En el inicio de una relación, el primer mes es fundamental. Es ese el lapso donde se establecen los cimientos y en el que se descubren los valores, metas, gustos y el carácter del otro, pensando en la pareja a largo plazo. Para Eduardo Coudet, sus 30 días iniciales al mando de River justamente forjaron los primeros lazos con un plantel que va absorbiendo su idea. Un inicio fuerte, con apenas cuatro jornadas en las que no se vieron las caras, mirando hacia adelante con la ilusión de volver a enamorar a los hinchas y unidos por la mejor amiga que pueden tener en común: la pelota.
Con pocas horas de sueño después de un largo viaje desde Europa, el Chacho brindó su conferencia en el Monumental durante el mediodía del miércoles 4 de marzo y, aunque le hubiese venido bien una siesta, se fue directo hacia el Camp para aprovechar al máximo cada jornada durante el paro realizado por el fútbol argentino. Una vocación al trabajo que los jugadores interpretaron de entrada y que dio lugar a entrenamiento intensos para tener un equipo físico que quiere alcanzar como meta.
Aunque en la presentación aseguró que no vino a “un cumpleaños” y que no es “simpático todo el tiempo”, ser exigente no impide el hecho de poder quitarle tensiones a un grupo que venía golpeado y cuestionado. Por eso, con silbato en mano y trotando a la par de los jugadores en cada ensayo táctico o reducido, dando indicaciones enérgicas, también es capaz de mechar alguna palabra o concepto para despertar sonrisas. Un cambio de aura en Ezeiza que provocó que puertas adentro aseguren que el clima se modificó mediante un descontracturado entrenador que se acercó al grupo desde el primer minuto, con charlas individuales para levantar cabezas y que todos conozcan su idea.
Los primeros 10 días de laburo sin descanso hasta el regreso desde Río Cuarto, la mini pretemporada en Cardales con una concentración de casi 72 horas y dos jornadas de doble turno en donde el balón estuvo siempre presente, y las prácticas diarias -al límite de la exigencia- forman parte de una elaboración compleja: cuando el equipo físico que pretende recupere la pelota, debe saber cómo usarla y entiender qué pide el momento.
¿Atacar devuelta o respirar? El reciente concepto de Juanfer Quintero, quien afirmó en charla con Caracol que “goles hace cualquiera” y “es más importante la generación” va de la mano con lo que pretende el Chacho, quien tiene en el colombiano un líder inteligente que es capaz de guiar e interpretar situaciones en la distintas facetas.
Porque el ajuste de Kendry Páez como titular en los primeros dos juegos y el hecho de respetar los momentos (Freitas siendo primera opción o de arranque y Subiabre ya fija) engloban su búsqueda ofensiva, pero a la vez no se pone colorado y tiene la muñeca necesaria para decidir si hace falta ser pragmático aunque no sea el objetivo primordial. La línea de cinco con la que finalizó el partido ante Estudiantes (RC) es el mejor ejemplo.
El alto porcentaje de pibes que conforman la lista de la Sudamericana, la decisión de priorizar que algunos chicos sumen entrenamientos y prácticas formales de fútbol con el plantel profesional por sobre los partidos de Reserva y sumar a Tobías Ramírez, central de 19 años, como el primer refuerzo de su era es otro sello que empieza a dejar en Núñez, siendo los jóvenes un pilar clave en este inicio que tuvo tres triunfos tranquilizadores en un primer mes con 26 días de trabajo más que auspicioso.










