“Extrañé más a mi papá cuando ya no estaba para cantarme”

“Extrañé más a mi papá cuando ya no estaba para cantarme”


Papá Noel hacía seis días que había pasado por su casa. Ese gordo y viejo panzón, de barba blanca, había sacado de su bolsón rojo algunos regalos que dejó en el árbol de Navidad que titilaba en esa casa de Liniers. Con uno de esos regalos jugaba Camila en la casa de sus primos cuando su mamá la fue a buscar para contarle algo: “Tu papá y tu tía fueron a ver a Callejeros, se armó lío y murieron”. Palabras más, palabras menos. Camila, recuerda, 20 años después, lo que le respondió: “Ah, bueno, ¿y puedo volver a jugar?”.

El tiempo, dicen, lo cura todo. Pero hay heridas que se resisten a cicatrizar, que laten bajo la piel. Camila Valsangiacomo estaba en una edad donde los nenes se aprenden a atar los cordones, cuando el horror se instaló en su vida con nombre y apellido: República Cromañón. Aquella noche de diciembre el fuego y el humo que llenaron el local marcaron el inicio de una de las tragedias más grandes de la historia argentina.

Su voz se quiebra al recordar el momento en que su madre le comunicó la noticia, con la crudeza necesaria para que una niña de cinco años entendiera la magnitud de la tragedia. Durante la hora y media de charla con Clarín, Camila acumulará delante suyo una montaña de pañuelos descartables. Pero no hay dolor en sus palabras.

Ella forma parte de una minoría. La mayoría de las víctimas de Cromañón eran jóvenes sin hijos. Es que el promedio de edad de las víctimas mortales fue de apenas 22 años. Además, solo 27 de los 194 fallecidos superaban los 30 años. “Es muy difícil que alguien se identifique conmigo”, dice.

Antes de la tragedia, la música era un lazo que unía a Camila con su padre. Y la banda de Patricio Santos Fontanet, era sin dudas su conexión más especial. Unas semanas antes con Mariano (su papá) y Verónica (su tía) habían ido todos juntos a verlos a la cancha de Excursionistas, en un recital que juntó a más de 15 mil personas.

Camila Valsangiacomo tenía cinco años cuando murió su papá. La mayoría de las víctimas de Cromañon no tenía hijos. Foto: Mariana Nedelcu Camila Valsangiacomo tenía cinco años cuando murió su papá. La mayoría de las víctimas de Cromañon no tenía hijos. Foto: Mariana Nedelcu

El 2004 fue un año bisagra para Callejeros. Su participación en Cosquín los puso en el mapa del rock nacional, el show en Obras, ese mismo año, reafirmó su popularidad en ascenso, y el concierto en Excursionistas, apenas dos semanas antes de la tragedia, demostró su enorme poder de convocatoria, atrayendo a miles de seguidores y posicionándolos como una banda destinada a llenar estadios, al igual que La Renga y Los Piojos. Los recitales en Cromañón, del 28 al 30 de diciembre, se presentaban como la gran fiesta de cierre de un año triunfal.

“Pero mi mamá, miedosa de los espacios cerrados, prefirió que nosotras no fuéramos. Sí, en cambio, mi papá, mi tía y mi hermana mayor”.

Recuerdos felices. Camila, con fotos familiares previas a la tragedia. Foto: Mariana Nedelcu Recuerdos felices. Camila, con fotos familiares previas a la tragedia. Foto: Mariana Nedelcu

El horror, sin embargo, se quedaría a vivir en su casa. Su hermana (que tenía 20 años) logró salir del boliche sin todavía hoy saber cómo lo hizo ni quién la ayudó. Aunque eso la hizo arrastrar las secuelas físicas de aquella noche: “Ella respiró mucho de ese aire tóxico que caía de la media sombra y estuvo mucho tiempo internada”, dice y recuerda aquellas incontables cantidad de veces que visitó el hospital donde estaba: “Hasta el día de hoy es asmática”, cuenta.

En el comedor de su casa, una plancha de corcho atesora fotografías enganchadas con alfileres que capturan instantes felices: su papá y su tía sonrientes, abrazos con su mamá, momentos de una vida que fue interrumpida. “Siempre tratamos de revivir todos los recuerdos felices, recordarlos con alegría, porque ellos eran dos personas muy felices, llenas de vida. Siempre me cuentan historias, anécdotas. A ellos los conozco exclusivamente a través de esos relatos”, dice.

Verónica y Mariano, la tía y el papá de Camila. Fueron juntos a ver a Callejeros y allí murieron. Foto Archivo Verónica y Mariano, la tía y el papá de Camila. Fueron juntos a ver a Callejeros y allí murieron. Foto Archivo

Luego de la masacre, su familia quedó dividida. Su abuela Rosita – que perdió a sus dos hijos – siempre sostuvo que los músicos eran culpables. Militó esa causa y aunque hoy pasa sus días en un hogar para personas mayores, todavía forma parte de la ONG Familias Por la Vida, donde hasta hace unos años atendía los teléfonos para recibir denuncias de establecimientos que incumplían reglamentaciones básicas.

