Irán confirma que su nuevo líder, Mojtaba Jameneí, está herido levemente pero “activo” | Internacional

Irán confirma que su nuevo líder, Mojtaba Jameneí, está herido levemente pero “activo” | Internacional


El nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jameneí, hijo del anterior jefe de Estado, Ali Jameneí, tiene el mejor motivo posible para no aparecer en público: evitar que a él también lo maten, como sucedió con su padre el primer día de la guerra, el 28 de febrero. Sin embargo, su ausencia pública desde que se anunció su nombramiento el pasado domingo ha alimentado las cábalas sobre su estado de salud. Varios medios israelíes, que citan a fuentes de la inteligencia de su país, llevaban días informando de que Jameneí hijo también resultó herido levemente en las piernas en el bombardeo que acabó con la vida de su padre, de su madre, de su mujer y de uno de sus hijos. Este miércoles, un funcionario iraní lo ha confirmado al asegurar que está “levemente herido” pero “activo”.

Ya antes, Teherán había aludido de forma implícita a que estaba herido pero aún con vida, después de que algunos medios regionales llegaran a especular incluso con la posibilidad de que se encontrara en coma. La televisión estatal del país se ha referido a él estos días como “veterano de la guerra de Ramadán herido”, en alusión al conflicto en curso, que transcurre durante el mes sagrado de los musulmanes.

También Yousef Pezeshkián, asesor del Gobierno iraní e hijo del presidente del país, Masud Pezeshkián, había afirmado antes en esta jornada, en un mensaje en su canal de la aplicación de mensajería Telegram, que algunos de sus amigos “con contactos” le habían asegurado que el líder supremo de la República Islámica está “sano y salvo”.

Aunque la confirmación de que el mandatario está herido, si bien levemente, podría proyectar una imagen de fragilidad —cuando la República Islámica pretende mostrar continuidad institucional y firmeza—, el haber resultado alcanzado en el bombardeo que mató a gran parte de su familia puede reforzar su capital simbólico. Especialmente frente a la base social de apoyo en la población que conserva el actual sistema político iraní.

Como sucedió con su padre, cuya mano derecha quedó paralizada tras sobrevivir a un atentado con bomba en Teherán en 1981, las heridas de Jameneí en ese ataque lo dotan de un aura de “mártir viviente”. Ese concepto chií designa a alguien que ha sido herido, física o moralmente, en un intento de asesinato o en una guerra sagrada y que ha mostrado así su entrega a Dios y su disposición al sacrificio.

Silencio

Jameneí no solo no ha aparecido en público. Tampoco se ha divulgado ningún mensaje suyo ni en vídeo ni tan siquiera por escrito. Mientras decenas, si no cientos de miles, de partidarios de la República Islámica se reunían en grandes manifestaciones el lunes en varias ciudades del país para rendir pleitesía al nuevo líder, este sigue sin dirigirse a la población. No ha habido discurso en vídeo y las fotos que se han divulgado en redes sociales son antiguas o generadas por inteligencia artificial. Su actividad política básicamente en la sombra y su bajo perfil público habían hecho que muchos iraníes no hubieran oído nunca su voz. Tras la elección del clérigo de 56 años siguen sin conocerla.

Tanto el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como Israel han reiterado tras su elección que el nuevo jefe de Estado iraní está en su mira. El republicano ha declarado que el líder “no durará mucho”, mientras que Israel, cuya inteligencia está muy infiltrada en las instituciones iraníes, ha proclamado varias veces que matará a cualquier máximo dirigente que nombre la República Islámica. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, afirmó la semana pasada que cualquier mandatario nombrado por el actual sistema político iraní sería “un objetivo inequívoco para su eliminación”.

En ese contexto, incluso grabar un mensaje en vídeo desde donde quiera que se encuentre Mojtaba Jameneí puede permitir su localización. Eso si los dos países que han lanzado la actual campaña de bombardeos contra Irán no tienen ya ubicado al nuevo líder y solo están esperando la ocasión idónea para matarlo.

Polémica

A pesar de que todos los estamentos del poder en Irán, las instituciones electas —como la que encabeza el presidente Pezeshkián— y las que se considera que han impulsado al nuevo líder al poder — el llamado Estado profundo encarnado por la Guardia Revolucionaria— se han apresurado a cerrar filas en torno a Jameneí, su designación es polémica. La elección del hijo del anterior líder supremo “corre el riesgo de socavar la legitimidad del establishment político, tanto entre los clérigos, las redes políticas como en el mundo chií en general”, señalaba este martes el medio regional Amwaj.

La razón es el carácter hereditario —“dinástico”, describe ese portal de noticias— de la designación del joven Jameneí en un régimen que surgió tras el derrocamiento de una monarquía, la de los Pahleví, y que tenía hasta ahora dos pilares que le conferían legitimidad a ojos de sus fieles. El primero es su carácter religioso; el segundo, y no menos importante, su condición de república, que se consideraba teóricamente antitética con una sucesión hereditaria.

Algunas voces, si bien minoritarias, han criticado ya el nombramiento del nuevo líder. Por ejemplo Qasem Mohammadi, miembro del ala reformista de la República Islámica (los moderados que aspiraban a cambiar el sistema desde dentro), y veterano en la guerra entre Irán e Irak de 1980-88. Mohammadi ha escrito en su cuenta de X : “A la República Islámica ya no la llamemos así, sino monarquía islámica”.

El nombramiento del hijo del líder fallecido, prosigue ese portal bien informado sobre Irán, “podría estar diseñado para proyectar desafío y poner fin a la guerra en términos relativamente favorables”. Sin embargo, tras su elección subyace la búsqueda “de supervivencia”, no la ideología, afirma Amwaj, “y ese cálculo podría generar nuevos cambios de liderazgo una vez que cambien las condiciones de la guerra”. Sobre todo si el actual líder es asesinado.