La Cámara de Representantes ha aprobado este miércoles una nueva ley electoral que introduce importantes cambios en la normativa para poder votar. La llamada SAVE (Safeguard American Voter Eligibility, en español Proteger la Elegibilidad de los Votantes) America Act pasó con 218 votos a favor y 213 en contra en la cámara baja, con el apoyo unánime de los republicanos y un voto demócrata, el del representante de Texas Henry Cuellar.
Cuando faltan nueve meses para que se produzcan las elecciones de medio mandato, en las que se juega la composición de las dos cámaras del Congreso, la nueva ley, que apoya el presidente Donald Trump, obligaría a los ciudadanos estadounidenses a presentar un pasaporte o un certificado de nacimiento para registrarse para votar. El republicano publicó en su red social que “las elecciones de Estados Unidos están Amañadas, Robadas y son el Hazmerreír del mundo. O las arreglamos, o nos quedaremos sin país. Pido a todos los republicanos que peleen por el Save America Act”.
A pesar de que los republicanos también gozan de mayoría en el Senado, es poco probable que la ley obtenga el aprobado en la cámara alta, donde requerirían al menos siete votos de los demócratas para conseguir los 60 necesarios.
Congresistas demócratas y organizaciones de defensa de los derechos civiles denuncian que los nuevos requisitos afectan principalmente a las mujeres, los votantes que residen en zonas rurales y las familias de bajos ingresos. La propuesta es “simple y llanamente, una supresión del voto, y afectará especialmente a las mujeres”, dijo Teresa Leger Fernández, representante demócrata de Nuevo México que preside el caucus de las congresistas demócratas, en una rueda de prensa esta semana. Varias de sus miembros se juntaron para denunciar que la normativa afectará a casi 70 millones de mujeres que ya no usan el mismo apellido que aparece en sus certificados de nacimiento, debido a que adoptaron el de sus maridos cuando se casaron, una práctica común en Estados Unidos.
Leger Fernández señaló que las mujeres se han registrado y votado en tasas más altas que los hombres en todas las elecciones presidenciales desde 1980 y subrayó que las mujeres latinas pueden estar más afectadas porque muchas usan dos apellidos y en los documentos oficiales no siempre aparecen ambos.
“Si su nombre actual no coincide exactamente con el nombre que aparece en su certificado de nacimiento o documentos de ciudadanía, se le podría impedir registrarse para votar, incluso si es ciudadano naturalizado de toda la vida o ciudadano nacido en Estados Unidos; esa es una burocracia diseñada para confundir a las personas y evitar que voten”, apuntó Emilia Sykes, representante de Ohio, quien añadió que la dificultad aumenta para las mujeres mayores de 65 años, pues cuanto más antiguos son los certificados más complicado es conseguirlos.
Los republicanos han promocionado la ley como una manera de luchar contra el fraude electoral, evitando que personas que no son ciudadanas de Estados Unidos voten. “Es solo sentido común. Los estadounidenses necesitan una identificación para conducir, abrir una cuenta bancaria, comprar medicamentos para el resfriado y solicitar asistencia del Gobierno. ¿Por qué votar sería diferente?”, declaró el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Mike Johnson.
Los extranjeros que no están naturalizados no tienen derecho al voto según la Constitución y la realidad es que el fraude es mínimo. “El voto de los inmigrantes no tiene importancia estadística, pero lo que temen los republicanos es que las mujeres voten”, manifestó Leger.
El pasaporte, un lujo
Los críticos argumentan que también la presentación de un pasaporte como prueba de nacionalidad dificulta aún más el derecho al voto porque solo la mitad de los estadounidenses disponen de uno. Para la representante de Vermont, Becca Balint, este requisito va contra los grupos más vulnerables económicamente: “Castiga a los estadounidenses sin pasaporte y quienes tienen pasaporte suelen ser personas más adineradas, con mayores recursos”.
Balint afirmó que también las personas del colectivo LGBTQ+ tendrán dificultades para ejercer el derecho al voto si el nombre del certificado de nacimiento no coincide con el que se registraron para votar. Según un estudio del centro Brennan, dedicado a la defensa de la democracia, unos 21 millones de estadounidenses tendrían dificultad para conseguir el certificado de nacimiento.
El registro para votar se deberá hacer en persona, según el proyecto, eliminando la posibilidad de realizarlo en línea, como ahora. Ello afectará a la comunidad rural y a los residentes de las zonas más remotas, que tendrán que viajar horas para acudir a una oficina en la que registrarse. Asimismo, el voto por correo, ampliamente extendido, quedaría restringido, no eliminado como era el deseo de Trump. Además de endurecer los requisitos para registrarse, a la hora de votar los electores deberán presentar una identificación con foto, excluyendo algunas formas que se aceptaban hasta ahora, como las identificaciones de estudiantes emitidas por universidades o las identificaciones tribales que no tengan fecha de caducidad —la mayoría no la tiene—.
Desde la bancada republicana se defiende que asegurar la identidad de los votantes afianza la democracia del país, pero los críticos argumentan que lo que conseguiría es dificultar el derecho al voto de los sectores más vulnerables. “Afecta desproporcionadamente a las comunidades de color, las personas mayores, las mujeres, los jóvenes, los votantes rurales y las familias de bajos ingresos, lo que agrava aún más las disparidades en el acceso al voto”, ha dicho la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (Lulac) en un comunicado. “Afecta primero y con mayor fuerza a los latinos. Nombres con guión, dos apellidos, tildes; nuestros nombres cuentan nuestras historias, pero en las bases de datos generan discrepancias”.
Desde el Center for American Progress, un think tank de Washington, apuntan que los republicanos estarán más afectados por la nueva legislación porque las mujeres conservadoras son las más propensas a cambiar su apellido al casarse. Además, “las altas tasas de posesión de pasaportes se concentran abrumadoramente en los Estados costeros demócratas, mientras que en siete Estados, menos de un tercio de los ciudadanos tienen pasaporte (todos ellos Estados rurales republicanos)”, sostienen.
De salir adelante, la nueva legislación afectaría a las elecciones de medio mandato que se celebrarán en noviembre, en las que se votará por la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. Los republicanos tienen mayoría en ambas cámaras, pero la caída de la popularidad del presidente Trump, principalmente por la agresiva política migratoria de su Administración, pone en riesgo su ventaja. El republicano siempre ha sostenido que hubo fraude en las elecciones de 2020, en las que perdió ante el demócrata Joe Biden, y ha buscado formas de cambiar la normativa electoral. La semana pasada, Trump manifestó su deseo de nacionalizar los comicios, que gestionan los Estados, según ordena la Constitución.








