suma de $ 248.000 dólares en tres departamentos en los edificios Dezzeo y Vita.
La primera inversión la realizó el 27 de julio de 2023. “Hay una empresa que tiene muchos años de trayectoria, una empresa seria con varios edificios en construcción y que ya han terminado varios. Creo que es un buen negocio”, cuenta César que le dijo un amigo de confianza.
Fue a la oficina de Abes con el dinero en efectivo y firmó el fideicomiso. Compró dos unidades de un dormitorio en el edificio Dezzeo, ubicado en la calle 55 entre 4 y 5. Meses después, volvió a invertir en un departamento de dos dormitorios con cochera del edificio Vita, calle 11 entre 59 y avenida 60, La Plata.
Todo parecía normal. La obra tenían movimiento. Había obreros trabajando e incluso le pagaban una renta mensual por el retraso.
“Todos estábamos muy contentos con la inversión que habíamos hecho”, cuenta César a este medio. Hasta que el hombre de 66 años se acercó a la obra y golpeó la puerta. “Sale una persona, que supuestamente era un albañil, y me da un relato de que no estaban trabajando cómodos porque eran solamente tres personas y estaban sin luz”.
Y agrega: “Me saltó una alarma y lo comenté en el grupo de los inversores. Ahí empezó la preocupación de todos”.
Enseguida, se cortaron los pagos de las rentas y las obras se frenaron. El último recibo de la renta es del 10 de diciembre de 2025, firmado por Macarena Núñez por la suma de $ 788.490.
“Ellos pagaron hasta esa fecha para ganar tiempo porque las obras estaban totalmente paradas. Una maniobra para que no hagamos nada. Lacki seguía vendiendo unidades, quizás un manotazo”, dice César.
Sobre el anuncio de que Yacoub compró Abes y que devolvería los fondos, no es optimista: “Planteó que se iba a hacer cargo de la empresa la gente de Yacoub y que iban a devolver todo el dinero, cosa que para mí es una mentira”.
Y agrega: “Para nosotros fue demoledor esta inversión. Es un dinero que no voy a poder juntar más en mi vida. Es imposible recuperar ese dinero, no tenemos capacidad ni ánimo como para salir a recuperar plata”, confiesa César. Él y su esposa ya presentaron la denuncia penal.
Una estafa millonaria
Según detalló Juan Felipe Orta, entre 2018 y 2019 la gestión anterior de la Caja de Kinesiólogos pagó entre 11 y 12 millones de dólares a proyectos impulsados por Abes. En total 34 departamentos en distintos edificios y una participación del 25% en el hotel Argoth de la calle 56, en La Plata.
El hotel Argoth fue ofrecido a la Caja de Kinesiólogos para ampliar su participación, aun cuando las obras estaban frenadas. Un dinero que se invirtió para garantizar el financiamiento del sistema jubilatorio de 8.500 kinesiólogos de la Provincia de Buenos Aires. Sin embargo, pusieron todo ese capital en un mismo grupo constructor y en proyectos en pozo.
Al asumir la nueva conducción, realizaron una auditoría y los resultados fueron contundentes: no existían departamentos entregados, las obras tenían un avance aproximado del 50% y estaban paralizadas. Además, nunca se generó una renta durante esos años.
“En una de las reuniones que mantuvimos, nos propusieron ampliar la participación de la Caja en el proyecto hotelero, pese a que las obras estaban detenidas desde hacía tiempo”, explica el presidente.
Y agrega: “Los fondos invertidos corresponden al patrimonio previsional colectivo. No se trata de recursos discrecionales, sino del ahorro destinado a sostener futuras jubilaciones”. La Caja presentó una demanda y forma parte de las seis denuncias en trámite.
El estado de las denuncias
La causa principal es la denuncia de Lucrecia Villar Loos, que está radicada en el juzgado de Garantías en lo Penal N° 3 de La Plata, a cargo de Pablo Raele. La ex socia mayoritaria de Abes denunció que Diego Lacki y Macarena Núñez se aprovecharon de su situación e inexperiencia y la estafaron por alrededor de $ 760.000 dólares.
Además, alega en su denuncia que jamás la dejaron participar de las decisiones de la empresa y que durante años tanto Lacki como Núñez administraron Abes, suscribieron documentos, recaudaron fondos, vendieron unidades “en pozo” y manejaron fideicomisos inmobiliarios.
Según ella, lo hicieron bajo la modalidad de “caja única”, es decir sin respetar la individualidad de cada fideicomiso, lo que se deberá probar en la causa.
Desde la Justicia confirmaron a Clarín que ya se solicitó acumular todas las denuncias en el juzgado N° 3, ya que la documentación —contratos de fideicomiso, actas constitutivas, cesiones de derechos— es común para todos los casos.
César compró dos unidades de un dormitorio en el edificio Dezzeo, ubicado en la calle 55 entre 4 y 5. Las obras están paralizadas. Según afirmaron fuentes judiciales, existía el antecedente de una denuncia anterior contra Abes que fue archivada porque no se pudo comprobar el delito.
Por eso aclaran que la clave ahora será determinar si hubo intención de defraudar o si se trató de un incumplimiento derivado del riesgo comercial propio de los fideicomisos inmobiliarios. En este último caso, se podría reclamar por vía civil y no penal.
Por su parte, Lacki presentó también una denuncia contra los abogados de los afectados ya que, según él, lo extorsionaban y que todo forma parte de una campaña difamatoria.
En paralelo a la investigación, se oficializó la venta de Abes por la desarrolladora Yacoub. No trascendieron las condiciones del acuerdo ni si la operación incluye las deudas. Aunque desde la Justicia afirman que en estos casos suele “comprar las deudas y las acreencias” y que ya le solicitaron a la empresa compradora toda la documentación.
Clarín intentó contactar tanto a Lacki como a la firma compradora para conocer los términos de la operación y su posición frente a los reclamos, pero no hubo respuesta.








