La desinhibición de Javier Milei más su obsesión por la red X, permiten una bitácora bastante exacta de sus estados de ánimo, el uso de su tiempo de trabajo y hasta sus problemas para conciliar el sueño.
En marzo, por ejemplo, tuiteó o retuiteó 6.596 mensajes, a razón de 213 cada 24 horas. Eso le demandó un promedio diario de 2 horas y 31 minutos. En los primeros diez días de abril lleva publicados una media de 248 por día, superando el promedio de marzo.
El análisis hora por hora de su actividad tuitera, indica que casi no existe un horario en el que no esté activo. Corta a la madrugada (el jueves pasado lo hizo a las 4) y retoma entre las 6 y las 8 de la mañana. Sigue todo el día intensamente, incluso en plena jornada laboral, con picos de hasta 42 mensajes por hora.
Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Los datos surgen de la cuenta milei.nulo.lol, un sitio que monitorea en tiempo real la actividad del Presidente en la red de Elon Musk.
Ciberadicto. En el Gobierno se reconoce que vive pendiente de las redes, que celebra sus tuits más vistos y los que más “likes” reciben, y que sufre con un presente en que la enorme mayoría de los comentarios que le devuelven en X son negativos.
Santiago Caputo asumió la estrategia de azuzar al Mileisalvaje para atacar en lugar de…
La ciberadicción es una enfermedad de nuestro tiempo que activa los mismos centros de recompensa cerebral que las drogas de origen químico. Los especialistas la vinculan con personalidades impulsivas, con dificultades para socializar y con baja autoestima, personas que buscan en los “likes” virtuales el afecto que en su vida privada les es esquivo.
El tema de la obsesión de Milei por las redes resurgió durante las Pascuas, cuando utilizó esos días de recogimiento espiritual del catolicismo y el judaísmo, para insultar y replicar insultos y llamados al odio en contra de los periodistas. En esos cuatro días, el colega Martín Rodríguez Yebra, de La Nación, contabilizó casi mil mensajes con ese destino. Semejante frenesí le demandó 14 horas y 23 minutos de su valioso tiempo.
Sobre esos mil mensajes, en general de tono violento, se sumaron miles más provenientes de funcionarios, políticos y trols oficialistas que profundizaron la agresividad presidencial de Semana Santa.
Desde el Gobierno se justifica en que tal virulencia fue una respuesta a la revelación de la existencia de dinero ruso destinado a una veintena de periodistas y medios (no aparecen empresas tradicionales como La Nación, Clarín y PERFIL) para promover supuestas operaciones en contra de Milei. Dicha justificación no tiene en cuenta que esa revelación fue realizada por periodistas como el argentino Santiago O’Donnell.
Liberar el odio. Lo cierto es que el Jefe de Estado explotó en las redes insultando o replicando insultos como “basura”, “inmundos”, “mentirosos”, “corruptos”, “traidores a la Patria”, “roñosa”, “hijos de mil putas” y “delincuentes”, entre otros. Además de su reiterado “No odiamos lo suficiente a los periodistas” o, en formato de sigla, “NOL$ALP”. Una incitación pública y explícita al odio que los jueces y fiscales de la Nación siguen haciendo de cuenta que no encuadra en la ley 23.592 que castiga, precisamente, la incitación pública al odio.
La mayoría de los análisis vinculó el nuevo brote presidencial con una estrategia de Santiago Caputo para desviar la atención de la crisis económica y de las denuncias de corrupción. Pasando de la defensa al ataque.
La estrategia comunicacional de Caputo radicó siempre en trabajar a partir de aceptar a su mejor cliente tal cual es (una enseñanza que le dejó el paso por la escuela de su maestro Jaime Duran Barba). Milei recuerda que lo eligió como su estratega porque fue el primero que no lo quiso cambiar.
El Presidente es pulsión en estado puro. Sus brotes son anteriores a la estrategia que luego el consultor suele elegir para, según el momento, contenerlos o azuzarlos. Esta vez, eligió esto último.