Diez años atrás Clarín la entrevistó en la misma casa donde ahora habla Camila. Su historia de dolor fue una de las más angustiantes: “Soy una víctima más, vivo en Cromañón”, repitió durante aquella entrevista. Pero también, al final, Rosita recordó el día en que luego de tanta lágrima, volvió a sentirse feliz: fue en el cumpleaños de quince de su nieta.

Rosa, la mamá de Mariano y Verónica, en una protesta de familiares en una casa de Tigre donde estaba alojado Chabán en 2005. Foto DyN / Archivo Rosa, la mamá de Mariano y Verónica, en una protesta de familiares en una casa de Tigre donde estaba alojado Chabán en 2005. Foto DyN / Archivo

“No sabía que mi abuela había dicho eso. Pero es verdad, en esa fiesta creo que todos volvimos a sonreír. Es uno de los recuerdos más lindos que tengo con ella”, cuenta Camila ahora.

Ella nunca dejó de escuchar a Callejeros. “Es la banda sonora de mi vida”, dice y sigue: “Es algo que indudablemente me conecta con mi papá y mi tía”.

Rosa, la abuela de Camila. Hace una década, le contó a Clarín que volvió a sentirse feliz recién en el cumpleaños de 15 de su nieta. Foto Hernán Rojas / Archivo Rosa, la abuela de Camila. Hace una década, le contó a Clarín que volvió a sentirse feliz recién en el cumpleaños de 15 de su nieta. Foto Hernán Rojas / Archivo

Hoy, participa activamente en la agrupación No Nos Cuenten Cromañón, grupo que se destaca por apoyar a los músicos de Callejeros. Allí da charlas en colegios para que las nuevas generaciones sepan lo que sucedió. “El miedo de los sobrevivientes y los familiares es que las nuevas generaciones olviden lo que pasó”, afirma.

La tragedia la marcó de tal forma que incluso en sus salidas con amigos o en recitales, su mirada busca instintivamente las salidas de emergencia, estableciendo puntos de encuentro como una forma de conjurar el peligro.



