Basado en viajes reales es, tal como se presenta, “una serie de Didi, por Blender”. En siete capítulos de menos de un cuarto de hora, un conductor de autos por aplicación dialoga con los clientes a los que traslada por Buenos Aires, y eso desencadena acciones trascendentes en sus vidas. El chofer es encarnado por Boy Olmi; sus clientes: Esteban Menis, Gabriel Correa, Matías Milanese, Eugenia Guerty, Leonora Balcarce, Lula Mangone, entre otros. Antonella Marini dirige el guion, veloz y efectivo, de Facundo Díaz, Ignacio Rogers y Carolina Santos. Pueden verse gratuitamente por el canal de YouTube de Blender. En cada entrega, la marca Didi y su funcionamiento quedan a la vista –hasta la calificación con estrellitas–, al tiempo que se despliegan actuaciones concentradas solo en el rostro y torso. El ojo de la cámara solo toma esa porción y se ubica sobre el vidrio frontal del vehículo y pegado a cada pasajero en el asiento de atrás. Olmi y Guerty cuentan en esta entrevista más detalles sobre el proyecto.
—¿Qué les interesó del proyecto?
OLMI: Yo tengo varias décadas de generaciones y formatos muy diferentes. Me interesa la exploración de los géneros, de las plataformas y de las maneras de contar. Siempre estoy en experimentos. En este caso, es de comunicación masiva a través de una plataforma como Blender, con relatos que empiezan a incluir la ficción. Experimentar ficciones de diez minutos, con esta calidad, nos pareció interesante e infrecuente por la calidad en libros, realización, fotografía, imagen, dirección. Además, la pasamos muy bien encontrándonos. Tuve, con cada uno de los pasajeros de estos viajes, un encuentro interesante más allá de lo actoral. Esa cabina del auto genera una intimidad que es el origen de estas historias.
Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
GUERTY: Cuando me lo propusieron, me encantó de entrada. El guion es delicado, inteligente, con toquecitos de humor, muy humano, cálido.
—¿Qué opinan de que el producto exhiba la marca que lo financia? ¿Se parece al mecenazgo renacentista, que implicaba que el mecenas fuera representado de alguna manera dentro de la obra de arte?
G: Siempre hay empresas atrás de todo lo que hacemos muchos años, incluida la idea de mecenazgo. A mí me parece que esta posibilidad es maravillosa, y el hecho artístico está pensado por delante, más allá de la empresa particular, sino que se ahonda en vínculos, cosas modernas, historias de chicos más jóvenes. Está el arte por delante.
O: Yo trabajé en más de cuarenta años de televisión. Siempre sostuve que la televisión no era un medio artístico, sino un medio para vender segundos de publicidad. Se agregan contenidos de actualidad, deportivos, ficciones, noticias, para generar una atracción a ese público que va a consumir publicidad. La televisión es una caja de vender publicidad. En medios tan comerciales y competitivos, como en este caso las plataformas, es natural que sea así. Ahora bien, aquí es al revés: la inteligencia de Blender es hacer un producto a la medida del cliente, en el que no se interfiere porque no hay nada espurio en querer vender ni convencer a nadie de nada sino simplemente utilizar un sponsor, una empresa para generar un contenido artísticamente valioso. No es tan publicitario ni es tan mecenazguizado. Es un híbrido que tiene que ver con estos tiempos donde estamos todos tratando de comunicar. Y como a los actores nos encanta actuar, cuando nos invitan vamos.
—¿Cómo son sus personajes, y en particular, por qué el conductor está realizando ese trabajo?
O: Escuché hablar en Blender de que habría una precuela que permitiría desarrollar la vida de este personaje tan misterioso. Evidentemente, este tipo no ha sido chofer toda la vida, sino que tiene un pasado que lo llevó a tener que manejar un taxi o un auto de alquiler, por necesidad. Al mismo tiempo compatibiliza con su pasión e interés por las cosas humanas, por cuestiones científicas, antropológicas, académicas. La gente que lo vio dice que es parecido a mí. Claramente yo no iba a componer un señor del Conurbano que está manejando un taxi desde hace cuarenta años. De la propuesta, me atrae lo humano, me atraen las historias.
G: Mi personaje es una defensora oficial que en Tribunales se pide, al final del día, un auto para retornar a su hogar. Su cabeza está tomada por el caso que la está complicando. Mujeres que fueron defensoras penales me dijeron que lo que les pasa es tal cual: “Nos quedamos con los casos hasta cualquier hora en la cabeza, nos sentimos identificadas con la pasión y el compromiso del personaje”.
“Historia de complejidades económicas”
A.M.
Boy Olmi sostiene y promueve varios proyectos actualmente. Forma parte de la obra La heladería, con la que planea una gira por Italia. También hará funciones de su unipersonal Boy en la costa atlántica y en Buenos Aires. Y sigue sumando vistas La banda de Jane de los monos, un documental que hizo con la etóloga Jane Goodall y músicos argentinos. Por su parte, Eugenia Guerty entró en una breve pausa con las funciones de Cae la noche tropical y prepara el estreno de Las que gritan, en el Metropolitan, antes de celebrar los diez años de Tarascones, con funciones a mediados de 2026. Frente a estos elegidos trabajos, reflexionan sobre el aumento de personas que manejan autos de alquiler en la Argentina actual.
O: “Tengo un sobrino que el otro día me dijo: “Estoy manejando un auto de noche en una de estas aplicaciones, que me da la posibilidad de salir a manejar y ganarme unos mangos”. Todos los tiempos están atravesados por situaciones que nos tocan. En nuestro país, tenemos una larguísima historia de complejidades económicas y políticas. Van apareciendo recursos. Hubo una época en la que era un negocio poner una cancha de pádel. En este momento, aparece la posibilidad de manejar un auto, como una salida económica posible.
G: “El foco es qué es lo que está pasando para que la gente salga a hacer esto. Como fueron el pádel, el parripollo, el maxikiosco. A finales de los 80, mi mamá, para poder completar el dinero, manejaba un auto. Además de trabajar muchísimas horas en la semana, los fines de semana salía como chofer en un auto que alquilaba. Son momentos difíciles”.








