Chile, el mayor productor mundial de cobre y uno de los actores clave en el mercado del litio, podría sumarse al grupo de países que han sido seducidos por Estados Unidos en su ofensiva por restar control a China en la carrera por los minerales críticos y las tierras raras. El presidente José Antonio Kast, quien asumió en el cargo el miércoles, firmó una declaración conjunta con el subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, para establecer consultas bilaterales sobre estos recursos estratégicos.
El paso dado el jueves, en apariencia técnico, se inscribe en una disputa geopolítica de mayor calado. Washington busca consolidar una red de países aliados que le permita asegurar el acceso a recursos clave para la autonomía estratégica, la seguridad nacional y la transición energética; esto con la intención de reducir la dependencia de China en las cadenas de suministro. En Sudamérica, por ejemplo, ya Argentina y EE UU suscribieron un instrumento marco para fortalecer el procesamiento de estos minerales, hace un mes.
El canciller Francisco Pérez Mackenna dijo que lo subscrito por Chile con el Gobierno de Donald Trump no es un acuerdo, sino una declaración para comenzar a abordar el asunto. “Es un tema muy importante para Chile, la idea es trabajar en eso e iniciar prontamente un análisis de todo el tema”, explicó el viernes a medios después de participar en el primer Consejo de Gabinete de Kast.
En un comunicado, la Cancillería chilena afirmó, el jueves, que las consultas estarán orientadas a abordar el desarrollo de mecanismos para fortalecer las cadenas de suministro de minerales estratégicos; identificar de forma conjunta proyectos de interés destinados a abordar brechas en las cadenas de suministro prioritarias; “gestionar la chatarra de minerales críticos y tierras raras, con el fin de apoyar la diversificación de las mismas; y explorar mecanismos de financiamiento, tanto privados como estatales, para proyectos de inversión en minerales críticos”.
La primera de estas consultas se concretará en dos semanas y, según el ministerio de Relaciones Exteriores, tendrá como objetivo “consensuar un acuerdo sobre estas materias” y, además, “el mecanismo buscará institucionalizarse, propendiendo consolidar la cooperación entre ambos países” respecto a los recursos estratégicos. El anuncio, sin embargo, dejó interrogantes. Juan Carlos Guajardo, director ejecutivo de la consultora chilena Plusmining, dijo al vespertino La Segunda que “una duda relevante es qué minerales están realmente en el foco de esta cooperación”, ya que esto no está detallado en el comunicado oficial.
La demanda de estos recursos obedece a una estructura compleja en la que confluyen las necesidades de la industria de defensa, la electrificación y las nuevas tecnologías. En noviembre, Estados Unidos amplió su listado de minerales críticos a 60 elementos; incorporando al cobre, la plata y el uranio. En el catálogo actualizado del Servicio Geológico de EE UU destacan, además, el litio, el antimonio, el cobalto, el aluminio y otros recursos.
Chile, por su parte, está pensando desde hace un tiempo cómo ampliar su matriz productiva más allá del cobre. De ahí que, en enero, el entonces Gobierno de Gabriel Boric presentó oficialmente la Estrategia Nacional de Minerales Críticos, una hoja de ruta para enfrentar el incremento de la demanda global por insumos clave para la transición energética. La ahora exministra de Minería, Aurora Williams, precisó que en el país sudamericano ya había identificados 14 minerales “factibles de desarrollar”.
El mecanismo de diálogo firmado por el Gobierno de Kast y Washington se produce tres semanas después de que el Departamento de Estado de EE UU, a cargo de Marco Rubio, revocó los visados al ministro de Transportes del Gobierno de Gabriel Boric, Juan Carlos Muñoz, y dos de sus asesores por supuestamente poner en riesgo la seguridad regional. Luego se supo que en el trasfondo de la sanción estaba un proyecto de cable submarino de fibra óptica impulsado por China, el principal socio comercial de Chile. El caso derivó en desavenencias entre Kast y Boric cuando se reveló que la concesión para su arranque fue firmada por Muñoz el 27 de enero y anulada 48 horas después por supuestos errores de tipeo, según publicó El Mercurio el 24 de febrero. Pero Boric, el 6 de marzo, dijo en conversación con 24 Horas que él revirtió la decisión.

En la investidura de Kast, el embajador de EE UU en Chile, Brandon Judd, dijo que el “cable chino ya se acabó”, que no creía en su continuidad, y que el país sudamericano “puede elegir lo que quiere hacer”. Pero el nuevo presidente ha sido menos tajante al respecto.
Kast planteó a los representantes de EE UU acelerar la construcción del cable submarino Humboldt, que unirá a Sudamérica con Oceanía, desarrollado a través de una alianza entre el Estado chileno y Google. “Primero vamos a concretar el cable Humboldt. Después conversamos”, expresó en una conversación con Tele13, el jueves. Y, en una entrevista con CNN Chile, el mandatario dijo que prefería avanzar en el proyecto de Google antes que el impulsado por China. “A veces lo que parte mal, termina mal y eso hay que analizarlo”, dijo respecto al tendido transoceánico chino.
Detalló que, además, en las auditorías que se propone realizar su Gobierno están solicitando saber “cómo se hicieron las tramitaciones y cuál fue el rol de cada funcionario que suscribió o que ocultó quizás información, porque yo no sé si el presidente [Boric] sabía si se estaba avanzando en un decreto”.

Kast, ideológicamente afín con Trump, busca afianzar sus vínculos con la Casa Blanca. Por eso, cinco días antes de su asunción como presidente de Chile participó junto a otros líderes de la derecha latinoamericana en la cumbre promovida por el mandatario estadounidense Escudo de las Américas, enfocada en el combate del narcotráfico y la inmigración masiva, y reducir la influencia de China en la región.