Document

Los muertos de Cromañón


Alejandra Yasmín Abosaleh


Fernando Luis Aguirre


Ezequiel Adolfo Agüero


Juan Pablo Alegre Babich


Gastón Eduardo Amaya


Paula Natalia Antón


Iara Agustina Antón


Milena Andrea Aramburu


Martín Sebastián Arias Juillerat


Jorge Maximiliano Arnaldo


Mariela Giselle Arnaldo


José Leandro Avalos


Sergio Daniel Avendaño


María Victoria Azaar


Selva Soledad Baratta


Gisela Rebeca Barbalace


Carol Sigrid Becker


Gustavo Alberto Belascuain


María Laura Bello


Eduardo Rubén Belzunce


Mariano Alexis Benítez


Lautaro Ezequiel Blanco


Sebastián Ángel Bonomini


Solange Milagros Bordón


Leandro Nahum Bordón


Gabriela Alejandra Borrás


Romina Tamara Branzini Mangiarotti


Erika Broggi


Zaida Violeta Buitrón


María Angélica Cabrelli


Silvia Gabriela Cabrera


Gloria Marina Cabrera


Matías Nicolás Calderón


Roberto Daniel Calderón


Abel José Cantale


María Soledad Canziani


Romina Rocío Castro Fuentes


Julián Cayón


Leonardo David Chaparro


Nicolás Alejandro Colnaghi


Martín Javier Confino


Edgardo Horacio Conte


Ricardo Cordero


Ignacio Esteban Cordero


Juan Carlos Cortés Bolla


Paola Analía Crivelli


Leonardo Gabriel Cruz


Macarena Sol Cwierz


Sebastián Ricardo Cwierz


Mayra Elizabeth D’Agata


Mariana Elizabeth De Olivera


Liliana Carmen De Rose


Guido Nicolás Del Canto


Florencia Laura Diez


Osvaldo José Djerfy


Florencia Soledad Díaz


Marisa Mabel Díaz de Longo


Liliana Noemí Escalante


Sergio Antonio Escobar


Pedro Gabriel Espinosa


Derlis Aurelio Espínola Monges


Sebastián Pablo Farreras


Juan Ignacio Fermoselle


Diego Aníbal Fernández


Laura Gimena Fernández


Nayla Soledad Fernández


Sebastián Alejandro Fernández Helbich


Franco Matías Ferreyra


Florencia Soledad Flores


Nicolás Flores


Noemí Analía Flores


Romina Yamila Flores


Cristian Eduardo Frías


Pablo Sebastián Fucci


Oscar Andrés Funes


Mercedes Adelaida Gamarra


José Luis Gambaccini


Matías Alejandro García


Gastón Guillermo García


Lucas Matías Gavilán


Claudia Beatriz Giofre


Carla Alejandra Giovannini


Jorge Emiliano Giralt


Abel Rodolfo González


Federico Nahuel González


Patricia Alejandra González Cedrés


Alicia González Fretes


Edwin Carlos González Torrico


Yamila Luciana Guevara


Lucas José Guzmán


Analía Marcela Gómez


Pablo Emmanuel Gómez


Roberto Gabriel Ibáñez


Pedro Tomás Iglesias


Marta Teresa Jara


Sebastián Mauro Juárez


Pablo Gregorio Katz


Matías Ezequiel La Bella


Adriana Inés La Vía


Marcelo Alberto Lamenza


Noelia Silvina Lanas


Juan Ignacio Lanatta Dieguez


Carlos Nicolás Landoni


Jonathan Daniel Lasota


Luisiana Aylén Ledesma


Julio Alberto Leiva


Paola Carolina Linares


Erica Elizabeth Lizarraga


Esteban Rodrigo Lucas


Maximiliano Gabriel Luparello


Pedro Antonio López


Diego Reinaldo Maggio


Ariel Hernán Malenovsky


Jorge Gustavo Mansilla


Gustavo Javier Marchiano


Federico Ezequiel Mastrángelo


Mario Daniel Mazzeo


Elisa Valeria Mazzurco


Fernando Horacio Medina


Mariano Nicolás Medina


Evaristo Ignacio Mendieta


Estefanía Inés Mendive


Leandro Hugo Migliaro


Federico Pablo Molteni


Sofía Victoria Morales


Guido Musante


Nicolás Adrián Nieva


Cecilia Irene Noboa


Daiana Hebe Noboa


Mauro Leonel Orrego


Déborah Yael Ortiz


Ana Laura Oviedo


Walter Jorge Pata


Dilva Lucía Paz


Jorge Manuel Pereyra Silva


Nelson Ignacio Pereyra Silva


María Celeste Peón


Lucía Propatto


Lucas Gabriel Pérez


María del Monserrat Pérez González


Carolina Valeria Ragonese y Comán


Griselda Noemí Ramirez


Silvina Noemí Ranieri


Cristina Alejandro Renna


Emiliano Marcelo Righi Rodríguez


Eduardo Hugo Rodríguez


Hernán Leonel Rodríguez


Fernanda Rojas


Marianela Haydeé Rojas


Luis Cristian Rojas


Gerardo Humberto Rossi


Cecilia Lorena Roumieux


Julián Rozengardt


Sergio Javier Ruiz


Osvaldo Ruiz Kannemann


Agustina Ruzyckyj


Silvia Emilse Sanabria Rivadineira


Rosa Beatriz Sandoval


Luis Alberto Santana


María Belén Santanocito


Alicia Santanocito


Valeria Viviana Santillán


Jacqueline Karina Santillán


Leandro Schpak


Sofía Adriana Segovia Ríos


Nicolás Adrián Sillak


Marina Alejandra Silva


Mariana Sirota


Walter Abel Maximiliano Soliz


Pablo Mariano Soraire


Romina Stempler


Marcelo Alejandro Taborda


Roberto Fabián Tolosa


Pablo Leonardo Torba


Jonathan Iván Torres


Mario Abel Torres


Mario Ramón Torres


Alejandra María Trujillo


María Sol Urcullú


Mariano Leonel Valsangiácomo


Verónica Laura Valsangiácomo


Javier Andrés Vera


Cristian Mariano Viegas Mendes


Viviana Natalia Villalba


María Lilia Vitale


Facundo Sebastián Vázquez


Bárbara Daniela Yanni


Darío Sebastián Yanni


Walter Eduardo Zacarías


Pablo Adrián Zalazar


Hugo Alejandro Zamudio


Osvaldo Oldemar Zapata


Gustavo Ariel Zerpa


José Luis Zárate

A sus 25 años, Camila se dedica a la asesoría de imagen y estudia producción de moda. Dice, según le contaron, una herencia que recibió de su tía. “Coqueta, ordenaba toda la ropa por color”. En su habitación, una batería espera ser tocada. Durante algunos años tomó clases, y ahora practica siguiendo videos de YouTube. La música, omnipresente, sigue siendo el lenguaje que une los fragmentos de su vida.

A veces, se imagina cómo sería su papá ahora. “¿A quién habría votado?”, se pregunta con su mamá en conversaciones ocasionales. Pero prefiere no ahondar demasiado en esos pensamientos. “Son cosas que no me llevan a ningún lado”, explica. La ausencia de respuestas es un eco de las preguntas que se hicieron tantos familiares tras la tragedia.

Pero a veces, el recuerdo más doloroso es también el más simple: todas las noches, antes de dormir, su papá le cantaba “Juguetes perdidos” de los Redonditos de Ricota. “El momento en que más sentí su ausencia fue cuando ya no estaba para cantarme esa canción”, cuenta, secándose una lágrima que cae sin aviso. Su mamá intentó reemplazar esa rutina, pero para Camila, no era lo mismo. “Todavía hoy esa canción me conecta con él. Es como si estuviera ahí, cantándola para mí”. Como si todavía jugara con aquellos juguetes que Papá Noel le trajo en la Navidad del 2004.

Cuando la noche es más oscura / Se viene el día en tu corazón.