La escritora argentina Samanta Schweblin fue galardonada hoy con el primer Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana, dotado con un millón de euros, por el libro de relatos El buen mal.
Lo anunció la presidenta del jurado, la escritora española Rosa Montero, en una cena literaria celebrada en el Museo Marítimo de Barcelona.
Schweblin, que fue dos veces jurado del Premio Clarín Novela, se impuso a los otros cuatro finalistas, el colombiano Héctor Abad Faciolince, por Ahora y en la hora; la chilena Nona Fernández, por Marciano; el español Marcos Giralt Torrente, por Los ilusionistas; y el español Enrique Vila-Matas, por Canon de cámara oscura.
El jurado destacó de los cuentos de Schweblin que plasman “nuevos mundos turbadores, fascinantes y complejos” y que recorren “magistralmente las fronteras entre lo posible y lo imposible con una belleza hipnótica”.
Premio y polémica
Schweblin, de 48 años, inaugura así con su libro de cuentos el palmarés de este galardón, cuyo nacimiento ha estado rodeado de polémica.
“Hoy este premio da su primer paso premiando la excepción. Me emociona de verdad pensar que estoy recibiendo un premio que es también un reconocimiento al género del cuento“, dijo la escritora.
Financiado por Aena, la empresa gestora de aeropuertos en la que el Estado español tiene 51% de las acciones, la convocatoria del premio sorprendió hace unas semanas al irrumpir en el panorama de las letras hispanas.
Los finalistas de este galardón que pretende distinguir anualmente a la mejor obra publicada en castellano, o traducida de lenguas cooficiales, recibirán 30.000 euros, casi 35.000 dólares. Tal como pasa con el Booker en lengua inglesa o el Goncourt en Francia. Para notar la dimensión, alcanza con recordar que el Premio Cervantes, otorgado por el ministerio de Cultura, el más prestigioso de las letras en español, está dotado con 125.000 euros.
Un jurado formado por profesionales del mundo cultural y literario decidió en marzo a los cinco finalistas, entre una preselección de obras de narrativa publicadas en 2025.
La creación del premio, por el que Aena se compromete también a adquirir miles de ejemplares de la obra ganadora y las finalistas para distribuir entre sus trabajadores y administraciones locales, generó sin embargo debates en España.
Mientras varias voces del sector de la cultura celebraban esta nueva apuesta por la literatura, otras se preguntaban por la pertinencia de que una empresa con participación estatal, y del sector de los transportes, irrumpiera en el mundo literario con un premio tan abultado.
Le sirve a todos
“Es mecenazgo que sirve a todos”, dijo el presidente de Aena, Maurici Lucena, en una entrevista en el diario La Vanguardia. “Se trata de una modesta inversión en ‘soft power’ de nuestra cultura hispana para toda América”, añadió.
La escritora argentina Samantha Schweblin ganó hoy el primer Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana, galardón con una dotación de un millón de euros. EFE/Quique GarcíaEl galardón iguala en dotación para su ganador al Premio Planeta, que cada año desde 1952 entrega en octubre este gigante editorial español a una novela, en este caso inédita, en una cena literaria que también se celebra en Barcelona.
Convertido en una potente plataforma comercial, en el extenso palmarés del Planeta figuran premios Nobel de Literatura como el peruano Mario Vargas Llosa o el español Camilo José Cela, así como otros escritores de prestigio como Eduardo Mendoza, Jorge Semprún, Antonio Skármeta o Ana María Matute.
“Los escritores debemos hacer votos de pobreza, el destino más probable es el fracaso, pero la diferencia con los monjes es que tus votos no tienen por qué ser perpetuos si en algún momento uno tiene la suerte de recibir un premio”, afirmó Faciolince en la presentación, semanas atrás, en la rueda de prensa en el Museu Maritim de Barcelona.
“En el mundo del arte, las empresas públicas invierten. El mundo literario es tan pequeño y tan acanallado que surgen estas polémicas absurdas”, dijo en la misma ocasión Giralt Torrente.
El jurado de esta primera edición estuvo integrado por Pilar Adón, Leila Guerriero, Luis Alberto de Cuenca, Jorge Fernández Díaz, José Carlos Llop, Sergio Vila-Sanjuán, Jesús García Calero y Elmer Mendoza.
Cuando se publicó el libro, en febrero de 2025, Schweblin le dijo a Clarín que todavía le costaba la exposición: “Hay algo ahí que sí me incomoda. No tiene tanto que ver con el éxito, sino con una cuestión de cuidado personal, para mí y para los que me rodean. Intento que el mundo de lo privado siga siendo privado. Cuidarse en las redes sociales, tratar, siempre que se pueda, de desaparecer”.
Y sobre las historias que se reúnen en El buen mal, recordó en diálogo con la periodista Daniela Pasik: “La primera imagen que apareció es la escena con la que larga el primer cuento, ‘Bienvenida a la comunidad’ , la de esa mujer que aterriza en el fondo del mar como una astronauta en la luna, por el peso de las piedras que lleva en los bolsillos, y eso tan insólito que sucede a continuación, pero prefiero no adelantar acá”.
También contó que luego apareció la imagen del caballo desmayado en una calle de Hurlingham, para ‘Un animal fabuloso’. “Después la de las protagonistas de ‘La mujer de Atlántida’ cruzando el pueblo en la noche, aunque esa escena no terminó en el cuento porque ya no era necesaria, pero de ahí nació toda la historia. En ‘El ojo en la garganta’ vi a esos padres atravesando el desierto pampeano con la ausencia de su hijo pequeño en el asiento trasero del auto, y la extrañeza, casi el imposible, de que sea el mismo niño el que los esté narrando. ¿Cómo puede un personaje narrar con precisión una escena en la que en realidad no está presente? A veces lo que me pone a escribir no es tanto lo que soy capaz de ver; sí lo que aún no termino de entender del todo“, completó.
Con información de EFE, AFP y Ansa.








