Los días del díscolo Viktor Orbán en la UE han llegado a su fin. Bruselas ha celebrado este domingo la derrota del nacionalpopulista en las elecciones legislativas. “Hungría ha elegido Europa. Europa siempre ha elegido a Hungría, un país que reclama su camino europeo. La Union se fortalece”, ha lanzado en las redes sociales la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von de Leyen. “Esta noche, el corazón de Europa late con más fuerza en Hungría”, ha dicho después de que Orbán reconociese su derrota a manos de Peter Magyar, un político que salió de su propio partido. Las felicitaciones a quien será el nuevo primer ministro han llegado como una ola desde Francia, Alemania, España, Dinamarca o los Bálticos. “El lugar de Hungría está en el corazón de Europa”, ha dicho la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola.
De poco le ha servido a Orbán, considerado el submarino de Vladímir Putin en la UE y alfil de Donald Trump, el apoyo de sus aliados. Las maniobras de la Administración de EEUU y del movimiento MAGA (Make America Great Again), que llegó a enviar esta semana al vicepresidente JD Vance a Budapest, el apoyo de la ultraderecha europea y global no han salvado al nacionalpopulista de una gran derrota.
“Francia acoge con satisfacción la victoria de la participación democrática, el apego del pueblo húngaro a los valores de la Unión Europea, así como el compromiso europeo de Hungría”, ha escrito el francés Emmanuel Macron en las redes sociales. “Avancemos junios hacia una Europa más soberana, por la seguridad de nuestro continente, nuestra competitividad y nuestra democracia”, ha añadido.
“Hoy ganan Europa y los valores europeos. Felicidades a todos los ciudadanos húngaros por unas elecciones históricas”, ha remarcado el presidente español, Pedro Sánchez, en las redes sociales.
“El pueblo húngaro ha decidido. Mi calurosa felicitación por tu victoria, querido Peter Magyar”, ha dicho el canciller alemán Friedrich Merz. Su familia política, la del Partido Popular Europeo, está de celebración doble: con Peter Magyar tendrán a otro líder en el Consejo Europeo. Tisza, su partido forma parte del PPE (también lo fue en su momento, hace años, el Fidesz de Orbán).
“El pueblo húngaro ha hablado. Esto marca un nuevo paso para Hungría y para la UE, con esperanza de recuperación de la democracia, el Estado de derecho y la cooperación europea”, ha declarado Rob Jetten, el primer ministro de Países Bajos. “El récord de participación muestra el espíritu democrático del pueblo húngaro. Han hablado y su voluntad es clara”, ha dicho el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa.
Las elecciones de este domingo en Hungría eran no solo una prueba decisiva para Orbán, el líder más veterano del Consejo Europeo. También suponían un examen para el modelo de la Unión Europea y sus valores que el nacionalpopulista ha contestado. Alfil de Rusia y aliado de Estados Unidos en el bloque comunitario, la derrota de Orbán tras 16 años en el poder supone también un espaldarazo a la UE en un momento de desorden global. Y un recordatorio de que hay fórmulas para hacer frente al modelo de la ultraderecha global, que se había hecho fuerte en Hungría. Y desde allí había saltado a otros países.
Desde hace semanas, en Bruselas contenían la respiración ante una posible derrota de Orbán en Hungría. Con los resultados en la mano, pocos en la burbuja de las instituciones comunitarias ha querido comentar los desatinos, los insultos y las críticas del nacionapopulista a la UE y su modelo. Temían dar munición a un hombre que ha basado gran parte de su discurso en los “burócratas de Bruselas”. Ahora, muchos respiran aliviados. Orbán ha sido el caballo de Troya de Putin, de Donald Trump y de Benjamin Netanyahu en la UE.
En los últimos años ha bloqueado, vetado y boicoteado decena de decisiones contra Rusia y a favor de Ucrania. La última, un préstamo multimillonario de 90.000 millones de euros para Kiev. Ahora, sin embargo, las instituciones de la UE no esperan un desbloqueo inmediato tras la llegada de Magyar al poder. Aunque en Bruselas, este domingo se vive como el fin de una era. Orbán era el líder más veterano en el Consejo Europeo.
Habrá que ver qué pasa también con las reformas iliberales que su partido ha puesto en marcha estos años en Hungría, donde ha tejido una red clientelar densa, ha modificado las leyes para controlar la justicia y se ha hecho con el control de un buen número de medios de comunicación. La deriva autoritaria del país centroeuropeo, que se unió a la UE en 2004, ha llevado al Ejecutivo comunitario a congelarle miles de millones de euros en fondos europeos. Hoy, mantiene 18.000 millones de euros bloqueados. Y ha perdido definitivamente otros 1.000 millones. Todo ello, en un país que en los últimos años ha tenido un crecimiento económico estancado. El cambio de Gobierno no devolverá automáticamente el dinero congelado.
“Las elecciones en Hungría son verdaderamente históricas, una victoria para los ciudadanos”, ha declarado Iratxe García, presidenta en la Eurocámara de los Socialistas y Demócratas. “En un momento de amenaza y guerra, la gente acudió a as urnas en cifras récord para hacer oír su voz. Eligiendo la esperanza por encima del odio y las mentiras, dando un claro ‘sí’ a Europa, a la libertad y a los valores democráticos”, ha añadido en un comunicado.








