La definición del Seis Naciones fue espectacular. No solo por el partidazo que animaron hasta la prolongación Francia e Inglaterra, sino por la previa de Irlanda con su 36-21 sobre Escocia, que lo tenía como un virtual campeón de acuerdo al cambiante marcador en Saint-Denis. Francia salió a la cancha con una camiseta atípica:una réplica de la utilizada en 1906 cuando se enfrentó por primera vez con Inglaterra, hace 120 años. No eran Les Bleus, fueron celestes. En Irlanda, esperaban un triunfo de los de camiseta blanca para ser campeones.
El partido tuvo una intensidad suprema. Pero con la fuerza de seis tries -cuatro de ellos de Louis Bielle-Biarrey-, pero con un penal fundamental de Thomas Ramos desde unos 40 metros y sobre la chicharra, Francia se quedó con el torneo tras cosechar 21 puntos y dejar en la segunda colocación a Irlanda, con 19. Por su parte, Inglaterra terminó en la quinta colocación, luego de cuatro derrotas y apenas una victoria. Pese a lo que muestran las posiciones finales, el papel de Inglaterra fue notable y llegó a enmudecer al estadio cuando se puso al frentel del marcador y de esa manera la arrebataba a su rival el título que ya se festejaba en las tribunas. Fue un partidazo.
El arranque del partido anticipó lo que iba a ser el desarrollo de toda la tarde: un duelo cambiante, vibrante y de resultado abierto. A los dos tries de Bielle-Biarrey respondió enseguida Inglaterra, que contestó con los de Roebuck y Murley. Sin embargo, no pudo alcanzar la igualdad en ese tramo inicial por la falta de efectividad de Fin Smith en las dos conversiones.
El árbitro georgiano Amashukeli anuló después un try de Jalibert, al considerar que tanto el francés como Murley apoyaron la pelota al mismo tiempo. De todos modos, esa acción derivó en un penal que Ramos aprovechó para estirar la ventaja y poner el marcador 17-10 a los 22 minutos.
Esa jugada terminó marcando un quiebre en el desarrollo. La revisión arbitral le dio aire a Inglaterra, que empezó a sentir que seguía metido en el partido y que estaba a un try de igualarlo cuando todavía quedaba mucho por jugar. Después de un comienzo muy exigente, el equipo visitante había logrado resistir el impacto inicial de Francia.
A partir de ahí llegaron los mejores pasajes del conjunto de Steve Borthwick. Chessum y Coles apoyaron tries, Fin Smith esta vez sí acertó las conversiones y además sumó un penal para dar vuelta el resultado y establecer un 27-17 que silenció al estadio parisino.
Pero Francia reaccionó con decisión. Sobre el cierre de la primera parte eligió no patear a los palos un penal y fue a buscar el try. La apuesta le salió bien: no solo logró descontar con un try penal para quedar 24-27, sino que además Genge fue amonestado por diez minutos por interferir en un maul francés muy cerca del ingoal inglés.
En el comienzo del segundo tiempo, Bielle-Biarrey apoyó su tercer try de la tarde y luego Attissogbe sumó otro, en un tramo en el que pareció que Francia tomaba definitivamente el control. Los cambios revitalizaron a Inglaterra, que volvió a meterse de lleno en el partido. Chessum y Marcus Smith devolvieron la ventaja al conjunto británico, que pasó al frente 39-38 a los 57 minutos, en otro giro de un encuentro desbordado de emociones.
Entonces volvió a aparecer Bielle-Biarrey, que firmó su cuarto try y puso otra vez arriba a Francia, en un cierre frenético, con los dos equipos exhaustos y un ritmo casi fuera de control. Un ataque largo de Inglaterra provocó la amonestación de Bamba, y la defensa francesa resistió con enorme esfuerzo para evitar puntos en ese avance. Sin embargo, en la jugada siguiente llegó el try de Freeman, que Marcus Smith convirtió para poner nuevamente al frente al XV de la Rosa cuando faltaban apenas tres minutos para el final. Parecía que todo quedaba servido para Inglaterra, pero en la última reacción francesa llegó un penal en campo rival. Ramos no falló y entró en la historia grande del seleccionado francés.