La estrategia sería recuperar al Milei salvaje que en 2023 había seducido al 56% de la sociedad.
Comunicar la ira. Los raptos de ira como el de Semana Santa, vienen sucediendo con más frecuencia desde comienzos de año. Algunos lo relacionan con la reciente muerte de uno de los perros clonados de Conan, el que respondía al nombre de Robert y el cual, según la revista Noticias, era el que Milei presentaba con poderes para “pelear contra la oscuridad”.
No debe ser fácil diseñar estrategias comunicacionales en un contexto de crisis y cuando las encuestas muestran un crecimiento del malestar social. Y más difícil aún debe ser controlar la ira presidencial. Pero otra cosa es incentivarla sin medir las consecuencias.
En primer lugar, porque lo que resultó novedoso en su momento puede perder efecto con el paso del tiempo. Sobre todo, con una inflación que crece desde hace nueve meses y una crisis económica que se evidencia en la baja constante de la recaudación impositiva, con una actividad industrial que solo en los dos primeros meses de este año cayó otro 12%, con cierre de empresas y el consiguiente aumento del desempleo y la pérdida del poder adquisitivo.
Pero, además, el hecho de volver a exponer y celebrar al verdadero Milei (después de esconderlo en las legislativas de octubre en las que el oficialismo ganó con el 41%), corre el riesgo de poner el foco en ese costado tan sensible de esta administración como es la estabilidad emocional de su líder.
… defenderse. El riesgo es abrir el debate sobre su verdadero estado emocional
El peligro de transparentar a Milei para tapar escándalos y crisis, es el de tirar por la borda todo el esfuerzo hecho por la sociedad y sus dirigentes para hacer de cuenta de que todo esto es normal.
Tapar problemas con un problema mayor. Es que estos casi dos años y medio de gestión hicieron la suficiente mella como para que empiecen a aparecer interrogantes molestos sobre los extraños comportamientos públicos y privados de Milei que hasta ahora se intentaron naturalizar.
¿Por qué es tan violento, por qué no es capaz de contener sus impulsos, por qué cree que Dios le encomendó la misión de enfrentar al Diablo, por qué nunca desmintió los chats de su Whatsapp en los que describe las capacidades paranormales de cada uno de sus perros, qué lo lleva a seguir diciendo que Conan está vivo cuando en realidad falleció en 2017?
Y, en especial, ¿cuál es el verdadero rol que cumple su hermana. Por qué tiene tanto poder. Qué capacidades sobrenaturales le atribuye. Por qué repite que ella es la reencarnación de Moises y él, la de su hermano Aarón?
Las investigaciones de Noticias vienen explicando desde el inicio de esta presidencia, las complejidades psicológicas de quien fuera un niño maltratado, su debacle emocional tras la muerte de Conan y el lugar de contención que desde entonces ocupó su hermana, quien lo convenció (quizá ella misma esté convencida) de que es capaz de conectarse con Dios y predecir el futuro.
La tapa de esta semana de la revista se titula el “Brote Místico”. En línea con el poder que Milei le concede a Karina, revela que en septiembre pasado el Presidente le anticipó a su tiktoker personal, Iñaki Guitiérrez, los resultados electorales de octubre: “Quedate tranquilo, hablé con el Uno y me dijo que vamos a ganar.”
La nota también menciona a sus “consejeros espirituales”, entre los que se cuenta el rabino Richard Kaufmann, especialista en manejo de la ira; y muestra los talismanes y “escudos protectores” que aparecieron cerca de funcionarios de alto nivel, como Manuel Adorni y Luis Caputo.
Habrá que ver si volverá a funcionar la estrategia de liberar al verdadero Milei.
O si, en el afán de esconder otros problemas y recuperar la iniciativa, lo que se libera esta vez sea un problema mayor. El que siempre estuvo detrás de todos los demás.








