el Rey de los Gitanos enfrenta a Arslanbek Makhmudov y reabre otro capítulo de su impredecible historia sobre los rings

el Rey de los Gitanos enfrenta a Arslanbek Makhmudov y reabre otro capítulo de su impredecible historia sobre los rings


La 11ª acepción de “retirar” que incluye la última edición del diccionario de la Real Academia Española indica que es un verbo de uso pronominal y especifica que su significado es “abandonar un trabajo, una competición, una empresa”. Si bien allí no lo aclara, se entiende que, cuando ese término se aplica al universo del deporte, ese abandono es definitivo. El británico Tyson Fury, que no habla una palabra de castellano, nunca consideró el adiós como una idea tan rígida y este fin de semana volverá a un cuadrilátero para dejar atrás su anunciado cuarto retiro de la actividad profesional.

A los 37 años y casi 16 meses después de su último pleito, el excampeón mundial pesado se medirá este sábado con el ruso Arslanbek Makhmudov en un combate a 12 asaltos que se llevará a cabo en el Tottenham Hotspur Stadium de Londres y que será emitido en vivo a través de Netflix (la transmisión comenzará a las 15 y la pelea principal de la cartelera está prevista para alrededor de las 18.30).

“Vuelvo por una sola razón: para que el boxeo vuelva a ser grande. Desde que me retiré hace más de un año, el boxeo fue cuesta abajo. Se volvió bastante aburrido. El boxeo alcanza su máximo potencial cuando Tyson Fury está activo. Yo no dije eso, lo dijeron la inteligencia artificial y ChatGPT. Así que créanlo”, argumentó el Rey Gitano el 16 de febrero, cuando se presentó este combate en Londres, para explicar el final de un retiro que, a fuerza de repeticiones, había resultado tan creíble como el anuncio del joven pastor en “Pedro y el lobo”.

Varias veces juró y perjuró Fury que no volvería a combatir. La primera, el 20 de noviembre de 2013, luego de que se cancelara una pelea que tenía pactada con el excampeón mundial David Haye. “Hola a todos, me retiré oficialmente del boxeo. Hay demasiada gente corrupta en este deporte. Tendrán que cogerse a otra persona. Adiós, boxeo”, escribió ese día en su cuenta de Twitter. Unas horas después, enfatizó por la misma vía: “Solo para confirmar que no estoy de mal humor ni nada. ¡Me retiré al 1000000%! Pase lo que pase, nunca volveré a pelear”. Ese “nunca” duró apenas 87 días.

El 3 de octubre de 2016, casi un año después de haberse consagrado por primera vez al batir al ucraniano Wladimir Klitschko, el peleador de Manchester volvió a comunicar su retiro, sumido en una profunda crisis personal que incluyó consumos problemáticos y tendencias suicidas. “El boxeo es lo más triste en lo que he participado, un montón de mierda. Soy el mejor y estoy retirado, así que vayan a chupar una pija. ¡Felices días!”, escribió entonces. El paréntesis que se abrió entonces fue el más largo: duró 614 días.

Fury emergió de su abismo personal, volvió a los cuadriláteros, fue campeón nuevamente y venció a cuanto hombre se le plantó delante para conservar su reinado y su invicto. El 23 de abril de 2022, luego de noquear al jamaiquino Dillian Whyte en Wembley, comunicó una nueva despedida. “Le prometí a mi querida esposa Paris, con quien llevo 14 años casado, que esta sería la última pelea. Y ​​lo decía en serio. Tengo que ser un hombre de palabra”, dijo sobre el cuadrilátero. Doscientos veinticuatro días más tarde, el inglés estaba nuevamente sobre un ring para enfrentar y vencer por tercera vez al zimbabuense Derek Chisora.

El invicto y el segundo reinado de Fury terminaron el 18 de mayo de 2024, cuando el ucraniano Oleksandr Usyk lo venció por puntos en Riad. Siete meses después, nuevamente en la capital saudí, el europeo volvió a imponerse a través de las tarjetas. Molesto con esos fallos, el perdedor grabó un video, que publicó en sus cuentas en las redes sociales. “Hola a todos, seré breve. Me gustaría anunciar mi retiro del boxeo. Ha sido una experiencia increíble, he disfrutado cada minuto”, afirmó. Y remató diciendo “Dick Turpin usaba máscara”, una adaptación de una expresión que se usa en el Reino Unido para señalar que alguien se siente robado (Turpin fue un célebre salteador de caminos en la década de 1730).

Como si se tratase de un émulo del presidente estadounidense Donald Trump, Fury ha cultivado una verba hiperbólica y errática que le permite hoy decir “sí”; mañana, “no”; pasado, “tal vez”, y al día siguiente combinar todas las afirmaciones anteriores en una. Por eso nadie terminó de convencerse de que el final de su carrera hubiese llegado. Ni siquiera cuando lo ratificó en mayo del año pasado.

