Irán ataca una base del Reino Unido en Chipre, país de la UE, tras anunciar Starmer que dará más ayuda a Washington | Internacional

Irán ataca una base del Reino Unido en Chipre, país de la UE, tras anunciar Starmer que dará más ayuda a Washington | Internacional


Pocas horas después de que el primer ministro Keir Starmer anunciara este domingo su decisión de autorizar a Estados Unidos el uso de las bases del Reino Unido para lanzar ataques contra los depósitos iraníes de misiles, un dron impactaba contra las instalaciones militares de la RAF de Akrotiri, en la isla de Chipre. El Ministerio de Defensa británico confirmaba a medianoche (una de la madrugada del lunes, en horario peninsular español) el “ataque de un dron sospechoso” en la base, pero aseguraba que los daños habían sido mínimos y no había provocado bajas.

Todo hace indicar que Teherán quiere castigar al Reino Unido por el incremento de su ayuda a los ataques lanzados por Estados Unidos, pero su aparente represalia ha extendido a territorio de la UE el actual conflicto de Oriente Próximo.

Grecia ha anunciado que enviará dos fragatas y dos aviones caza para ayudar con la protección de Chipre. El ministro de Defensa griego, Nikos Dendias, ha dicho que su nación está lista para defender Chipre “de cualquier manera posible”, según recoge la agencia Reuters.

El Gobierno chipriota ha informado este lunes que dos drones más, dirigidos hacia Chipre, habían sido interceptados con éxito.

“Tanto la base como el personal continúan operando con normalidad, para proteger la seguridad del Reino Unido y nuestros intereses”, ha especificado un portavoz del ministerio de Defensa del Reino Unido. Aun así, el Gobierno británico dio la orden de que saliera de las instalaciones y se dispersara por el pueblo cercano “todo el personal no esencial”.

El primer ministro británico, Keir Starmer, se dirigía por video a los británicos a última hora del domingo para explicarles las decisiones adoptadas por su Gobierno respecto a la situación en Oriente Próximo. A pesar de reiterar que el Reino Unido no estaba implicado en los ataques llevados a cabo por Estados Unidos e Israel, Starmer señaló que Irán “estaba golpeando intereses británicos y poniendo en riesgo a ciudadanos británicos, así como a nuestros aliados [del Reino Unido] en la región”.

De modo coordinado con Alemania y Francia, Starmer ha decidido incrementar la participación militar británica en la región. Si este sábado advertía de que cazas de combate de la RAF sobrevolaban el cielo de Oriente Próximo en misiones defensivas, el primer ministro anunciaba horas después que su Gobierno había accedido a permitir que el ejército estadounidense usara las bases británicas en la región, con el objetivo defensivo específico y limitado de destrozar los misiles iraníes en origen, es decir, en los mismos depósitos donde el régimen los almacena.

“Hemos tomado la decisión de aceptar esta petición, para evitar que Irán lance misiles por toda la región, que mate civiles inocentes, y que ponga en riesgo las vidas de británicos y ataque a países que no están implicados”, ha explicado Starmer. “La base de nuestra decisión es la defensa colectiva de amigos y aliados históricos, y la defensa de vidas británicas. Lo hacemos de acuerdo con el derecho internacional”, ha señalado el primer ministro, que junto al anuncio de su decisión ha ordenado publicar el dictamen legal que la respalda.

“El Reino Unido y sus aliados tienen permiso, bajo la ley internacional, para usar fuerza militar o darla como apoyo, en aquellas circunstancias en las que actúe en defensa propia, cuando se trate del único modo viable de responder a un ataque armado en curso, si el uso de la fuerza es necesario y proporcionado”, dice el texto.

Entre las posibles bases militares británicas que el ejército estadounidense podría utilizar para lanzar sus ataques se encuentra la de la isla Diego García, en el Archipiélago de Chagos. La negativa inicial de Londres a que fuera base de operaciones llevó a Trump a arremeter una vez más con dureza contra el acuerdo alcanzado el año pasado para proceder a la devolución del archipiélago a la nación insular de Mauricio. En las últimas horas, el presidente estadounidense había dicho al diario británico The Daily Telegraph que estaba “muy decepcionado” con Starmer por su rechazo, en un primer momento, a que Washington usara sus bases para atacar Irán.