Joan Laporta y Víctor Font elevan la tensión de las elecciones entre reproches tras la irrupción en campaña de Xavi y el nombre de Messi | Fútbol | Deportes

Joan Laporta y Víctor Font elevan la tensión de las elecciones entre reproches tras la irrupción en campaña de Xavi y el nombre de Messi | Fútbol | Deportes

A menos de una semana de las elecciones a la presidencia del Barcelona del próximo domingo 15 de marzo, Joan Laporta y Víctor Font protagonizaron ayer un primer cara a cara marcado por la tensión. Y con más acusaciones que propuestas. El debate, organizado por el Grupo Godó, se convirtió pronto en un intercambio constante de reproches entre ambos candidatos, con interrupciones, acusaciones de mentira y poco espacio real para profundizar en sus programas. Los bloques previstos —deportivo, social y económico— quedaron en buena medida desdibujados por la confrontación y por un tema que irrumpió en la discusión desde el inicio: las recientes declaraciones de Xavi Hernández, quien apoya públicamente a Font con su firma durante la precandidatura, sobre el frustrado regreso de Leo Messi al club azulgrana en 2023.

Desde la primera intervención apareció la tensión. “Hay miles de azulgranas tristes por un Barça gobernado desde la mentira”, se arrancó Font. Laporta no tardó en contestar: “Si dejamos el Barça en tus manos, que eres un tecnócrata escondido detrás de un ordenador, estaremos hundidos”. El clima de confrontación ya estaba instalado desde el primer tema propuesto para conversar: las declaraciones de Xavi.

El exentrenador irrumpió en la política en una entrevista publicada horas antes en La Vanguardia en la que explicó que el regreso de Messi al Barça hace tres años llegó a estar acordado, pero fue frenado por el propio Laporta. “Leo estaba fichado. El presidente empezó a negociar el contrato con el padre de Leo y teníamos luz verde de LaLiga”, explicó. Pero, según su relato, “el presidente lo tiró todo para atrás”, temeroso de un enfrentamiento interno: “Laporta me dijo textualmente que si volvía Leo le iba a hacer la guerra y que no se lo podía permitir”. El técnico insistió, además, en que la operación no fracasó por cuestiones económicas.

Desde los despachos del área deportiva, sin embargo, no corroboran la versión de Xavi. “¿Guerra?”, cuestionaron; “en su momento se habló de cómo controlar el poder de Leo, pero nunca de una guerra”. Laporta, en cualquier caso, no tardó en ofrecer otra versión del supuesto contrato cerrado entre él y el padre y representante del argentino: “En 2023, Xavi me dijo que Messi quería volver y, a mediados de marzo, le envié el contrato a Jorge Messi. En mayo vino a mi casa y me dijo que no podría ser, que tendría demasiada presión y que prefería ir a Miami”. Javier Tebas, en TVE, también desmintió a Xavi: “LaLiga no autorizó absolutamente nada ni dio el OK”.

Laporta explicó que su plan ahora es cerrar la etapa del argentino con una estatua y un partido homenaje cuando el Camp Nou esté finalizado. “Intentar cerrar la herida con el mejor jugador de la historia así es lamentable”, replicó Font. Messi, por ahora, no dice ni mu. No es la primera vez que se refugia en el silencio. Su mensaje lo había dado cuando se presentó en el Camp Nou de noche y sin permiso.

En la misma entrevista, Xavi aseguró que Laporta le había fallado y que su destitución estuvo condicionada por la influencia de Alejandro Echevarría, excuñado del expresidente, quien considera que “está por encima” de Laporta. “Me ha dolido. Cuando veo estas declaraciones pienso en Hansi Flick. Con Xavi seguiríamos perdiendo; con los mismos jugadores, Flick gana. Me duele que se haya dejado utilizar y que para hacerme daño haya atacado a una persona de confianza, que es Alejandro Echevarría”, dijo Laporta, que a su vez confesó que Xavi y su staff estaban “permanentemente insatisfechos con la plantilla”. Y acusó a Font de “utilizar” políticamente al exentrenador para “ensuciar” el proceso electoral.

Resultó que Xavi no solo retrocedió la campaña a 2021, con el nombre de Messi en la palestra, sino que también la actualizó a 2026. De nuevo, con otro nombre querido por el barcelonismo: Hansi Flick. “Nos mandamos mensajes constantemente”, aseguró Xavi. “De hecho, una vez vino a casa a disculparse cuando le pregunté si realmente el club estaba hablando con él mientras yo era entrenador, en aquellas dos o tres semanas en las que el club ya había decidido prescindir de mí pero nadie me lo decía a la cara”. A Flick le sorprendió que utilizara su nombre, como también a la expedición del Barcelona en Inglaterra.

“Estamos flipando, la verdad”, comentó uno de los jugadores azulgrana vía WhatsApp. “Mira el momento que eligió”, insistió la misma fuente. Y mientras el club protegió a Cubarsí —salió Joan García en su lugar—, a Flick no le quedó más alternativa que enfrentarse a la prensa. “Creo que no se ha de hacer ruido de estas cosas, son conversaciones privadas y no diré nada más al respecto. Sé la verdad, pero me la quedo para mí”, concluyó. Y defendió a Alejandro Echeverría, señalado por Xavi: “Alejandro cuida de nosotros. Nos consigue todo lo que necesitamos”.

Entre Messi y Flick, la discusión de Laporta y Font derivó al proyecto deportivo. El expresidente ganó la partida en esta parcela, avalado por los recientes éxitos en el césped y por la continuidad de Deco en los despachos, y de Flick en el banquillo. Font defendió su nueva estructura, sin Deco y con Carles Planchart, Francesc Cos y Albert Puig. “Decir que estas personas saben más que Deco es un insulto. Eres un peligro”, replicó Laporta. Font respondió que el técnico alemán tiene contrato y que “no es un empleado del FC Laporta, sino del FC Barcelona”.

El tono siguió con el bloque económico. Font, mientras prometía un plan para facturar 1.650 millones, criticó la gestión de Laporta y arremetió contra diferentes acuerdos del club con “sociedades opacas”, como los palcos VIP, contra hacer negocios con el Congo o contra la comisión a Darren Dein por la intermediación entre el Barça y Nike.

El tema social quedó prácticamente diluido tras más de una hora y media de conversación. Más que un debate de propuestas, fue un enfrentamiento de acusaciones entre dos visiones opuestas sobre la gestión reciente del club, en el que las heridas del pasado volvieron a ocupar más espacio que los planes de futuro.