Estados Unidos ha anunciado las primeras represalias contra Colombia por su adhesión a la Nueva Ruta de la Seda, el megaprograma de inversiones e infraestructuras de China, con el que el país asiático busca expandir su influencia global. La Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental ha manifestado este jueves en X que EE UU “se opondrá enérgicamente a proyectos recientes y próximos desembolsos” por parte del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y otras instituciones financieras “para empresas estatales y controladas por el Gobierno chino” en el país sudamericano. Según esta oficina, parte del Departamento de Estado, estos proyectos “ponen en peligro la seguridad de la región”.
EE.UU. se opondrá enérgicamente a proyectos recientes y próximos desembolsos por parte de @el_BID y otras instituciones financieras internacionales para empresas estatales y controladas por el Gobierno chino en Colombia (al igual que en otros países de la región donde la…
— Bureau of Western Hemisphere Affairs (@WHAAsstSecty) May 15, 2025
Aunque el mensaje no lo menciona explícitamente, el Metro de Bogotá, el proyecto de mayor inversión en el país sudamericano, es el primero que está en la mira. El BID aprobó a finales de 2023 una línea de crédito de 415 millones de dólares, dinero para financiar la construcción de túneles, estaciones y la adecuación de los espacios públicos urbanos para la Línea 2, cuya elaboración está a cargo de un consorcio en la que se encuentra la empresa estatal china CRRC. La Línea 1 del Metro, prevista a inaugurarse en 2028, también recibió apoyo del BID y del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) y el Banco Europeo de Inversiones (BEI).
La medida no afectará solo a Colombia, sino también a “otros países de la región donde la Iniciativa de la Franja y la Ruta tenga proyectos”, dice el mensaje, entre los que hoy están Chile, Argentina, Uruguay, Ecuador, Perú y Brasil. “Los dólares de los contribuyentes norteamericanos NO DEBEN utilizarse de ninguna manera por organizaciones internacionales para subsidiar empresas chinas en nuestro hemisferio”, ha agregado la Oficina.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, viajó esta semana a Pekín para reunirse con su homólogo chino, Xi Jinping, y concretar, finalmente, la adhesión del país sudamericano a la iniciativa china. Petro manifestó el miércoles que con ello busca “acabar el déficit comercial con China”, que asciende a 14.000 millones de dólares anuales. “Busco una Colombia central en el mundo, como su posición geográfica merece y su pueblo”, afirmó en X.
En cualquier caso, el plan de cooperación que firmaron ambos países no es un tratado, ni tampoco un “documento con obligaciones legales”, según confirmó la Cancillería colombiana. Es decir, lo acordado no es vinculante.
El enviado especial para América Latina de Trump, el cubanoamericano Mauricio Claver-Carone, ya había expresado la inconformidad de EE UU con cualquier pacto al que llegase Colombia con China. El diplomático manifestó la semana pasada que “el acercamiento del presidente Petro con China es una gran oportunidad para las rosas de Ecuador y el café de Centroamérica”, en alusión a que los principales productos que exporta Colombia a su socio del norte se verán en peligro por la relación con el gigante asiático.
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