España promete a Cuba alimentos y medicinas ante la asfixia de Washington, pero no petróleo | España

España promete a Cuba alimentos y medicinas ante la asfixia de Washington, pero no petróleo | España


España prestará ayuda humanitaria a Cuba “en alimentación y productos sanitarios de primera necesidad” para intentar aliviar la dramática situación que atraviesa la población de la isla, según ha prometido el jefe de la diplomacia española, José Manuel Albares, a su homólogo cubano, Bruno Rodríguez Padilla este lunes en Madrid. La ayuda se canalizará a través de la AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo) y del sistema de Naciones Unidas, según ha informado el Ministerio de Asuntos Exteriores a través de una escueta nota, pero no incluirá petróleo, el producto del que más necesitada está Cuba tras el cerrojazo total impuesto por la Administración Trump al suministro de crudo.

La entrevista entre Albares y Rodríguez Padilla se ha producido a petición del segundo, quien ha hecho escala en Madrid de regreso a La Habana tras realizar una gira por China y Vietnam en busca de apoyo ante la redoblada presión de Washington. La captura del presidente de facto de Venezuela, Nicolás Maduro, el pasado 3 de enero, ha interrumpido de golpe la entrega de 27.000 barriles diarios de crudo por parte del régimen chavista y la amenaza de imponer aranceles a quienes vendan combustible a La Habana ha evitado que aparezcan suministradores alternativos, lo que está asfixiando a la economía cubana y la ha llevado al borde del colapso. En sus reuniones con las autoridades chinas y vietnamitas, así como en su conversación telefónica con el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, el canciller cubano parece haber recibido más buenas palabras que compromisos concretos de sus aliados.

Según ha informado el Ministerio español de Asuntos Exteriores, “en la reunión [entre Albares y Rodríguez] se ha abordado la situación actual en Cuba tras el endurecimiento del embargo” y “también se ha abordado la situación de las empresas españolas en el país”. La escasez de combustible está impactando directamente en las empresas españolas, que tienen una importante presencia en el sector turístico, tras la suspensión de vuelos de Canadá, primer país emisor de turistas a Cuba, y las dificultades de otras líneas para abastecerse de combustible. Con el compromiso de entregar alimentos y productos sanitarios, España sigue el ejemplo de México, que ha enviado ayuda humanitaria en dos buques con más de 800 toneladas de alimentos a la isla, pero no petróleo.

En la reunión de los dos ministros de Exteriores se han abordado también, según el comunicado oficial, “los principales objetivos que plantea la Secretaría pro Témpore española para la Cumbre Iberoamericana”, que está previsto celebrar en Madrid los próximos 4 y 5 de noviembre. Esta es la tercera entrevista entre ambos: la primera fue en 2021, con motivo de la Cumbre Iberoamericana en República Dominicana, y la segunda en septiembre de 2025, durante la Asamblea General de la ONU en Nueva York. Rodríguez no visitaba España desde abril de 2017.

El canciller cubano llegó a las 17.00 y abandonó pasadas las 18.40 de este lunes el Palacio de Viana, la sede más noble del Ministerio de Asuntos Exteriores, donde se reunió durante aproximadamente una hora y media con Albares. Rodríguez llegó en coche entre insultos de un escaso grupo de manifestantes. Uno de quienes protestaban, Lucio Enríquez Nodarse, cubano de 53 años, ha subrayado que el Gobierno español “no tiene nada que dialogar con la dictadura cubana” y ha añadido que no debería establecer ninguna relación con ella, porque cualquier acuerdo o convenio “favorece a la dictadura y no al pueblo”. Ante el Palacio de Viana, ha indicado que en Cuba “la dictadura y el pueblo son dos cosas totalmente separadas” y que los pactos internacionales siempre se hacen con el régimen, no con la ciudadanía, por lo que “de ahí no sale nada que favorezca al pueblo cubano”.

La llegada de Rodríguez Parrilla a Madrid se da precisamente cuando su país sufre las consecuencias de la asfixia petrolera impuesta por el presidente de EE UU, en el que ha sido el último golpe en una crisis sistémica que se suma a las restricciones al turismo durante la pandemia y el embargo económico de más de 60 años. La falta de combustible ha paralizado buena parte de una isla que depende energéticamente de las importaciones.

A las puertas de la sede del ministerio, Belkis Canto Fernández, cubana de La Habana y residente en España desde hace 30, cuenta que protesta porque “ya basta ya de que los países sigan ayudando a la dictadura”, mientras el pueblo vive cada vez peor: “Los niños están muriendo de hambre, los ancianos no tienen medicinas, las enfermedades porque no recogen la basura, no hay agua, no hay electricidad, no hay comida”. La mujer de 48 años afirma que en Cuba “si te atreves a hablar, vas preso… por lo que estamos hablando son ocho o diez años de cárcel”, y que no es un país democrático aunque el régimen lo proclame. Dice que esperan “que acaben ya de tumbar esa dictadura” y que apoyan cualquier esfuerzo internacional porque “esos tienen que pagar las consecuencias de tantos crímenes”. Sobre los apagones, denuncia que “te dan dos horas de luz y el petróleo ellos lo venden para sus arcas”. Cuenta que ya casi no tiene familia en Cuba, pero sus amigos pasan “muchísima hambre, muchísimas necesidades” y que, sin medicinas, “tienen que estar buscando plantas para bajarse la tensión”. Afirma que el régimen los trata como “una basura” y que “ya basta” del sufrimiento del pueblo.

Magdiel Jorge Castro, también cubano, de 31 años, que emigró a España en octubre de 2023 tras pasar por Bolivia, asegura que le parece “increíble, una vergüenza que el Estado español, un Estado democrático, aparte miembro de la Unión Europea, reciba al canciller de una dictadura que tiene 67 años”. Afirma que “ya basta ya de las dobles tintas”, que Cuba es “una dictadura con partido único con más de 1.000 presos políticos” y que no comprende que España “le plante alfombra roja a Bruno Rodríguez” mientras hay “cientos de miles de cubanos pidiendo asilo político o exiliados de esa dictadura”.

Cuba se encuentra al borde del colapso. El desabastecimiento de combustible, los apagones, la caída del turismo y el deterioro del funcionamiento de centros educativos y hospitales mantienen al país en una crisis profunda. La isla solo produce una fracción de la energía que necesita y depende de importaciones que hoy están comprometidas. Algunos expertos advierten incluso de la posibilidad de un apagón general.

El Gobierno cubano ha rechazado las medidas de Trump, asegurando que Estados Unidos, “a través del chantaje, la amenaza y la coerción directa a terceros países, intenta imponer componentes adicionales de presión a las acciones de asfixia económica”. La isla ya arrastraba una grave crisis económica desde antes de la pandemia de covid‑19, cuyos efectos aún no ha superado. Sin embargo, la situación se ha agravado tras la intervención militar estadounidense en Venezuela, la captura de Nicolás Maduro y la amenaza de sanciones a los países que suministren petróleo a Cuba.

Además, el régimen cubano, presidido desde 2019 por Miguel Díaz‑Canel, parece quedarse sin aliados en Iberoamérica, donde varios gobiernos de izquierda han sido reemplazados por líderes conservadores, con la excepción de Brasil, Colombia y México. Por ahora, solo la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, ha enviado dos barcos con ayuda humanitaria, aunque ha cedido a la presión de Washington y no ha realizado nuevos envíos de crudo.