“Expulsar al único diplomático iraní no favorece a Argentina”: el testimonio de Mohsen Soltani antes de dejar el país

“Expulsar al único diplomático iraní no favorece a Argentina”: el testimonio de Mohsen Soltani antes de dejar el país


El encargado de negocios de Irán en Argentina, Mohsen Soltani Tehrani, habló con PERFIL tras ser declarado persona non grata por el gobierno de Javier Milei y apuntó directamente contra la decisión oficial. “Expulsar al único diplomático no favorece a Argentina, sino que empeora aún más las cosas“, sostuvo.

La medida, que le dio 48 horas para abandonar el país, fue comunicada desde Cancillería como respuesta al último comunicado de Teherán, en el que cuestionó la decisión argentina de declarar a la Guardia Revolucionaria como organización terrorista. El argumento, reza el texto, sostiene que Irán había “insultado a las autoridades argentinas” y cuestionado decisiones soberanas.

Soltani ―un veterano diplomático iraní que asumió el cargo en 2021―, rechazó esa interpretación y planteó el eje central de su crítica: la participación (hasta ahora “política”) de Argentina en la guerra iniciada por Estados Unidos el 28 de febrero. “No es una decisión soberana sumarse a una guerra ilegal contra toda norma internacional”, indicó, en una charla previa a su partida rumbo a Teherán.

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En esa línea, el diplomático iraní apuntó contra el alineamiento del gobierno argentino con Estados Unidos e Israel en el actual conflicto en Medio Oriente. “No es que condenamos que Argentina tenga relaciones o alineamiento con Estados Unidos o Israel. Eso es ejercer soberanía. Lo que criticamos es que el presidente diga que Argentina es parte de la agresión contra Irán, que está dispuesto a mandar apoyo logístico y que ‘vamos a ganar la guerra’. Eso es algo muy grave”, afirmó.

El funcionario iraní sostuvo que ese posicionamiento excede lo discursivo y puede tener impacto concreto. “Aunque no tengan capacidad de enviar tropas, solo decirlo tiene consecuencias. Las decisiones del Presidente pueden traer consecuencias”, advirtió.

En ese marco, introdujo un mensaje con implicancias geopolíticas, resaltando el factor económico de la guerra. “Irán ha declarado públicamente que permite el paso de buques petroleros de los países que no son parte de la agresión”, dijo, en relación a la tensión sobre el estrecho de Ormuz y el impacto global en el mercado energético.

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A pesar del endurecimiento del vínculo, Soltani buscó diferenciar entre el gobierno y la sociedad argentina, algo que ya había hecho en una entrevista exclusiva con PERFIL poco después de desatada la guerra. “Nosotros no consideramos a Argentina como enemigo de Irán. Muchos ciudadanos argentinos no está a favor de esto”, dijo, y atribuyó la escalada a una decisión política del Ejecutivo. “Tal vez el presidente quiere beneficiarse políticamente de estas posturas”.

Sobre su salida del país, cuestionó también la forma en que se ejecutó la medida. “Me dieron 48 horas en medio de un fin de semana largo, con todo cerrado, siendo el único diplomático en la embajada. Tengo que arreglar cuentas, contratos, pasajes. Pedimos unos días más, pero no lo aceptaron. Dijeron que era una decisión tomada”, explicó.

Cabe destacar que la decisión no implica una ruptura formal de relaciones diplomáticas, más allá de que simbólicamente significa el paso previo. Se trata de una herramienta prevista en la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, cuyo artículo 9 habilita al Estado receptor a declarar persona non grata a un diplomático en cualquier momento y sin necesidad de fundamentar su decisión. “Nos dijeron en Cancillería que no es una ruptura, sino una respuesta al comunicado de Irán. Las relaciones quedarán inactivas por un tiempo, al igual que la embajada argentina en Teherán”, señaló.

Una relación reducida al mínimo

Pero el deterioro de la relación con el país persa excede al gobierno libertario. Desde los años 90, independientemente del signo político de los gobiernos, la relación bilateral se vio atravesada por las acusaciones contra funcionarios iraníes por los atentados a la AMIA y la Embajada de Israel, que dejaron más de un centenar de muertos y marcaron un piso estructural de desconfianza entre ambos países.

En las últimas horas, además, comenzó a circular que Teherán podría avanzar —ahora con más probabilidad— en el cierre formal de la embajada argentina en Irán. En los hechos, la sede ya no opera desde junio de 2025, cuando el entonces canciller Gerardo Werthein dispuso evacuarla tras los primeros bombardeos de Estados Unidos e Israel. Desde entonces, el encargado de negocios argentino, Marcelo Jordan, y el cónsul Martín Baeza trabajan desde Bakú, capital de Azerbaiyán.

En ese contexto, Soltani también dejó un dato político: en medio de la crisis, ningún dirigente argentino se comunicó con él. “No recibí llamados de políticos, ni siquiera de sectores opositores al gobierno. Solo algunos periodistas, académicos y diplomáticos amigos”, afirmó. La ausencia de contactos sugiere un consenso transversal en la dirigencia argentina en relación con Irán, más allá de las diferencias internas.

El trasfondo es la guerra en Medio Oriente y el posicionamiento internacional del gobierno argentino. Para Teherán, la administración Milei no solo se alineó con Washington y Tel Aviv, sino que avanzó un paso más. “Este gobierno decidió no solo alinearse, sino sumarse a la agresión contra Irán”, sostuvo Soltani. “Ustedes cada vez están más involucrados. No tienen justificación. Pedimos que paren”.

La expulsión, en ese marco, aparece como un nuevo capítulo en una relación ya deteriorada. Uno que, sin romper formalmente los vínculos diplomáticos, deja a ambos países en su punto más bajo de interlocución en años.

El comunicado del Gobierno

El comunicado de Cancillería.

La expulsión del máximo representante de la República Islámica de Irán obedeció a un comunicado que emitió Teherán luego de que el gobierno de Javier Milei declarara a la Guardia Revolucionaria como organización terrorista.

Como respuesta, Cancillería declaró persona no grata a Mohsen Soltani Tehrani —encargado de negocios y único diplomático iraní en el país, cuyas credenciales habían sido aceptadas en diciembre de 2021 durante la gestión de Alberto Fernández— y le dio un plazo de 48 horas para abandonar el territorio nacional.

La decisión, difundida en redes por el canciller Pablo Quirno, se ampara en el artículo 9 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961 y fue adoptada, según el Gobierno, en respuesta a un comunicado de Irán que contenía “acusaciones falsas, ofensivas e improcedentes” contra la Argentina y sus autoridades, en el marco de la escalada bilateral.