Tyson Fury perdió sus últimas dos peleas antes el ucraniano Oleksandr Usyk. Foto: Andrew Couldridge / Reuters.

“Escucho mucho hablar del regreso del Rey Gitano al boxeo y me pregunto para qué volvería. ¿Más cinturones? Gané 22. Ya no me sirven. Estoy feliz, contento con lo que hice y logré. He dado la vuelta al mundo, he vuelto y aquí estamos… No tengo ninguna prisa por volver al boxeo y que me golpeen la cara. ¿Para qué? Estoy jubilado y seguiré jubilado. No tengo nada que demostrarle a nadie ni nada por lo que regresar”, alegó en un video compartido en las redes sociales.

Para sorpresa de nadie, el excampeón oficializó su cuarto regreso el pasado 4 de enero. “Estuve ausente un tiempo, pero ahora estoy de vuelta, con 37 años y todavía pegando. No hay nada mejor que golpear a los hombres en la cara y que me paguen por ello”, explicó. Veinticuatro días después, se anunció que su adversario sería Arslanbek Makhmudov y que el combate sería en suelo inglés, donde Fury no se presenta desde diciembre de 2022, cuando superó por tercera vez a Derek Chisora justamente en el Tottenham Hotspur Stadium.

En esta ecuación, Makhmudov es el convidado de piedra. El León, nacido hace 36 años en Mozdok y radicado en Montreal, tiene un récord de 21 victorias (19 antes del límite) y dos derrotas, aunque con un nivel de oposición claramente inferior al que conoce su próximo adversario. Su última presentación se saldó con un triunfo por puntos ante el británico Dave Allen en Londres. Y sus dos traspiés fueron por nocaut: contra el alemán Agit Kabayel en diciembre de 2023 y frente al italiano Guido Vianello en agosto de 2024.

Arslanbek Makhmudov logró 19 de sus 21 triunfos por nocaut. Foto: Eye of the Tiger.

Cuando trepe al entarimado el sábado, Fury pondrá fin a una pausa de 476 días en su carrera profesional. En sus últimos dos combates, anteUsyk, rindió muy por debajo de su nivel óptimo y nada hace pensar que, a los 37 años y después de un parate como este, vaya a recuperar su mejor versión. No obstante, es muy probable que las cualidades que conserva le alcancen para batir a Makhmudov.

La pregunta es qué pasará si supera esta valla. Desde que empezó a especularse con un nuevo regreso, el nombre que repetidamente se mencionó como potencial oponente fue el de Anthony Joshua, con quien tiene pendiente un enfrentamiento muy deseado por el boxeo británico. El también excampeón del mundo, cuyo tiempo dorado ya se ha extinguido, noqueó el 19 de diciembre a Jake Paul, pero 10 días después sufrió un accidente vial en Lagos (Nigeria) en el que murieron dos amigos y miembros de su equipo de entrenamiento, Sina Ghami y Latif Ayodele. Pese a que esa situación parecía marcar el final de la carrera de Joshua, en las últimas semanas hubo indicios de que volvería a combatir. Si eso sucede, su camino y el de Fury podrían confluir.

“Ha sido una rivalidad enorme durante más de 10 años. El público británico todavía la desea con todas sus fuerzas. Creo que puedo vencerlo en cualquier momento. Si todo sale bien en esta pelea del sábado a la noche, entonces esa es la pelea que queremos concretar a continuación”, adelantó el Rey Gitano durante una entrevista el martes.

Cuando el excampeón dice “si todo sale bien”, no se refiere solo al resultado de la contienda ante Makhmudov, sino también a su rendimiento. En la entrevista del martes, ofreció como vara para evaluar su desempeño la contienda que el fin de semana pasado protagonizaron en Londres dos viejos adversarios a quienes venció oportunamente, Derek Chisora y el estadounidense Deontay Wilder (el norteamericano superó por puntos al zimbabuense en un pleito intenso, pero sumamente desprolijo).

Sobre esa base, Fury, que tiene una marca de 34 triunfos, dos derrotas y un empate, adelantó cuáles podrían ser sus próximos pasos si las cosas no salen como espera en la contienda de este sábado: “Estuve 16 meses fuera del ring. A los 37 años, es mucho tiempo. Así que tengo que pensar y ver cómo estoy. Ver a Wilder y Chisora fue difícil para mí. Fue desgarrador, nunca había visto a dos hombres deslizarse tanto como ellos. Y estoy pensando ¿soy yo el siguiente? Así que les pedí a los muchachos (de su equipo de trabajo) que si en mi pelea soy siquiera un 10% tan malo como esos tipos, me lleven al campo y me fusilen”.