habló la novia y se defendió

habló la novia y se defendió

El escándalo por la boda en la Quebrada de las Conchas, en Cafayate, sigue escalando. Después de la denuncia penal que realizó la Secretaría de Ambiente de Salta, se investiga la falsificación del documento con la supuesta autorización y al mismo tiempo sigue un expediente administrativo que podría fijar una multa potencialmente millonaria.

En el contexto de la polémica por la “Cafayate Fantasy”, como los mismos novios nombraron a su casamiento en redes sociales, se expresó por primera vez la novia, Nicole Pocovi. Hija de Marcelo Pocovi —ex marido de Zulemita Menem— y dueña de una marca de anteojos de diseño, se casó con Federico Maran, socio de una concesionaria de autos de alta gama.

Pocovi hizo llegar un descargo al programa de Sergio Lapegüe en América. En un mensaje de texto, explicó que “el espacio donde se realizó el evento es una propiedad privada que pertenece a la familia Soriano desde hace más de 60 años y nosotros lo alquilamos directamente a ellos”.

Justamente la denuncia de Ambiente fue contra Lucía Belén Grajales Soriano, quien, tras el escándalo, aseguró en declaraciones radiales que fue “un evento en una propiedad dentro de una reserva” y que se respetaron las leyes”. La familia, aseguró, es dueña de una propiedad en esta reserva —una formación geológica con rocas de 50 millones de años— desde 1965 y que la suya es una de las fincas que existen dentro de estas 25.000 hectáreas de área protegida.

Lo que cuestiona el Gobierno provincial es que la constancia de autorización que presentaron los organizadores es apócrifa. En las imágenes que se difundieron desde la Gobernación, se ve claramente que la firma del secretario, Alejandro Aldazábal, no se escribió directamente sobre el papel sino que fue agregada.

El escrito está fechado el 11 de diciembre y según la provincia no se ajusta en su formato a los documentos habituales de la administración pública. “No autoricé nada, ese documento es falso”, aseguró el secretario.

Sobre esta controversia, la novia se desligó de las responsabilidades y apuntó a los organizadores del evento. Dijo que el lugar donde se hizo la ceremonia “es de uso intensivo y hace muchos años se realizan allí distintos tipos de filmaciones” y que cerca se hicieron incluso eventos de gran escala como el Dakar.

“Se requiere la autorización correspondiente. Según tenemos entendido este permiso debe ser gestionado por el propietario del inmueble. Nuestro contrato establece que deben garantizar todas las habilitaciones necesarias. Nos confirmaron que el trámite estaba realizado y por nuestra parte no es habitual que el cliente verifique los permisos”, se defendió la empresaria.

Por otra parte, dijo que se hicieron “los estudios de impacto correspondientes” previos a la fiesta y que desde el inicio hubo guardaparques supervisando y brindando “recomendaciones para el cuidado del entorno”.

También aseguró que cuando la Secretaría de Ambiente se hizo presente en el lugar mientras se estaba festejando el casamiento “pudo constatar que no existía ninguna violación a las normas ambientales ni daño en el predio”.

Según reconstruyó El Tribuno, la fiesta de casamiento a la que llamaron “Cafayate Fantasy” tuvo un cronograma misterioso para sus 110 invitados.

Comenzó el viernes 20: “De Buenos Aires al Casamiento (por Cafayate). And so the journey begins. Llegada a Salta y traslado a Cafayate”.

El sábado 21 fue el “Pre wedding. Farmers Market welcome fest”, en una bodega de Cafayate.

El domingo 22 los invitados tuvieron el día libre, con el lema “Relax para todo el mundo”. Y el lunes 23 fue la boda propiamente dicha. “Wedding day. A lo que vinimos. Secret location”, comunicaron los novios, que pidieron para la fiesta un dress code festival.

Subieron a los invitados a combis contratadas por ellos y desembarcaron en La Punilla ante el asombro de todos frente a la impactante belleza del entorno natural. Rápidamente, los invitados comenzaron a sacar fotos y filmar videos que subieron a redes sociales para mostrar lo que definieron como “el casamiento del año”. Terminó siéndolo, por el escándalo en que quedó envuelto el “sí, quiero”, de los novios.